Por: Iván Ureña
En días pasados Federico Arreola, publicó un artículo basado en una encuesta de Opinión Pública, Marketing e Imagen, de la empresa presidida por Desiderio Morales, en tal estudio, la panista y esposa de Felipe Calderón, Margarita Zavala –al menos en uno de los escenarios que se plantean– se ubica por arriba de López Obrador en la intención de voto para el año 2018.
“Margarita Zavala del PAN obtuvo 21.8 por ciento, Andrés Manuel López Obrador de Morena 17.6, Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco” como independiente 11.8, Manlio Fabio Beltrones del PRI 11.1 y Miguel Ángel Mancera del PRD 8.2.”
La encuesta causó revuelo en las redes e inmediatamente fue descalifica por los seguidores de AMLO, los cuales se burlaron del estudio. Es importante mencionar que también El Universal publicó algo similar, el 8 de septiembre, de nueve careos, AMLO gana en siete; pero pierde en uno, ante el priista Osorio Chong y en otro empata ante Margarita Zavala. El mismo estudio menciona, que el escenario más competido sería Margarita por el PAN y Manlio Favio por el PRI, ambos con 20 por ciento de intención de voto, mientras que López Obrador tendría 24 por ciento.
Llama la atención, que el estudio del Universal/ Buendía & Laredo se publicó primero y aunque plantea, algunos escenarios donde López Obrador no resulta ganador, no causó tanto revuelo ni fue descalificado con la misma virulencia.
Por su parte, también una encuesta de Mitosky, publicada el 21 de septiembre daba cuenta, que ahora, la candidata más rentable para el PAN es Margarita Zavala. La misma información que mostró la encuesta del El Reforma, publicada el 2 de agosto, donde Obrador aparecía arriba, pero la panista, en el tercer careo, era la que más se le acercaba.
Entre la población existe mucho escepticismo acerca de la encuestas. Las razones sobran y son de peso, en la pasada elección presidencial, si bien casi todas vaticinaron al ganador Peña Nieto, el margen entre éste y el segundo lugar, fue mucho menor que el pronosticado. En Cuernavaca, las encuestas fueron incapaces de predecir claramente el triunfo de Cuahtémoc. Además, que es innegable, que algunas casas encuestadoras hacen ejercicios estadísticos para satisfacer al cliente, más que para saber la verdadera intención de voto de los ciudadanos.
Si bien el tabasqueño es el político más conocido y con más aceptación, también es cierto que es el que más rechazo genera. La encuesta de El Reforma, que lo pone en la punta, también señala que es el que más votantes opinan desfavorablemente de él: 29 por ciento, de Margarita el 21 por ciento y de Osorio Chong el 26 por ciento. Mientras que en otra encuesta de Buendía & Laredo entre los votantes independientes, que es la mayoría del electorado, el 35 por ciento opina mal o muy mal de López Obrador.
Tampoco podemos olvidar, nos guste o no, que el PRI tiene un voto duro que ronda el 20 por ciento, más el 5 o 6 por ciento del Verde, más el 3 del Panal y otro 2 de Encuentro Social, así cualquiera que sea el abanderado priista saldrá con cerca de 30 por ciento. Suficientes para convertirse en serio contendiente por la Presidencia de la República, incluso una encuesta de Parametría, realizada entre julio y agosto, ubicaba al Revolucionario Institucional como el partido con mayor preferencia rumbo al 2018.
Está por salir la nueva encuesta del El Reforma y la de Opinión Pública, Marketing e Imagen, que será publicada en la tarde del lunes 2 de noviembre. Sin duda que en ambas, Andrés Manuel saldrá en la punta o de los punteros, pero mal hacen sus seguidores en descalificar, en automático los escenarios donde otro candidato salga arriba o le compita al tú por tú al tabasqueño. Además, la encuesta de Opinión Pública, de un cara a cara entre Margarita y Andrés Manuel, si bien será interesante, se debe tomar con sumo cuidado, porque en México no existe la segunda vuelta, que es lo que en el fondo plantea una encuesta de sólo dos contendientes. Pero más grave aún, sí el seguro candidato de Morena a la Presidencia de la república o su círculo cercano inicia con descalificaciones de las encuestas que no lo ponen como ganador.
Pero más importante aún, no deben olvidar el electorado independiente, que tiene una opinión neutra del tabasqueño, en la encuesta del El Reforma es el 25 por ciento y un 13 por ciento que no lo conoce; mientras en la de Buendía & Laredo el 24 por ciento declaran no tener una idea ni buena ni mala sobre este político.
Paradójicamente, la clave del triunfo, no está en los que ya convenció o los que lo rechazan, sino en los que tienen una opinión neutra o que no lo conoce, pero AMLO y su círculo, deben entender que son votantes que ni son de la mafia en el poder, ni están comprados ni son corruptos, aunque sí muy agraviados, por la clase política, de la que también el tabasqueño forma parte, por lo tanto no están convencidos por quién votar; sin embargo no rechazan el experredista. Ante tal escenario, descalificar a estos votantes sólo porque no se declaren convencidos por el tabasqueño, lo único que lograrían los morenistas, es agraviarlos aún más y los estarían orillarían, en el mejor de los casos a que se abstengan, cuando no a seleccionar una opción diferente: así, la película del 2006 y del 2012 se estaría repitiendo.