Por: Iván Ureña
Desde hace meses el Cepillo integrante de los Guerreros Unidos y que participó directamente en la tortura y ejecución de los 43, declaró ante la PGR, el Flaco un alumno de primer ingreso culpó al Cochiloco estudiante de grado superior, no sólo de haberlos llevado a Iguala, sino también de pertenecer al grupo criminal Los Rojos, por su parte el líder habría dicho “Sí, sí soy”, Rojo.
Al mismo tiempo, el líder de los Guerreros Unidos, el Chino, en su declaración, señaló que en los autobuses venían 17 miembros del grupo criminal de Los Rojos porque al Procurador del estado de Guerrero, al Secretario de Seguridad Pública y al Director de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, les habían recibido dinero por permitir que miembros de la organización delictiva Los Rojos se infiltraran.
Por otra parte, abundan los señalamiento de los lugareños de Ayotzinapa sobre la cercanía entre el cártel de Los Rojos y los dirigentes de la normal de Ayotzinapa. A pesar de todo eso, incomprensiblemente el director, Hernández Rivera, no ha sido llamado a declarar.
El tema trasciende
Cuando el tema de los 43 desaparecidos se hizo nacional, la procuraduría informó que varios autobuses que transportaban estudiantes fueron atacados por el grupo criminal Los Guerrero Unidos en la ciudad de Iguala Guerrero.
Pero esa información ocultaba un hecho fundamental, las declaraciones de varios protagonistas, en el sentido de que los Guerreros Unidos decidieron asesinar a los 43, no por su condición de estudiantes, sino porque al menos 17 de ellos eran miembros del grupo criminal Los Rojos y además habían ido a esa ciudad por instrucciones del Carrete para apoderarse de ésta.
Pero la estrategia criminal del grupo delincuencial Los Rojos, de utilizar a 17 de sus miembros fue descubierta por los Guerreros Unidos. En ese contexto, estos últimos le dieron a los estudiantes el trato que le da un grupo criminal a otro antagónico: tortura y muerte.
El Gobierno Federal no deja en claro qué pasó y por qué
Las autoridades, inicialmente, en lugar de dejar claro lo que había pasado y por qué: los 43 fueron torturados, asesinados y desaparecidos, porque según el grupo criminal los Guerreros Unidos, 17 jóvenes eran miembros de Los Rojos. En conclusión, la tortura, asesinato y desaparición de los estudiantes, obedeció a una lógica de vendetta entre grupos criminales: te aniquilo o me aniquilas.
Juegan con la esperanza
El Gobierno Federal, lejos de reiterar, insistir y dejar muy en claro que los 43 jóvenes habían sido asesinados porque esa es la lógica y forma de operar de todos los grupos criminales, llámense Zetas, Templarios o Guerreros Unidos. Jugó con los sentimientos de los familiares y les dio esperanzas de que los normalistas podrían estar vivos, cuando era evidente que estaban muertos.
Se convierte en gran negocio el reclamo y afectan regiones enteras
Entonces, los familiares acuñaron un eslogan: vivos se los llevaron vivos los queremos. En medio de ese ambiente, se dedicaron a tomar las casetas y cobrar media tarifa o una cooperación. Es importante mencionar que no necesariamente son los padres de los estudiantes asesinados los que toman las casetas y se quedan con el dinero, pero sí grupos alrededor de este movimiento. Tan sólo en la caseta de Tlalpan por cada día obtenían al menos un millón 723 mil pesos.
Toman como rehén las vialidades del estado de Guerrero. En ocasiones tapan totalmente las carreteras y en otras las ocupan parcialmente, todo ello, sin duda terminó impactando la ya de por sí golpeada actividad de económica de estado de Guerrero, pero particularmente su pilar y motor, el turismo.
Es reprobable desde cualquier punto de vista lo que sucedió en Iguala, se debe exigir castigo para los responsables, es evidente que se fusionaron los grupos delincuenciales con los grupos políticos. Además es lamentable que tanto el Gobierno Estatal como el Federal hayan ocultado por qué sucedió tan deplorable hecho, como también lo es que sigan engañando a los familiares con la esperanza de encontrar vivos a los estudiantes.
Pero por grave y condenable que sea lo que sucedió con estos jóvenes, no se debe permitir a nadie que secuestre camiones, sean éstos familiares de los desaparecidos, estudiantes o simpatizantes del movimiento y mucho menos tomar las vialidades que comunican con el estado de Guerrero, porque están asfixiando la ya de por sí muy golpeada economía de esa región del país.
Hasta la próxima.
