De la trata… Por Rodrigo Juárez Ortiz

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Una de las condiciones de mayor ignominia que puede sufrir un ser humano es tener la condición de esclavo, de formar parte de un comercio en donde la mercadería principal es su cuerpo, su persona, en donde están suprimidos sus derechos fundamentales, los cuales están conculcados de una manera agresiva, dolosa y, además, peligrosa, ya que incluyen no solo la pérdida de su libertad individual y de su dignidad, sino incluso les va de por medio la vida.
Resulta pues, indignante y un crimen de lesa humanidad el saber y conocer como la esclavitud del siglo XXI a la actividad de trata, en virtud de la cual se somete a trabajos sexuales, a faenas laborales, y un sinnúmero de actividades ilícitas o no permitidas por la ley y de una manera forzada a personas, normalmente mujeres, o menores, o adultos en general, amenazados de muerte, víctimas de chantaje, engaño, o promesas de salarios remuneradores para gente que tiene necesidades económicas, básicamente, sin perjuicio de los otros motivos que fomentan esta execrable actividad delictiva.
Grosso modo se sabe que esta siniestra actividad delictiva deja a sus perpetradores ganancias de miles de millones de dólares anuales y que se practica en todo el mundo, bástenos saber que entre 2010 y 2011 se identificaron víctimas de 152 nacionalidades diferentes en 124 países, por lo cual queda claro que el problema es de gran profundidad y que requiere una respuesta de la colectividad, de gobernantes y de gobernados, si no para acabar definitivamente con ello, siendo realistas, sí de disminuir su práctica y, por ende, sus siniestras consecuencias., aumentando las vías de la prevención, sin perjuicio de otras múltiples posibilidades que existen para tal fin.
El problema debe atacarse desde diferentes ángulos y con una participación responsable y efectiva de la ciudadanía, aunada a la de los tres niveles de gobierno, y es por eso que recién se ha llevado al cabo una actividad ad hoc que se llama Campaña Corazón Azul, en este puerto, por parte de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), y el Ayuntamiento y el DIF municipales, habiendo conferencias, talleres de capacitación y otras actividades tendentes precisamente a la prevención, teniendo esta campaña lanzada a nivel internacional como objetivos, sensibilizar e incrementar el conocimiento sobre el delito de personas, así como fortalecer habilidades para prevenir tal delito. No olvidemos que existe una Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a Víctimas de estos Delitos, de 14 de Junio de 2012, que esperamos se aplique efectivamente y no sea letra muerta como se sabe de algunas otras.
Al respecto y sobre la disminución de este delito, tenemos entendido que en países nórdicos europeos, Noruega y Suecia, hubo un cambio en la legislación respectiva, toda vez que se permitió la prostitución, se permitió la actividad de los proxenetas, pero se sanciona a los usuarios (compradores) de esta actividad llamada la mas antigua del mundo, se les castiga a quienes hacen uso de prostitutas para su satisfacción sexual y lo interesante del dato es que a partir de esta modificación legislativa, se dice que esta actividad ha disminuido en un porcentaje mayoritario lo cual, de ser veraz, obliga a la reflexión para sus efectos correspondientes, con lo cual se disminuiría notablemente el deleznable delito de la trata.
En este orden de ideas, además de la participación de la ONU como organismo internacional, existen países que como el nuestro ya están legislando al respecto y se espera que la intervención gubernamental, en sus tres órdenes de gobierno, y la participación ciudadana sea efectiva, cuenta habida de que ya están funcionando Consejos Ciudadanos al respecto y de esta manera se proporcione toda la información menester para instruir a las posibles víctimas de tomar las providencias debidas y sea efectiva la prevención del delito para no seguir lamentando la terrible realidad de la esclavitud del siglo XXI.
Es una necesidad insoslayable e impostergable actuar, responsablemente, en consecuencia.
O usted, convencido lector, ¿ Qué opina?

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