Por Raúl Román Román
(El Indio de Iguala)

Debido a las voces de nuestros antecesores centenarios, de los viejos más viejos del tiempo de aquellos tiempos, y a través de la tradición oral y escrita, se puede aventurar que Los Chontales habitaron en el Motlalcéhuatl, y que en su derivación etimológica, el vocablo se entiende como “lugar donde hace sombra” y que en una rápida aproximación geográfica-espacial, corresponde a su ubicación sobre el Cerro del Caballo, aquí en Pueblo Viejo, de hermosa y romántica evocación indígena y mestiza.
Siguiendo una de las páginas más encendidas de nuestra historia local, nos guiaremos por las aproximaciones, investigaciones, inferencias y deducciones de don Félix Núñez Vergara que nos indica que nuestros ancestros chontales, al igual que la organización Mexica, fueron formando el barrio o calpulli de Xonacátl, con su significado etimológico, como “cultivadores de plantas comestibles”, que a la postre es conocido como el barrio de Juanacate, y que al pasar del tiempo, fueron circulando sus viviendas rústicas con tecorrales construidos con piedras, y que han sido reconocidos como chinancallis, que eran las viviendas cercadas y rodeadas por el tecorral.
La vida bucólica yohualense no sería difícil de adivinarla en su hermoso valle rodeado de cerros, con su planicie inigualable, amplísima y productiva, que en entendederas comunes, se vislumbra como todo paridora de maíz, calabaza, frijol, ajonjolí, chile, tomates y los frutos y legumbres de recolección, así como la caza de especies menores que buscaban su alimentación en estos terrenos y buscando el aguaje que les diera el líquido vital e insustituible, para los seres vivos de la tierra del sur.
Con estos datos, citas, interpretaciones y demostraciones gráficas, se inscribe el nombre de Iguala en la historia mesoamericana y se une al esplendor de las culturas del México pre-cuauhtémico, por los siglos de los siglos.