Zona Cero

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Castigar la pedofilia

Por: Roberto Santos

El acto de grabar y detener al canadiense que besaba a una niña en Acapulco, puede ser el primer paso para que sea la misma sociedad que se organice para realizar acciones de cuidado de sus hijos, sin olvidar la responsabilidad que frente a este fenómeno tienen las autoridades.

La presencia del padre de la niña que es besada es apenas una muestra de lo que puede estar pasando en muchos infantes; es decir, que los mismos progenitores pueden ser corresponsables del mismo delito.

Es necesario que todos se involucren en el cuidado de los hijos para evitar que sean víctimas de acoso sexual, y estas acciones no se deben limitar solo a los infantes, sino que también debe atender a los adolescentes, en cuyo grupo de edad ha crecido el número de mujeres desaparecidas.

Esto hace suponer que existe una gran actividad por parte de las bandas de secuestradores que ahora prefieren levantar a los menores de edad, porque por ellos los padres pagan lo que piden, y si son mujeres mucho mejor, pues representan ganancia segura. Lo mismo se piensa de quienes han hecho de la trata de blancas su gran negocio, aparejado al de las drogas, cobro de piso y extorsiones.

Hay que recordar que este asunto de la venta de las hijas es algo normal y cotidiano en algunos pueblos de la Montaña, y los padres lo hacen para allegarse recursos para poder subsistir o alcoholizarse, con lo que se demuestra que no todos los usos y costumbres son aceptables.

En fin, los diputados tienen ahora la exigencia de la sociedad para que realicen las adecuaciones legales para que se tipifiquen algunas conductas que deben ser sancionadas y no perdonadas, como es el caso del canadiense detenido en Acapulco.

Es el momento de que la diputada Flor Añorve verdaderamente se ponga a trabajar y deje de confundir el Congreso con un parque de diversiones.

Pero quien verdaderamente se voló la barda el día de hoy, es la diputada Beatriz Alarcón Adame, quien es la presidenta de la Comisión de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, quien prefirió abandonar su curul cuando en el Congreso local se tocó el tema del abuso de las niñas por parte del canadiense, mostrando con desprecio que esos temas a ella no le interesan. Al menos no tanto como cuidar su reciente operación estética de nariz. Se dice que esta diputada pretende la presidencia municipal de Chilpancingo. Tanta insensibilidad e ignorancia no puede ser bueno para este municipio.

Por cierto, ¿dónde están las mujeres organizadas?, quiénes cada que se acercan los procesos electorales salen de sus trincheras y exigen ser acomodadas en las listas de plurinominales, pero no abren la boca ni un like le dan a las alertas Amber que en días pasados en Chilpancingo se activaron ante la desaparición de varias jovencitas.

Afortunadamente éstas han regresado a sus hogares, pero ese afán de empoderamiento de féminas al parecer solo es para llegar al Congreso, y lo que pase con las desaparecidas son ociosidades.

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