Crónica. Héctor Astudillo Flores: Volver al futuro es posible

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Por: Miguel Ángel Mata Mata
Reportero

Acapulco, Gro., a 27 de octubre del 2015 (Síntesis de Guerrero).- ¿Volver al futuro? El PRI lo ha hecho. Héctor Astudillo ha vuelto. Al regresar no escuchó el mítico “a la triquititriqui”. No repartió tortas, frutsis ni camiones con acarreados de las colonias pobres. No hubo “chayo” a la prensa. En el futuro recuperado por el PRI aparecieron cientos de militares y federales. Por aquí y por allá.
— “No es su sitio. Perdone usted. No señor. No le conozco. A mi me pagan por hacer mi trabajo. No puedo. Disculpe usted. El color de su gafete es de allá”, le señalaron jóvenes vestidos de negro con el logotipo de Jobamex en la espalda. Fruncida la cara. Los puños apretados. ¿Notaron al notario enojado? Lo mandaron a la B.
—“Mas que un privilegio es una alta responsabilidad haber rendido protesta, hoy por la mañana, como gobernador de Guerrero ante los diputados locales, habría dicho Héctor Astudillo Flores ante una audiencia de la sociedad civil de Guerrero dividida en estratos. Las zonas D, C y B de la plebada. La A de los influyentes y la A1, de la élite. Antes, el equipo de Astudillo supo del paquete que les dejaron: un déficit de 18 mil 500 millones de pesos. Ni para pagar la nómina. Menos pensar en el aguinaldo.
— ¿La A1? Por supuesto. La zona VIP. Donde sentaron a los influyentes de entre los influyentes. “Ya sabes, en todo hay niveles, clases, estratos”. Muchos han sido los invitados. Pocos serán los convidados.
Es martes en Guerrero. En el Congreso local de Guerrero, Héctor Astudillo Flores asume formalmente la gubernatura del estado. Escucha a cada uno de los representantes de las fracciones parlamentarias. “Los últimos meses hemos vivido en Guerrero tiempo de crisis,” Habría sostenido.
— “No olvidaremos los daños que dejaron los huracanes Manuel e Ingrid. Nunca podremos olvidar la tragedia de Ayotzinapa. Nunca, nunca, debe repetirse ese trágico capítulo en nuestra historia”, habría dicho en similar discurso leído allá, ante los diputados locales, y aca, en el Mundo Imperial ante una concurrencia de dos millares de sentaditos, ordenaditos, calladitos y divididos en sectores de mas a menos influyentes. Las zonas A1, A, B, C e, inclusive, una zona D… fuera del salón.
Volver al futuro trae consigo recuerdos. Trae, por ejemplo, viejas caras con los mismos cuerpos. Andaba por ahí Juan Carlos Hinojosa, quien fue influyentísimo en el sexenio de José Francisco Ruiz Massieu. Por allá aparece el vaquero Efrén Leyva Acevedo, convertido en cónsul de México en Nuevo México, Estados Unidos. También Israel Soberanis Nogueda, hoy convertido en coordinador de delegaciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Nabor Ojeda Delgado o Mario Melgar Adalid. Han vuelto. Han vuelto al futuro.
Héctor Astudillo miró de frente. Sostuvo que es tiempo de dejar atrás los partidismos. Prometió hacer esfuerzos por erradicar la desigualdad, la pobreza “el rezago histórico de Guerrero”. Miró a los invitados del gobierno federal, integrado por el gabinete de seguridad nacional completito. Agradeció el apoyo solidario del presidente Enrique Peña Nieto al que pidió hacer suyos los reclamos de los guerrerenses.
— ¿Quiénes estuvieron en las respectivas zonas de influencia en el salón del Mundo Imperial? Olvidemos la zona C, lejana, imposible distinguirlos. Comencemos con la B, cercana al círculo de poder, se vieron los selfies, las fotos y los flashes de Raúl González Villaba, Jesús Ramírez Guerrero, Jesús Bernal, Miguel Mayrén, Salvio Herrera Lozano, Jorge Ochoa Jiménez, Luis Miguel Terrazas, y muchos, contenidos por jardineras que impedían pasar de una zona a la otra. Bueno. La excepción fue del notario enviado a la B. Dio un brinco para colarse a la A.
Astudillo arrancó el primer aplauso de sus invitados: “Debemos transparentar los recursos. No podemos continuar con un gobierno que cuesta mucho y genera poco. No podemos olvidar los abusos e ineficiencias de la pasada administración. Investigaremos y aplicaremos la ley. No toleraremos abusos ni desfalcos. No será moralmente correcto aceptar acuerdos políticos con quienes han quebrado al estado de Guerrero ni con quienes quisieron componer con dinero público las protestas sociales y nos han legado un grave problema de finanzas públicas.”
