De formal a informal prefiero lo segundo para poder ganar

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Por tirolimpio
XVII
<’La conducta humana es buena o justa cuando está determinada por normas que los hombres que actúan dentro de una sociedad pueden o deben desear que sean obligatorias para todos. ¿Cuáles son esas normas? cabe preguntarse; a esta pregunta no da ninguna respuesta el imperativo categórico’.>
Sorteando puestos de informales que prácticamente cubrían las banquetas con mil productos de toda índole, ropa, películas piratas, electrónicos, cigarros de contrabando y mucho más, Pedro vago de la Calle llegó a la cocina económica de Doña Rosa, a la cual tenía varios años de no asistir, a pesar de que la comida era excelente y abundante y por supuesto económica.

Al verlo Doña Rosa se dirigió a él diciendo: “Ojos que lo vieron llegar Pedrito, creí que ya no lo veríamos por este su ex comedero y claro seguro que se olvidó de los pobres; mírese nada más, bien trajeado con un elegante bastón y un buen porte, seguro que ahora asiste a los restaurantes con grandes nombres internacionales que la mayoría no sabemos ni que significan, pero bueno tome asiento, tengo chicharrón en salsa verde, lengua, cecina, carne enchilada hígado encebollado y guisados con su agua de sabor y tortillas aplaudidas”. Diciendo esto se retiró y pedro se acomodó en la única mesa desocupada del lugar.

Ordenó la comida corrida con un guisado de chicharrón en salsa verde y agua de Jamaica. Antes de haber atendido su pedido Doña Rosa se acercó a su mesa acompañada de una persona a la que Pedro nunca antes había visto. “Mire Pedrito, le presento al licenciado Alejandro Refield y si no tiene inconveniente permita que tome asiento con usted, ya ve que estamos llenos”. Pedro lo saludo y no tuvo inconveniente en compartir el lugar con Alejandro. Pedro le inquirió si su licenciatura era en derecho, a lo que el aludido le contestó que en economía.

Se hizo un silencio entre ambos después de la respuesta de Alejandro. Les sirvieron la sopa una crema de ejotes y el guisado, lo degustaron en silencio. Finalmente Alejandro dijo: “Es increíble la cantidad de comerciantes que están en la informalidad, ya no puede uno transitar por las banquetas, que están totalmente bloqueadas con puestos y la autoridad no hace nada, bueno le es imposible pues ya son millones los que se dedican a la informalidad, pues no hay trabajos y todos tenemos necesidades”.

Y continúo. “De acuerdo con los datos más recientes del Inegali y del Consejo Nacional de Población en el país existen 119.5 millones de personas, de las cuales 52.08 millones conforman la Población Económicamente Activa, y de éstas últimas sólo 49.5 millones están ocupadas en algún sector de la economía formal o informal. En diversos países la economía informal esta estigmatizada, por un lado porque se le identifica por conveniencia con la economía subterránea en la que se realizan transacciones ilegales y, por otro lado, porque al no estar registrada oficialmente, no hace aportaciones fiscales, lo cual la ubica igualmente como ilegal pero en un sentido más bien económico.”

“Nosotros tenemos un grave problema, continúo, usted, Pedro verdad, por fortuna tiene una ocupación ¿? Pero por su edad difícilmente conseguiría un empleo ya que las oportunidades del mismo siempre remarcan que deben tener entre 22 a 35 años y que van hacer los que tienen 40, 50, 60 o más, además no hay espacios suficientes de trabajo, las empresas ya no soportan la carga fiscal, burocracia en trámites para abrir algún negocio formal, tiempo y corrupción en las dependencia por esto la economía informal ha crecido especialmente en el sector urbano alcanzando ya un 60 ciento contra un 40 de la formal”.

“Y claro, amigo, esta economía es mal vista por los empresarios bien establecidos, que pertenecen al segmento ´formal’ y se sienten sujetos a una relación de competencia desigual que por cierto es mal vista por el gobierno porque no pagan impuestos; es mal vista por el sector turismo porque “afean” los espacios citadinos. La actividad de la economía informal se ubica en múltiples espacios productivos maquila familiar, talleres artesanales, comercio callejero, etc., es preponderante su crecimiento en el sector comercial y de servicios; siendo en este último apartado donde surgen las disputas más encarnizadas con la economía formal.

“Con todo lo complicado que se presenta la confrontación entre comercio formal e informal hay que sumarle la calificación de ilegalidad y la incomprensión del gobierno que se ha convertido en simple espectador de las formas de sobrevivencia que ensayan los ciudadanos, casi siempre ligadas al autoempleo. El autoempleo y la economía informal son un binomio inseparable”. El empleo que se crea en la economía informal, aun siendo precario ha permitido que el gobierno puedan exhibir bajas tasas de desempleo”.

Se hizo una pausa mientras saboreaban el postre y Pedro aprovechó para solicitarle a Doña Rosa otro vaso de agua de jamáica y de inmediato fue atendido su pedimento por la propietaria, quien al entregarle lo solicitado dijo: “Aquí tiene mi periodista”. Esto fue referente a que cuando trabaja en el diario y por la cercanía a la redacción casi a diario comía en la cocina económica. Pedro le agradeció la atención a Doña Rosa.

“No me diga que usted es periodista, intervino Alejandro, vaya, mire usted. Quizás se atreva a escribir un libro con todos los sucesos que nos aquejan, artículos hay muchos, pero nadie ha hecho un aglutinamiento de los sucesos que hoy vivimos y vaya que hay material para ello, bueno, fue un verdadero placer conocerlo y creo que ya anteriormente nos habíamos visto pues yo desde estudiante como con Doña Rosa y aquí sigo, aunque casado mi esposa cocina horrible. Bueno, si no le molesta permítame invitarlo y espero que por aquí nos volvamos a ver. Me voy porque estoy por terminar mi maestría y estoy preparado una tesis sobre ‘empleo, desempleo, formalidad e informalidad. Hasta la próxima.”

Pedro se quedó sorprendido por la plática de su casual compañero de mesa y agradecido por la invitación; lo del libro, bueno ni computadora tenía y estuvo tentado a regresar a ver a su amigo para recoger la lap top, pero pensándolo bien decidió que eso lo haría otro día. Se despidió de Doña Rosa, no dejó propina pues nunca antes lo había hecho. Salió y cruzó entre los comerciantes informales para dirigirse a tomar su camión.

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