De Julio Ayala Carlos
A MENOS HAYA ALGO más de fondo, o lo que es lo mismo, algo que no conozcamos en el pleito del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, contra el alcalde de Acapulco, Evodio Velázquez Aguirre, repito, el pleito es un despropósito, y más aún, un uso de poder y fuerza excesiva por parte del Gobierno federal.
Cierto es que en la designación de los mandos policiacos se debe cumplir la ley, es decir, que quienes estén al frente de los cuerpos de seguridad pública, al igual que sus integrantes, deben contar con los controles de confianza y seguridad que exige la certificación, pero, ¿y los funcionarios como el propio secretario de Gobernación?
Si al hoy ex secretario de Seguridad Pública del municipio de Acapulco se le exigía, y con justa razón, el estar certificado para dirigir a la policía preventiva de ese lugar, ¿alguien se ha preguntado si Don Osorio Chong, como jefe de los cuerpos de seguridad pública federal, pasó los controles de seguridad y confianza?
Recuérdese que del secretario de Gobernación depende la Policía Federal Preventiva, la Gendarmería, y Policía Federal de Caminos, entre otros cuerpos policiacos, sin dejar de lado que como jefe de la política interna del país es el coordinador del “Gabinete de Seguridad”, en el que participan además el Ejército, la Marina, y la Procuraduría General de la República.
Es decir, ¿quién certificó al secretario de Gobernación para que encabezara a estos cuerpos policiacos?
No se trata, desde luego, de defender al alcalde de Acapulco. Sin duda que puede defenderse solo y, en su caso, tiene quien lo defienda, pero de entrada me parece que hay quienes están viendo la viga en el ojo ajeno y no se fijan en el propio, cuando como bien dice el dicho, el buen juez por su casa empieza. Y es que si bien se recapturó a El Chapo, la aplicación de la ley por su fuga quedó en puro cuento.