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El diario La Razón, de circulación en la ciudad de México, publicó elocuente infografía donde se muestra el camino recorrido por la orden para matar y desaparecer a los estudiantes.
Ciudad de México, sep. 18 del 2015 (Síntesis de Guerrero).-La noche del jueves, en las instalaciones de la Subprocuraduría Especializada en Investigaciones en Delincuencia organizada, Gildardo López Astudillo, alias El Cabo Gil, aceptó que fue él quien ordenó atacar y levantar a estudiantes de la Normal Isidro Burgos, de Ayotzinapa, el trágico día del 26 de septiembre en Iguala, Guerrero.
La captura de quien es considerado el número dos en la estructura del grupo criminal conocido como Guerreros Unidos, representa una pieza clave para que las autoridades confirmen que a los normalistas los asesinaron, los cremaron en un basurero de Cocula y finalmente los arrojaron a un río.
Las autoridades saben ahora que a pesar de ser uno de los hombres más buscados de todo el país por estar acusado de organizar el secuestro, asesinato e incineración de los 43 normalistas, nunca salió de Guerrero. De hecho, continuó con sus actividades delincuenciales.
La Comisión Nacional de Seguridad, que encabeza Renato Sales Heredia, señaló a El Gil como el autor material del crimen, es decir, que coordinó a sicarios de Guerreros Unidos y a las policías de Iguala y Cocula para desaparecer a los estudiantes.
Este sujeto tenía tres casas en Taxco, y fue en ellas en donde se mantuvo oculto desde hace casi un año.
Los agentes federales que le seguían la pista lo atraparon el miércoles por la noche cerca de una de ellas.
Estaba en la calle. Llevaba un arma prohibida y una credencial falsa que usaba para pasar desapercibido. Con ella intentó engañar a los policías, asegurando que lo confundían.
Sin efectuar un solo disparo, los investigadores lo detuvieron. El Gil no pudo oponer resistencia.
Tras ser aprehendido fue trasladado a las instalaciones federales en donde le hicieron algunos exámenes, además de comparativos de sus huellas dactilares para confirmar su identidad.
Ayer, el comisionado Renato Sales informó que con esta captura, son ya 111 las personas detenidas de las 131 a las que se les abrió proceso penal por estar relacionadas con la desaparición de los normalistas.
Según las indagatorias de la Procuraduría General de la República (PGR) la noche y madrugada de aquel 26 y 27 de septiembre, El Gil le comunicó a su jefe, Sidronio Casarrubias, líder de los Guerreros Unidos, que un grupo de contrarios había llegado a Iguala.
Aseguraba que se trataba de miembros de Los Rojos. Se trataba de los estudiantes normalistas. Sidronio le dio la orden de defender la plaza y entonces El Cabo Gil ordenó atacarlos.
Sidronio Casarrubias, quien ya fue detenido, confesó ante las autoridades que al día siguiente El Cabo Gil le avisó lo qué habían hecho con ellos: “los hicimos polvo y los echamos al agua, nunca los van a encontrar”.
López Astudillo era el encargado dentro de los Guerreros Unidos de cooptar a los elementos policiacos de Iguala y Cocula para protegerlos. Ahora está detenido y en espera de ser enviado a un penal de máxima seguridad.
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