De Frente.- ¿Narco Estado?

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Por Miguel Ángel Mata Mata.

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La comisión Interamericana para los Derechos humanos ha concluido, ha recomendado, ha sospechado. Al dar a conocer el resumen de sus investigaciones han quitado un peso de encima al Estado Mexicano, pero le ha puesto un inmenso ojo a lo que se ha llamado en el bajo mundo “el narco estado”.
1) Concluyó que los normalistas desaparecidos en Iguala no fueron incinerados en el basurero de Cocula. “Científicamente eso es imposible”, han dicho.
2) Policías municipales los ejecutaron, pero policías estatales, policías federales y militares tuvieron conocimiento de todo el drama, a través de reportes, tarjetas, datos proporcionados por el mismo aparato del gobierno. “Ellos, los informantes y los ejecutores, forman parte del Estado mexicano”, han dicho.
3) Un hombre atlético, desde una casa en el centro de la ciudad, es quien coordinó el operativo para asesinar y desaparecer a los jóvenes normalistas. ¿Un civil dando órdenes a preventivos, estatales, federales, militares? ¿Quién es él?
4) Investigaciones en Estados Unidos, en Chicago, revelan que en Iguala se usaban autobuses para transportar droga. Los estudiantes dijeron que hubo un quinto autobús; la PGR lo negó. Hoy se sabe que una unidad fue desmantelada luego de la tragedia. ¿Qué cosa llevaban en ese camión?
LOS POLÍTICOS Y
SU LEVEDAD
Fatuos, como es su modo de vida, los políticos se han apresurado a “dar su posicionamiento” en torno a una tragedia que ha conmovido al mundo. El perredismo y el Movimiento de Regeneración Nacional confirman su amnesia crónica: “fue el estado mexicano”, insisten. En Guerrero el gobernador electo reitera: “ni perdón ni olvido, las revelaciones abren un camino a la verdad del magnicidio”.
Olvidan a las víctimas, como es su costumbre. Dejan de lado preguntar lo obvio: si no han sido quemados ¿en dónde están? ¿Viven? ¿Han muerto? No miran su trasero que ha sido ensuciado por la corrupción y voracidad al momento mismo que han postulado a personajes relacionados con el narcotráfico. ¿Acaso el Movimiento Ciudadano, PRD y Morena no dieron su respaldo a José Luis Abarca como su candidato y alcalde de Iguala?
¡Por Dios! ¿Han olvidado que los precandidatos que se enfrentaron a José Luis Abarca en la lucha por la candidatura en los partidos de izquierda fueron amenazados, intimidados o asesinados? Ahí está la memoria de Arturo Cardona o el ex candidato por el Partido Movimiento Ciudadano. Ellos han sido asesinados. Han sido olvidados.
EL ESTADO
Se dice que en México, por falta de mecanismos de control y equilibrios, los gobernadores se han convertido en Virreyes. Hay veces que tienen mayor poder que el presidente de México. Nada se mueve en los territorios gobernados por ellos sin que lo sepa el señor gobernador.
Entre las conclusiones de la CIDH se advierte que desde que los normalistas salieron de Ayotzinapa agentes del gobierno del estado, llamados aquí orejas de gobernación, reportaron cada incidente. Las tarjetas informativas y reportes oficiales revelan que el Gobierno de Guerrero, y su gobernador en turno, Ángel Aguirre Rivero, tuvieron conocimiento de lo que pasó en Iguala antes, durante y después de la tragedia.
¿Por qué nada hizo el gobernador cuando, hoy está claro, los jóvenes jamás quisieron interrumpir el informe de su amiga, la presidenta del DIF, la señora de Abarca? ¿Por qué se ocultó la existencia de un autobús decomisado por los normalistas, y en donde presumiblemente se transportó droga?

EL NARCO
En regiones como la de Guerrero, donde un tipo atlético, desde el centro de la ciudad de Iguala, coordinó un operativo en donde participaron municipales, estatales, federales y militares; donde la autoridad legítima cede sus facultades al crimen organizado; para conocer la verdad sobre acontecimientos de alto impacto no hay que ir a la casa del gobierno municipal, estatal, a las delegaciones federales o a los cuárteles de federales o militares. Hay que ir a ver al tipo atlético: él sabrá la verdad de las cosas.
En Iguala, luego de la tragedia, se dio a conocer lo que hoy parece ser la causa de la desaparición y muerte de los normalistas. La versión, difundida por la gente del “tipo atlético de Iguala”, dijo en aquel momento.-
“Los jóvenes se llevaron un camión donde llevaban doscientos kilos de goma de amapola procesada. La llevarían a Chicago y los chavos sin saber la llevaban en el camión confiscado. La instrucción fue: recuperen la carga a como dé lugar”. La verdad histórica lo confirma: lo hicieron. Recuperaron su carga.

LA VERDAD
Las verdades, aunque duelan, son verdades. Es posible que el hombre atlético, que daba órdenes a las autoridades de todos los niveles, también haya hablado con el virrey de aquel entonces. ¿Qué hablaron? Nomás ellos lo sabrán. Una cosa es cierta: le dieron mayor valor a un cargamento que a la vida de seres humanos. De haber sido así habríamos estado ante un duo dinámico del terror tan solo conocido en latitudes africanas o asiáticas: una alianza entre narco y Estado.
¿Y nosotros? Nosotros, como lo demuestra la evidencia mostrada por la CIDH, estamos en medio del sandwich. Porque: ¿Cuánto cuesta en el mercado de la droga una carga de 200 kilos de goma? ¿Mas que usted o yo? ¿Mas que 43 normalistas? Ya lo sabemos: vale mas que cualquiera de nosotros, solos o juntos. Ni hablar. ¡Que Dios nos coja confesados!

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