Reflexiones. México importador neto de Gasolinas

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Por Vicente Salustio García Jiménez
gasolina

Pemex desde su creación ha sido parte del orgullo nacional y la administración del petróleo por parte de la misma, significaba para los mexicanos que las necesidades de consumo de esos energéticos estaban totalmente garantizados, porque satisfacer el mercado interno era la prioridad de la empresa.

En el sector externo durante muchos años la exportación de petróleo fue prácticamente inexistente. Se inicia a mediados de la década de los setenta en cantidades marginales y asciende de manera acelerada en la siguiente, década en la que el petróleo se despliega como el sector más dinámico de la economía, con dos trascendentes consecuencias: se transforma en la fuente principal de divisas del país y contribuye con alrededor de un tercio de los ingresos del gobierno Federal.

El comportamiento del otro elemento del sector externo petrolero ha sido muy diferente. Históricamente se importaban cantidades significativas de petrolíferos (derivados del crudo) toda vez que la capacidad de refinación del mismo era insuficiente para satisfacer las necesidades de la economía. Presentaba la característica propia de un país subdesarrollado: exportador de materia prima (crudo) e importador de productos refinados (gasolinas entre otros petrolíferos) ocasionando que la Balanza Petrolera, por la diferencia de precios, resultara deficitaria. Situación que se modificó en la mencionada década de los ochenta por el sensible aumento en los precios del crudo que catapultó su extracción y exportación.

El déficit de productos refinados de hecho no se atendió integralmente ante los elevados precios del crudo y por la mayor plataforma de exportación, que financiaban holgadamente dichas importaciones. Las últimas refinerías se ponen en servicio en 1979* (Salinas Cruz, Oax. y Cadereyta Jiménez, N.L.) con lo que se alcanzó en 1989 la capacidad máxima de refinación, 1 millón 679 mil barriles diarios (bd), gracias a las ampliaciones realizadas en las refinerías ya establecidas, volumen que se reduce en 1991 a 1 millón 525 mil bd al cerrar las refinerías ubicadas en Poza Rica, Ver. y Azcapotzalco, D.F.

Con estas consideraciones, en los años transcurridos en este siglo, la satisfacción de la demanda en el mercado de las gasolinas en México -de acuerdo a su origen- presenta un comportamiento preocupante. Partiendo de 397 miles de barriles diarios (mbd) producidos en el año 2000 a la fecha la producción de gasolinas** registra un ligero aumento constante hasta 2004 (472 mbd) y declina persistentemente hasta los 386 mbd obtenidos en 2015, excepto 2014 (434 mbd), cubriéndose la diferencia con importaciones, que lógicamente muestran una evolución opuesta,

Esto marca una tendencia indiscutible. El mercado de las gasolinas y diésel en México está siendo atendido cada vez en mayor medida por el exterior, perdiendo relevancia la producción nacional. Tomando los mismos años del párrafo anterior, se tiene que en el 2000 la producción nacional cubría 83% del total, aumenta al 88% en 2004, se desploma en 2010 al registrar 55%, porcentaje que se mantiene en 2014 para caer a 48% en los primeros nueve meses de este 2015.

El futuro se vislumbra sombrío, ya que todo indica los precios bajos del crudo se mantendrán en esos niveles, por lo que las gasolinas tendrán en el mercado internacional la misma tendencia y bajo la óptica empresarial resultará más conveniente comprarlas en el exterior que producirlas. Reflexionemos sobre esta fuerte dependencia y sus consecuencias en la economía y sociedad mexicanas.

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