Carlos Reyes Romero
El priista Héctor Astudillo Flores, virtual ganador de la gubernatura de Guerrero, declaró ingresos anuales por 885 mil pesos; pero no publicó ninguna propiedad a su nombre. En cambio, su cónyuge es dueña de 12 propiedades y sus ingresos mensuales son de 293 mil 437 pesos.
Lináloe R. Flores. Sin Embargo 12/06/2015
Por los medios de comunicación nos enteramos que es usted un político pobre y que la de los billetes es su señora esposa doña Mercedes Calvo.
También asume usted en la entrevista del martes pasado con Mariana Labastida y Magdalena Cisneros, reporteras de El Sur, que se sacó la rifa del tigre, “de dos tigres y una jaula chiquita”, precisa usted.
Ojalá no se refiera usted a Manuel “el Chocky” Añorve Baños y Rene Juárez Cisneros, porque entonces si ni la jaulita lo va a salvar. Esos dos sí que son depredadores en serio del erario y doctorados en impunidad.
Beatriz Mojica, la candidata del PRD, lo acusa a usted de haber rebasado exageradamente los topes de campaña y de tener nexos con el narcotráfico. “Que acuda a los tribunales y pruebe los cargos”, le responde usted airadamente, sabedor de que los tribunales le harán lo que el viento a Juárez.
Sin embargo, el que los partidos y los candidatos rebasan con creces los topes de campaña, con las honrosas excepciones que confirman la regla, es una realidad tan obvia y sabida, que se reflejó agudamente en estas elecciones en el rechazo ciudadano hacia los partidos. Y eso todos lo reconocen.
En cuanto a los nexos de usted con el narcotráfico, eso sí es más difícil de probar. Pero estaría usted ciego y sordo, si no se da cuenta de que muchos de quienes le rodean andan en plena colusión con ellos. Es más, si se descuida se lo van a llevar al baile; luego no se queje.
Lo importante es saber qué va hacer usted frente a los grandes problemas del estado. Ese es el objeto de estos cuestionamientos.
A los guerrerenses les importa saber cómo va usted a encarar el problema de los 43 jóvenes estudiantes desaparecidos en Iguala. ¿Le va a entrar al toro o como acostumbran la mayoría de los políticos le va a dar largas al asunto?
Usted promete orden y paz, pero eso sólo se logra con empleo, distribución equitativa de la riqueza y sobre todo con justicia, pero justicia real y efectiva.
Seguramente Manuel Añorve y René Juárez le aconsejaran hacer lo que ellos acostumbran: corromper, sobornar o reprimir a los padres de los 43 y a quienes los apoyan. Eso no resuelve.
Si realmente quiere usted restablecer la reconciliación, la armonía y la paz entre los guerrerenses, tendrá que hacer todo lo necesario para que se esclarezca a fondo el paradero de los 43, que se sepa toda la verdad, que efectivamente se haga justicia. Sino el tema será tan recurrente como el Charco, Aguas Blancas y la Guerra Sucia.
Además para qué compra usted una bronca que no es suya. ¿Nada más para cubrirles las espaldas a José Luis Abarca y a su mujer, que todavía no han sido formalmente acusados por la muerte y desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa en Iguala, y a Ángel Aguirre Rivero, a Iñaki Blanco y demás funcionarios que los protegieron?
¿Va usted a tomar medidas para que se realmente investiguen los múltiples asesinatos de periodistas, dirigentes políticos y activistas sociales ocurridos en los últimos 10-15 años, en particular los homicidios de Armando Chavarría Barrera, Moisés Villanueva de la Cruz y de Arturo Hernández Cardona, cuyos autores intelectuales y materiales están perfectamente identificados?
¿O le va usted a cubrir las espaldas a Zeferino Torreblanca, a Willy Reyes y a José Luis Abarca, quien tampoco ha sido formalmente acusado del asesinato de Arturo Hernández Cardona?
¿Va usted a omitir la investigación sobre la responsabilidad en que pudieron haber incurrido Ángel Aguirre Rivero y sus cuatro procuradores, por proteger a estos presuntos asesinos? Sería un error muy grave.
Interesa saber también cómo piensa usted enfocar y resolver el problema de la seguridad pública y la impartición de justicia en la entidad.
Hablemos claro. El control de las policías por el Ejército ha fracasado. Entre otras razones porque la seguridad pública no es su fuerte. Los militares están entrenados para vencer al enemigo a cualquier costo, no para someter delincuentes y entregarlos al ministerio público. Además, les cae de la chingada que una vez que agarran a los delincuentes, con riesgo real de sus vidas, y los entregan al ministerio público al rato andan libres y hasta se burlan de ellos.