— “¿Viste a Rogelio Ortega incomodarse? ¿El mensaje fue para él o para Ángel Aguirre? Su frase fue en singular: la pasada administración. Asi que…”, me codeó el compañero de crónica que perdió la apuesta y pagó mas tarde con dos frías y un marisco: “El mensaje fue claro: a Rogelio Ortega”.
En la zona A, de sillas bien formaditas en semicírculo, pero apretaditas para hacer la función de valla, hay gente mayormente distinguida. Lo decimos porque se distinguen claramente. Están cerca, pues, del poder. Algunos son: Nabor Ojeda Delgado, Los notarios García Maldonado y Guillén; Juan Salgado Tenorio, Emilio Villarreal, Félix Salgado Macedonio, Luis León Aponte, José Luis González de la Vega, Javier Carranza, El Costeño; Erasmo Catarino, Francisco Alarcón, entre otros.
El segundo aplauso al discurso de Astudillo fue cuando ofreció un gobierno pulcro, honesto, transparente y que predique con el ejemplo y reconoció que “la seguridad pública es un desafío. Ofreció que quien infrinja la ley recibirá el castigo que contempla la misma ley. Respeto a los derechos humanos, cambios a la ley para erradicar la tortura. Porque algún dia, algo nos pasó en Guerrero que llegó a nuestra vida la impunidad”, dijo.
— La zona de privilegio fue la A1. Debió decirse zona “Very Important People”. ¿Quiénes fueron sentados ahí? Obvio, los invitados especiales. Pero, de los especímenes de la política local, podemos anotar a algunos: Efrén Leyva Acevedo, Israel Soberanis Nogueda, Jorgito Salgado, Juan Carlos Hinojosa, Maricela Ruiz Massieu, Bruno Plácido Valerio, Martín Aguirre, Irma Figueroa, Manuel Negrete, Juan Ángulo, Mario Melgar Adalid, Rogelio Ortega, Mario Moreno, Robespierre Robles, Manuel Añorve, Zeferino Torreblanca, “El Piojo” Herrera, Rodolfo Neri, y… “un periodista mochilón que violó los protocolos de seguridad y andaba hasta allá, tome y que tome fotos con una cámara sin pilas.”
“Todo gasto en educación es una inversión. Los países que le han apostado a la educación son líderes mundiales”, sostuvo el gobernador electo. Arrancó aplausos cuando hizo público su apoyo a las reformas estructurales impulsadas por el gobierno federal. Otro cuando anunció respaldar políticas que beneficien a las cinco etnias de Guerrero. Y otro al ofrecer facilidades y seguridad a los empresarios que confían en el estado de Guerrero.
— ¿La numeraria? Poca cosa: Un gobernador con su discurso; nueve gobernadores le acompañaron; un gabinete de seguridad nacional con nueve funcionarios federales de primer nivel; cinco aplausos; dos miles aproximados de invitados; casi 200 periodistas; una jornada laboral completada. Cero camiones con acarreados y miles de militares y federales cuidando las calles.
“Habrá una nueva estrategia de seguridad pública en Guerrero. Impulsaremos la carretera de Lázaro Cárdenas a Oaxaca. Concluiremos el macro Túnel; habrá Acabus; dialogaremos, pero sin chantajes ni presiones; habrá una unidad especializada contra el secuestro en Guerrero”, ofreció el gobernador a la ordenada concurrencia.
— No todo fue orden y concordia. Como en todo: hay buenos y hay malos: Rogelio Ortega y Zeferino Torreblanca Galindo se llevaron tres impresionantes abucheos. “Que ya no los mencionen”, nos codea la reportera que nos ha ganado la silla en un instante. También hubo ausentes: de tres senadores por Guerrero uno evadió la invitación: Armando Ríos Piter.
El gobernador trae ganas de trabajar. De inmediato anunció acciones, en conjunto con el gobierno federal, para implementar un nuevo esquema de seguridad pública, atacar de inmediato la pandemia de la chikungunya; la rehabilitación de la avenida escénica y acciones de Sedesol.

— “Papá, gracias. Mamá, gracias. Merce, Merce gracias por enseñarme a vivir con dignidad”, se emocionó el gobernador y emocionó a los dos mil que, de pie, aplaudieron a Mercedes Calvo de Astudillo. El aplausómetro tronó.

Hace diez años fue distinto. Héctor Astudillo Flores lloró entonces su derrota. Su equipo le siguió. Nadie le traicionó. Hoy siguen ahí, con él. Pedrito, Roberto, Armenta. Hoy han vuelto, con él, al futuro. Tan solo fue una pausa de diez años. Si se pudo.

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