Por: José Nieves Sebastián Pérez
En la década de 1970, siendo estudiante de la profesión que hoy ostento, conocí a Reyes Gutiérrez, un burócrata sencillo y padre de una numerosa y trabajadora familia. Su recuerdo vino a mi memoria, porque a muchas personas al igual que a mí, nos dejó una lección imborrable. Después de recibir el diagnóstico de su médico, éste le recomendó que para enfrentar sus padecimientos y aspirar a vivir más tiempo, era necesario ubicar su hogar cerca del mar.
Atendió puntualmente la recomendación médica y además le dio un giro a su quehacer cotidiano y se ocupó de servir mejor a sus semejantes, mi familia fue objeto de su afán de servir. Su vida se transformó positivamente, disminuyeron sus dolencias y alcanzó a vivir 30 años más aproximadamente.
En ese trayecto sembró y disfrutó un magnifico huerto de frutas diversas que hoy benefician a sus descendientes. En una de los diálogos que teníamos cada vez que lo visitaba me dijo: “quiero que mi trabajo sirva bien a mis descendientes y a toda la comunidad,” Es evidente que frente al egoísta que busca sólo su propio beneficio, apartándose de los demás, pisoteando sus derechos e incluso causándoles daño, el que posee la disposición de servir, todas sus acciones son un notable ejercicio ético que hacen que la vida en la comunidad sea humana y placentera. Mi amigo y compadre dejo una singular enseñanza de vida. Sirva esta referencia para honrar su nombre.
Se sirve plantando un árbol o sembrando un huerto de mil árboles; se sirve escribiendo un artículo o un libro; se sirve atrapando un paisaje o una historia de vida en una hermosa pintura; se sirve comunicando la belleza o una mejor forma de vivir en un poema; se sirve dándole a los hijos los principios y valores y, sobre todo, el intenso respaldo amoroso para hacerlos seguros de sí mismos y forjar en ellos los hábitos necesarios para no desviarse en la edad adulta; se sirve ayudando a los enfermos, a los niños y a los ancianos; se sirve construyendo viviendas dignas, bien hechas y a bajo costo para la mayoría de las personas; se sirve cultivando peces y langostinos; se sirve capacitando y encauzando a las personas para que sean productivas. ¿Cuál es tu forma predilecta de servir?
Todas las religiones incluyendo la ciencia, incluyendo la ciencia, coinciden que Dios mora en el interior de los seres humanos; por lo tanto, tenemos el potencial de Dios para crear con nuestras acciones un mundo mejor. Optemos por servir y servir bien a los que nos rodean, para erradicar las tormentas de abandono y soledad que congelaron y endurecieron el corazón de la gente. Todos podemos contribuir a crear un entorno armónico y hermoso, siendo útiles, compasivos y generosos. Servir y amar tienen en común el verbo dar, aportemos lo mejor de cada uno para recuperar la fe en la humanidad.
Cuando se ayuda al que lo necesita, la persona que da el servicio experimenta emociones que le dan satisfacción, bienestar y le producen ondas positivas que la llevan por el sendero del éxito. Adicionalmente, pensemos que, al igual que todo el universo, las personas estamos hechos de energía, que está en contacto con la energía superior que es Dios, por eso siempre estamos vibrando, sólo que nuestras vibraciones están alimentadas, no por lo que expresamos que, en ocasiones, intenta engañar a los demás, sino por la calidad de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones; así las vibraciones negativas, atraen cosas indeseables, en cambio las positivas, llaman a las iguales, generando en las personas buena suerte en todo lo que emprenden. Las buenas acciones son sólidos escalones del éxito.
En el plano de las organizaciones, llámense empresas o dependencias públicas, es indispensable concebir, compartir y practicar el servicio de calidad y de alto impacto, como el mejor de los productos que se ofrecen, pensando en alcanzar parámetros de excelencia y consecuentemente resultados extraordinarios. ¿Qué es lo que cautiva a un cliente? Sin duda es el servicio que recibe, que le genere una grata e inolvidable experiencia, que le deje la sensación de que todos, desde el director hasta el más modesto trabajador, se ocuparon de atenderlo y resolverle todos sus requerimientos. Al configurar claramente el perfil del servicio idóneo que las organizaciones deben ofrecer, se está en la posibilidad de reconvertir a la organización, como sucede al realizar un trabajo de reingeniería. El poeta filosofo bengalí Rabindranath Tagore, premio nobel de literatura 1913 afirmó: “ Dormía…, dormía y soñaba que la vida no era más que alegría. Me desperté y vi que la vida no era más que servir…y el servir era alegría.”
El exhorto es servir con esmero, con entrega y con fervor, como estrategia de bienestar y éxito, además de ser una magnifica forma de contactar y amar a Dios.