Pero hay una razón más profunda. En todo el mundo ha fracasado el modelo tradicional de policía de corte militar, con una estructura jerárquica fuertemente centralizada, que supuestamente cumple a rajatabla la legislación vigente y que obedece ciegamente las órdenes de sus superiores con un mínimo o casi nulo grado de discrecionalidad. Su desprestigio es muy grande y no tienen ni la versatilidad ni el cobijo popular suficiente para enfrentar exitosamente al crimen organizado.
La excesiva verticalidad de las policías y la también excesiva centralización de las facultades de investigación y persecución del delito en el ministerio público y las policías ministeriales, deja a las policías preventivas estatales y municipales con las manos atadas porque no tienen facultades legales para investigar y perseguir el delito ni para llevar ante la justicia a los delincuentes. Por eso la delincuencia se las pasan por el arco del triunfo.
Pero además, este modelo de policía permite que sea fuertemente infiltrado por la delincuencia organizada. Eso lo saben perfectamente el Ejército y la Marina, por la experiencia de estar hace años al frente de los cuerpos policiacos y asumen con impotencia y frustración que las policías son el brazo armado de la delincuencia. Se duelen y quejan de esto, pero de arriba les impiden actuar.
A partir de la década de los 70’ del siglo pasado, países como Inglaterra, Estados Unidos, China, Japón, Alemania, Holanda, Portugal, Bélgica, los países escandinavos, Sudáfrica y otros países africanos, así como varios de Centro y Sudamérica han migrado hacia el modelo de policía comunitaria, hacia una policía orientada a proteger a su comunidad y a resolver los problemas de seguridad en interacción con ella. Al respecto es muy ilustrativo el ensayo del jurista peruano Javier Gamero Kinosita.
En Guerrero, los pueblos y comunidades han mostrado y demostrado que es posible contener y abatir el crimen organizado. Pero el gobierno y los cuerpos de seguridad y justicia oficiales prefieren mejor frenarlos, denigrarlos y dividirlos.
Sería conveniente que el gobierno mexicano, su gobierno en particular, viera con otros ojos las virtudes y potencialidades de los sistemas de seguridad y justicia comunitarios y ciudadanos para prevenir y erradicar el crimen, así como para reeducar y reintegrar los delincuentes a la sociedad.
Por otra parte el modelo centralizado de justicia hace agua por todos lados. El actual Poder Judicial del estado es obsoleto, está muy corrompido y tiene fama de prevaricación de la justicia.
Sus magistrados y jueces están en contra del sistema de justicia penal acusatorio y oral. Muestra de ello es que ninguno ha aceptado integrarse a este nuevo sistema y que hacen todo para que permanezca paralelamente el actual sistema de justicia.
A Guerrero le urge contar con un efectivo y moderno sistema de justicia.
Sería muy conveniente que pensará usted en pasar a retiro a los actuales magistrados, para renovar el Poder Judicial del estado, como en su momento se hizo en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Habría que cambiar muchas cosas para lograr que Guerrero prospere y salga del atraso en que se ha venido sumiendo, al igual que el país, en los últimos 33 años.
Hay que formar mejor a las nuevas generaciones y prepararlas para los nuevos retos, hay modernizar y hacer competitivos y con calidad los servicios turísticos, hay que reactivar el campo y la economía, hay que atraer nuevas inversiones y crear empleos para mejorar las condiciones de vida de los guerrerenses.
Pero usted sabe bien como economista y político que es, que eso no será posible mientras prevalezca el actual ambiente de inseguridad y violencia que aleja de Guerrero a los emprendedores e inversionistas. Ellos no le temen tanto a las manifestaciones de inconformidad popular como a los secuestros, los levantones, el cobro de piso y sobre todo a las extorsiones.
En estos momentos, seguridad y justicia son las claves para sacar a Guerrero de la barranca.
Si se decidió usted a jugársela nuevamente por la gubernatura, juéguesela ahora por la seguridad y la justicia auténticas; juéguesela con los pueblos y comunidades que han empezado a empoderarse de su propio desarrollo, que ejercen por si mismos la seguridad y la justicia, que han aprendido a pensar con su propia cabeza y a caminar con sus propios pies, que están cambiando el actual estado de cosas; forje una alianza con el pueblo para el desarrollo, la democracia y la paz.
Como cuando su consejero y amigo Florencio Salazar Adame, al recibir el premio al mérito civil, le dijo públicamente al entonces gobernador Ángel Aguirre Rivero: “¿Para qué querías una segunda oportunidad, sino te vas a empeñar en transformar el estado a fondo y para bien de la gente?”
Usted tiene la palabra.
13 de junio de 2015
