*Los alcaldes no pueden solos con
la delincuencia: Agustín Basave
*Caen secuestradores
Por: Roberto Santos
Tiene razón el presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRD, los alcaldes no pueden solos contra la delincuencia, “los pulpos del narcotráfico”, les llama. Por su magnitud se requiere la intervención de los tres niveles de gobierno, afirmó.
Agustín Basave Benitez le da la razón al presidente municipal de Acapulco, Evodio Velázquez Aguirre, y al gobernador del estado, cuando señala que para el narcotráfico se requiere la participación de los tres niveles de gobierno, y en especial del federal.
Es “una tontería” pensar que los presidentes municipales puedan enfrentar esos pulpos del narcotráfico, señaló, y “achacarle” a los alcaldes es “cuestión de golpeteo político”, porque ellos sólo pueden enfrentar la criminalidad común, redondeó.
Con ello, Basave Benitez desdice a quienes desde el mismo comité que encabeza, critican duramente al gobierno del estado cuando el ambiente de violencia e inseguridad se acrecienta en Acapulco, aunque la seguridad se encuentra a cargo de un grupo integrado por las fuerzas federales, militares, marinos y estatales, supuestamente coordinados con único fin de conjurar la violencia e inseguridad en el puerto.
La falta de resultados hace pensar que precisamente la poca coordinación y celos o desconfianzas entre corporaciones es la que impide buenos resultados. La escasa labor de inteligencia y operativos a fondo por parte de las fuerzas federales tienen en jaque a la población ante la impunidad con que se mueven los grupos delincuenciales.
Hoy el gobernador, Héctor Astudillo Flores, anunció el desmantelamiento de un grupo de secuestradores en Acapulco.
Un éxito de la policía estatal acreditable, sin duda. Once fueron los detenidos y con ello se liberaron a dos secuestrados. Eso hace ver que el esfuerzo es del gobierno estatal, donde existe mayor compromiso con la población.
Por lo tanto, si las demás corporaciones federales se pusieran las pilas, seguramente otro sería el diario amanecer de Acapulco, sin tanta violencia y con mayor tranquilidad.