Claudia Rodríguez
En lo que toca a la política, las comparaciones sirven para saber si
se avanza, se retrocede o se permanece en el mismo estadio.
Ahora que el presidente Enrique Peña Nieto nos advierte que no le
gusta hacer comparaciones porque prefiere acreditar lo que ha hecho su
gobierno, pero nos recuerda que en materia de empleo su gobierno va
mejor que los de los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón, valdría
la pena advertir que como a sus antecesores a Peña Nieto le molestan
las críticas y se muestra intolerante ante las expresiones de quienes
no perciben grandes logros en su Administración, e incluso no creen en
las verdades históricas, ni en que no existan conflictos de interés
con varios funcionarios, incluso del mismo Peña Nieto.
Intolerante Vicente Fox, quien se mostró intransigente ante las
críticas a su gestión y también a los cuestionamientos al cómo se hizo
de una gran fortuna, y que inclusive llamó vulgar y mal entrevistador
al periodista Rubén González Luenguas, cuando en su programa En
Contexto de Telemundo, fue confrontado el ex presidente panista por la
titularidad de unos ranchos en Guanajuato.
Felipe Calderón nos regaló también en varias ocasiones sus muestras de
intolerancia, pero sólo basta recordar cuando advirtió a sus críticos:
“Mientras el consumidor tenga una gran incertidumbre del futuro,
mientras les estemos diciendo una y otra vez que todo está mal, como
decía un programa de cómicos de mis tiempos: ‘Nada les parece, todo
les molesta, todo está mal hecho’. Mientras les sigamos diciendo al
mexicano que aquí no hay futuro, que aquí todo está mal, que está como
si fuera África oriental, etcétera, Estado fallido y otros temas, en
esa medida el consumidor no va a consumir y la propensión de las
personas al consumo es muy relevante para ustedes, porque es un actor
crucial del mercado interno.»
Así Peña Nieto como Fox y Calderón, ahora critica a sus críticos y
advierte de su “actitud pesimista” al no querer reconocer la baja
inflación, el incremento en el consumo y los registros de trabajadores
formales en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y que todos
estos beneficios tangibles para la población son gracia a las reformas
estructurales.
En política vale comparar, lo malo es que el resultado muestra que
todos los presidentes de México son iguales. No les gusta la crítica
y cuando ésta coincide con su mal gobierno, se muestran harto
intolerantes.
Acta Divina… Felipe Calderón, ex presidente de México: “Si Brasil
tiene 25 homicidios y México 14, ¿por qué Brasil puede llevarse a Río
de Janeiro –ciudad mucho más peligrosa que todas las de México con
excepción de Juárez– los Juegos Olímpicos y el Mundial de Futbol.
Tengo una hipótesis, porque jamás he escuchado a un brasileño hablar
mal de Brasil.”
Para advertir… No es hablar mal, sino de la verdad, de lo que el
pueblo de México vive y siente.
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