Por Efraín Flores Iglesias

La frustración e intención de Los Chuchos
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La corriente perredista Nueva Izquierda, mejor conocida como Los Chuchos, ya emprendió una campaña de descrédito en contra de todos aquellos que en su momento fueron sus aliados o pilares en los estados. En Guerrero, por ejemplo, cuestionan la designación de Sebastián de la Rosa Peláez como coordinador de la Fracción Parlamentaria en el Congreso local.
El Chucho mayor (Jesús Ortega Martínez) estuvo este domingo en el puerto de Acapulco, en donde se pronunció por la decisión que tomaron los diputado locales de su partido al elegir a Sebastián de la Rosa como su líder parlamentario. Dijo que “no fue correcto” y que se tendría que analizar en el Congreso Nacional que se llevará a cabo del 17 al 20 de este mes.
El líder de Nueva Izquierda basa sus argumentos por los hechos ocurridos el año pasado en Iguala, queriendo responsabilizar políticamente de todo a Sebastián de la Rosa por haber respaldado a José Luis Abarca Velázquez para llegar a la Alcaldía de ese municipio de la región Norte de la entidad.
Pero olvida algo, la postulación de José Luis Abarca tuvo el visto bueno de los integrantes del Consejo Político del PRD que sesionaron en el año 2012 para designar a candidatos a presidentes municipales y a diputados locales, y en el cual todas las corrientes tienen presencia.
Por lo tanto, la postulación de Abarca es responsabilidad compartida de todos los dirigentes del PRD en la entidad y de la dirigencia nacional que en ese entonces comandaba otro Chucho (Jesús Zambrano Grijalva).
Incluso, los órganos electorales y las autoridades estatales y federales que no investigaron los vínculos del ex igualteco con la delincuencia organizada.
Si la autoridad federal, en especial la PGR, sabía que María de los Ángeles Pineda Villa y José Luis Abarca pertenecían al grupo delincuencial “Guerreros Unidos” y que la primera era hermana de Mario y Alberto Pineda Villa, integrantes del cártel de los Beltrán Leyva, ¿por qué no actuaron antes para detenerlos? ¿Por qué permitieron que Abarca fuera candidato? ¿Por qué no evitaron la tragedia del 26 y 27 de septiembre de 2014?
Son muchas interrogantes, pero pocas respuestas.
Es evidente la desesperación de Los Chuchos. Pretenden por todos los medios desbarrancar a los que no comulgan con sus ideales y métodos de hacer política. Quieren sacudirse todo lo que se relacione con el Caso Iguala, pero ellos también tienen vela en el entierro, sólo hay que recordar que el 8 de octubre, días después del ataque armado y desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, el chuchista dirigente nacional del PRD, Carlos Navarrete Ruiz, acudió a la ciudad tamarindera a pedir perdón a la sociedad guerrerense y reconocer que su partido no tuvo el suficiente control para evitar que José Luis Abarca cooptara policías que se dejaron infiltrar y que asumiera él la dirigencia del municipio.
“Cometimos un error y pedimos perdón a la sociedad de Guerrero, algo que otros partidos deben hacer también con los casos que les corresponde en otros estados”, externó.
Pero el daño ya estaba hecho. Y, peor aún, Los Chuchos respaldaron hasta el final a Ángel Aguirre Rivero para continuar en la gubernatura, pese a los cuestionamientos de organismos de derechos humanos y dirigentes de organizaciones sociales que exigían su renuncia al poder por su clara omisión.
El error que cometió Sebastián de la Rosa fue darle cabida en su agrupación a José Luis Abarca, pero eso no implica que haya sido su cómplice. De hecho, hace unos días pidió a la Procuraduría General de la República (PGR) llamarlo a comparecer por el Caso Iguala para que de esa forma dejen de involucrarlo en algo que –según dijo– nada tuvo que ver.
Otros que han cuestionado que también se han lanzado en contra del famoso Zorry han sido la ex candidata a la gubernatura de la entidad, Beatriz Mojica Morga; el dirigente de Grupo Guerrero, David Jiménez Rumbo; el líder de una fracción de Izquierda Democrática Nacional (IDN) en la entidad, Óscar Chávez Rendón, y el ex dirigente estatal y ex militante del PRD, Eloy Cisneros Guillén. Todos ellos se han pronunciado en contra de su designación como coordinador parlamentario.
Una expresión latina del principio jurídico señala que quién acusa está obligado a probar sus dichos ante los tribunales.
Todos sabemos que los actores políticos utilizan en la mayoría de las ocasiones acusaciones para desacreditar a sus adversarios políticos; raras veces acuden a los tribunales, y cuando lo hacen, se retractan de sus dichos o simplemente se toman la foto y ya.
Por cierto, el que ha sido señalado de tener vínculos con el narcotráfico es David Jiménez Rumbo, particularmente con Los Caballeros Templarios, comandado hasta antes de su detención por Servando Gómez Martínez, La Tuta, originario de Arteaga, Michoacán, de donde también es el dirigente de Grupo Guerrero. Pero bueno esa es otra historia que comentaremos en otra entrega.
Fuentes del propio PRD refieren que Los Chuchos buscan tumbar a Sebastián de la Rosa de la Coordinación de la Fracción Parlamentaria con un claro objetivo: poner en su lugar a un pelele para que descargue la frustración de Beatriz Mojica por perder la elección del pasado 7 de junio y atacar constantemente (con o sin fundamento) desde la tribuna del Poder Legislativo a Héctor Astudillo Flores.
El PRD guerrerense debe de actuar con responsabilidad como partido opositor y no dejarse arrastrar la soberbia de Los Chuchos.
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