
Bernardo Torres
Reportero/API
Iguala, Gro., a 27 de sep. del 2015 (Síntesis de Guerrero).- Padres de los 43 desaparecidos, alumnos de la Normal Rural de Ayotzinapa y organizaciones sociales, develaron placas en los monumentos construidos en memoria de los tres normalistas asesinados en la ciudad de Iguala, los días 26 y 27 de septiembre de 2014.
Previo a este acto, una multitud marchó por el Heroico Colegio Militar, la avenida Bandera Nacional, Álvarez y Periférico Norte, cruzando por el zócalo de la ciudad.
El acto se realizó para conmemorar el primer año de los hechos ocurridos en esta ciudad, donde tres estudiantes normalistas, un futbolista del club “Los Avispones” de Chilpancingo y dos personas más, fueron asesinados a balazos por elementos de la Policía Municipal y grupos de sicarios del grupo criminal “Guerreros Unidos”.
La madrugada del 27 de septiembre, fueron desaparecidos 43 estudiantes durante los ataques perpetrados en contra del grupo de normalistas, y quienes tras un año de búsqueda y movilizaciones en diferentes partes del mundo y el país, no han sido localizados.
Después de una semana de movilizaciones en Chilpancingo y el día 26 una acción global con sede en el Distrito Federal, con respuesta en varias ciudades del mundo, los padres de los 43 desaparecidos se trasladaron a la ciudad de Iguala para cerrar esta jornada en el segundo día, cuando fuera encontrado el cuerpo desollado de Julio César Mondragón.
Al filo de las 11:00 de la mañana a bordo de 22 autobuses que mantienen en su poder, normalistas de Ayotzinapa y de la Federación de Estudiantes Comunistas y Socialistas de México, arribaron a Iguala en medio de fuertes operativos desplegados por la Policía Federal, División de la Gendarmería y Policía Estatal.
En la entrada sur se encontraba un retén de la Policía del Estado donde no se les impidió el paso. Sobre los cruceros al interior de la ciudad había también grupos policiacos que vigilaban a distancia el destino del convoy de autobuses.
La marcha dio inicio después del mediodía con la participación de al menos 5 mil personas. Partieron del Boulevard Heroico Colegio Militar, a la altura de la Unidad Deportiva y el monumento a la Patria de las Tres Garantías. En este punto se sumaron miembros de la Coordinadora Estatal de los Trabajadores de la Educación (CETEG), ciudadanos y representantes de diversas organizaciones de Iguala.
Recorrieron la ruta que siguieron los normalistas la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre por la Avenida Bandera Nacional hasta llegar al zócalo, donde habría empezado la persecución. Doblaron sobre la avenida Juan N. Álvarez hasta llegar a la esquina con el Periférico Norte, donde fueron abatidos por las balas Julio César Ramírez Nava y Daniel Solís Gallardo.
A la altura de la clínica “Cristina” corearon consignas y al menos dos personas lanzaron piedras perforando uno de los cristales de la fachada, recordaron cómo los doctores que se encontraban en este centro médico la noche de la masacre, les negaron la atención y fue donde militares intentaron sacarlos.
“Ellos (los médicos), se hicieron de la vista gorda y lo único que dijeron es que no podían hacer nada. (…) El Ejército lo único a que se dedicó esa noche es dar protección al grupo criminal, porque luego nos dijeron que nos fuéramos de aquí porque iba a venir otro grupo por nosotros”; recordó Edgar Andrés Vargas, uno de los normalistas que llegó a ese hospital la noche del 26 de septiembre de hace un año.
Luego relató a través de un micrófono, cómo aquella noche le rogaron a los militares que estuvieron en el hospital Cristina que ayudaran a sus compañeros heridos para que se les diera atención médica, pero simplemente se fueron.
“Les dijimos: señores, por favor, incluso en las guerras ustedes atienden a sus heridos. Atiendan a los nuestros. Pero luego simplemente se fueron y, después anduvieron dos patrullas (del Ejército) patrullando”, dijo.
Luego, los contingentes de la marcha avanzaron hacia Periférico Norte y en la esquina con Juan N. Álvarez, donde fue construido un monumento con una placa en donde se leen los nombres de los dos estudiantes asesinados. Los padres de los 43 así como de los estudiantes caídos, colocaron ofrendas florales en el obelisco y las cruces de madera que continúan clavadas sobre la tierra en ese cruce.
Doña Bertha Nava, madre de Julio César Ramírez Nava, repudió los hechos y dicho asesinato. Reiteró a las autoridades que no cesará su exigencia de justicia hasta ver en la cárcel a las autoridades responsables por omisión y acciones contra los normalistas la noche del 26, “así sea el propio presidente de la República”.
De ahí partieron a la colonia Ciudad Industrial al terreno baldío y la calle de tierra donde, el 27 de septiembre de 2015, fue hallado el cuerpo desollado de Julio César Mondragón Fuentes. Rezaron, colocaron ofrendas florales y de igual forma advirtieron a las autoridades que la búsqueda de los 43 no será frenada por ninguna acción del gobierno, ni con el despliegue policiaco observado los últimos días.
La movilización se disolvió en este lugar sin mayores incidentes, y se trasladaron al zócalo de Iguala donde organizaciones sociales de esta ciudad llevaron a cabo un programa político-cultural en memoria de los tres estudiantes asesinados y los 43 desaparecidos.
Cabe mencionar que la zona militar en sus 27 y 41 batallones, fueron cerradas este día y, los mandos castrenses ordenaron colocar vallas metálicas de púas para evitar un intento de irrupción de las organizaciones que marcharon, sin embargo, la movilización fue pacífica y no se acercaron a la zona militar.