(Como un homenaje a don Crispín)
“T E Y P A”
(Crispín B. Ocampo)
¡Ya se acerca el mes de mayo!
Ya se está alegrando Teypa,
del pozahualco a “Teneypa”
desde Nuxco hasta El Papayo,
van los hombres a caballo
a cortar los arrozales;
llevan cargas de costales
por el común del Pitero
llegan al Cucuyachero
donde florean los tocales.
¡Qué hermoso se ve el tular!
todo de verdes colores
patales con muchas flores,
de la laguna hasta el mar
se ven palomas volar;
las garzas en espirales,
las yeguas en los zarzales
zanates y tingüiliches,
las parvadas de pichiches
zarcetas y patos reales.
¡Cómo gritan los guardianes!
hacen sonar los chirriones,
para asustar los gorriones,
capichochos, gavilanes,
urracas y pitos reales.
Se oyen gritos de alegría,
¡Allí viene una pijía!
con un pájaro muertero,
un lagarto en el estero,
allá en la Capellanía.
¡Qué sabrosa es la comida!
a la sombra de un timuche,
arroz con frito de cuche,
con chilitos a mordidas;
de mi mente no se olvidan
las tirinches de empanadas,
las cazuelas de enchiladas
queso y arroz con pescao,
los buñuelos con melao,
las chicayomas asadas.
¡Qué delicioso bocado!
queso fresco con tuxtú
se vende arroz en almud
el cuarterón bien rasado,
si el arroz no está mojado
bien se pila en un pilón
se come con requesón,
con jocoque y picadillo,
con la carne de armadillo
y también la de tejón.
Las papayas del Cerrito,
plátanos de Tetitlán
las panochas de Coatán
los nanches y los pericos,
comer mangos de matate,
el mamey, el aguacate,
toronjas de San Miguel
de las ramas de un cajel
en mi hamaca de zoyate.
Las muchachas en el río
con el bule en la cabeza,
otros llevan una artesa
por las mañanas de estío;
en el monte, en el bajío
una ardilla en El Panteco
se comía en el palo seco
las anonas del Jovero,
en las milpas del Pitero
las mazorcas de maíz prieto.
En noche buena hay altares
pastorelas y tepache,
“La Malinche” y el mapache
truenan cohetes por millares.
Se adornan los hogares
con palma y ramas de otate
¡sale el toro de petate!
y todo el pueblo lo sigue,
también la danza del tigre
que ruge en tecomate.
Sirenas del mar Egeo
que le cantaron a Ulises
que hacen hombres felices
para contento y deseo,
las hijas de Himeneo
con bucles de negro pelo,
beldades de hermoso suelo
donde se recreó Cupido:
mujeres que nunca olvido
sus lindos ojos de cielo.
Esos tiempos se acabaron
cuando se quería la gente
todo se fue de repente,
sólo recuerdos quedaron,
los años se los llevaron…
ya no sembramos arroz,
ya todito se acabó
y no ponemos pacholes…
ahora imploramos a Dios.
Esos tiempos de bonanza
ya pasaron a la historia
nunca olvida mi memoria
a San Bartolo y a sus danzas,
el palenque y el fandango
ni mi pueblo está completo
ya no encuentro a Mamaleto
ni tampoco al güero Lango…
Mi canto lo lleva el viento
henchido de cosas bellas
la luna, el sol, las estrellas
atados al firmamento;
se lleva mi pensamiento
hasta la tierra que añoro
que por ella canto y lloro
los tiempos que ya pasaron,
que muy pronto se olvidaron,
con el alma lo deploro.
¡Oh! Pueblo de tradiciones
tienes mujeres hermosas
como racimos de rosas
y dulces de corazones,
como flores en botones
cortadas en la mañana,
tienes Tecpan de Galeana,
las bellas ninfas de Atenas,
tan hermosas como Elena,
luz de la historia troyana.
¡Qué alegre semana santa!
cuando suena la matraca
es tan fuerte el raca raca
que se oye hasta la barranca,
en esta región se canta
la melodía del paspaque
y que bonito es el combate
de la Danza del Cortés,
por derecho y de revés
la cuchilla se debate.
Las guayabas de la playa
ciruelas dulces del Súchil
los icacos y guamuche
y los robalos en talla,
sacados con la atarraya
de arriba de la canoa,
y yo sentado en la proa,
en la boca de la barra,
con una alegre guitarra
cantándole a Papanoa.
Tiernos elotes dorados,
de los bajiales, sandías
chiles de Santa María
con frijoles sancochados,
chicharrones bien tostados,
desmantecos con memela,
los rellenos en cazuela,
pichichis en estofado,
con cecina de venado
y cañas de la pontezuela.
¡Qué exquisito es el pozole
en la tierra de Galeana
los huevitos de la iguana,
las camaguas en atole,
los nejos con queso y mote
empanadas de camote,
camarones con elote
del arroyo del Juquiaque
los chorizos con tomate,
nacatamales grandotes.
Que alegre está el caserío
batalanes y ramadas,
es un pueblo en la cañada
del tamarindo hasta el río,
parece feria el gentío
unos vienen, otros van
con chiquihuites de pan,
bandejas de arroz con leche,
conejos en escabeche
y gallinas en pipián.
Que altas están las parvas,
el arroz amontonado
dellame y suelo mojado,
en el banco y cinta larga,
se miran las bestias de carga,
acarreando las cosechas,
muchos bueyes y carretas
por los llanos de Aguas Blancas,
van los indios en las ancas
de mulas y burras prietas.
Ya amarillean las espigas
de La Cruz hasta el badén
los campesinos se ven,
llevan bejucos y vigas
del arroyo La Botija
para hacer el batalán,
en la isla en Tetitlán,
unos llevan su machete,
otros tarecua y tranchete
a la Vinata y el Plan.