Efraín Flores Iglesias
La LXI Legislatura y sus integrantes
Desde el 13 de septiembre de 2015, día en que se instaló la LXI legislatura del Congreso local, muy pocos diputados son los que destacan en proponer iniciativas de ley y puntos de acuerdo sobre un tema de gran relevancia, ya que la mayoría solamente asiste a las sesiones para estar chateando en su teléfono celular y levantar la mano a la hora de votar un asunto sin saber en qué consiste.
Algunos sólo se exhiben en tribuna por su pésima lectura y otros hacen el esfuerzo para fijar un posicionamiento en contra de todo y a favor de nada, tal y como lo hace la única representante de Morena (Movimiento Regeneración Nacional), María de Jesús Cisneros Martínez, quien se la pasa reprochando a sus homólogos de “no tomarla” en cuenta en asuntos importantes.
Las veces que he ido a observar el desarrollo de las sesiones, me he percatado que poco a poco se ha ido restableciendo el orden al interior del recinto. Los reporteros son ubicados en un lugar especial para realizar su trabajo y los fotógrafos entran con orden a la Sala de Sesiones para tomar sus mejores placas.
Los guardias de seguridad, hasta este momento, han tratado con respeto a las personas que acuden a realizar gestiones o a entrevistarse con legisladores o personal que labora en esa institución.
El Poder Legislativo va caminando con normalidad y todo se debe a que la legisladora priista Flor Añorve Ocampo, en su calidad de presidenta de la Comisión de Gobierno, privilegia el diálogo con todas la fracciones parlamentarias y representaciones de partidos para llegar a buenos acuerdos, y así llegar a buenos acuerdos.
En la anterior legislatura faltó mucho diálogo por parte del que presidió la Comisión de Gobierno, ya que en todo momento prefirió estar en confrontación con sus mismos compañeros de fracción. Me refiero al perredista Bernardo Ortega Jiménez, un personaje que fue o sigue siendo intolerante a la crítica.
Armando Chavarría Barrera sí fue un buen negociador como presidente de la Comisión de Gobierno en la LIX legislatura. Lamentablemente las balas del odio acabaron con su vida el 20 de agosto de 2009.
En cada legislatura hay legisladores protagónicos que acaparan reflectores por lo que dicen en tribuna o declaran a los medios de comunicación.
El que se distingue actualmente por su protagonismo desmedido, es el coordinador parlamentario de Movimiento Ciudadano y representante de los intereses de su patrón Luis Walton Aburto, Ricardo Mejía Berdeja, un coahuilense con raíces en la Costa Grande de la entidad.
Sin tanto protagonismo, pero con una gran experiencia como legislador, el priista Héctor Vicario Castrejón ha defendido a su bancada de los ataques del PRD, Morena, Movimiento Ciudadano y del PT. Ha sido tres veces legislador local, diputado federal y senador de la República. Flor Añorve y él se han convertido en los principales brazos u operadores del gobernador Héctor Astudillo Flores en el Congreso local.
El que ha demostrado ser un opositor responsable, es el coordinador de la bancada del PRD, Sebastián de la Rosa Peláez, quien ha privilegiado más la ruta de los acuerdos que la confrontación estéril.
El famoso Zorry ya no es el político que se confronta a la ligera. Primero consulta con sus homólogos para fijar una postura. Y eso no lo entienden algunos coordinadores parlamentarios.
El PAN ni huele ni hiede en esta Legislatura. Deberían de buscar a Jorge Camacho Peñaloza para que los asesore.
¡Zas!
Cabe destacar que algunos diputados utilizan las redes sociales para publicar fotos y comentarios que nada tienen que ver con la actividad legislativa. Suben fotos de los lugares en donde consumen alimentos y de sus viajes al extranjero, cuando ni siquiera han regresado a las comunidades de sus respectivos distritos en donde pidieron el voto a los electores.
Son 46 los que integran la LXI legislatura, pero en los hechos son 20 los que realmente saben en dónde están parados. Es cuanto.
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