Los retos del virtual gobernador electo

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Hector Astudillo
JOSÉ NIEVES SEBASTIÁN PÉREZ
Los números que arroja el Programa de Resultados Electorales Preliminares son contundentes e inobjetables, Héctor Astudillo Flores es ya el virtual Gobernador Electo del Estado de Guerrero. La entidad guerrerense sigue siendo ubicada como una de las más pobres en el contexto nacional y ahora la recibirá con acentuados problemas de violencia generados por gobiernos que perdieron la brújula. Sin duda son muchos los retos que tendrá que enfrentar el nuevo Mandatario Estatal. Quiero comentar algunos de ellos:
A Héctor Astudillo Flores se le reconoce el mérito de la perseverancia, esa que es una virtud del científico, pero también del político bien cimentado. Alguien dijo: “ sí quieres conocer la gloria, antes debes estar dispuesto a conocer los agobios del infierno.” En efecto, Héctor Astudillo hace diez años tuvo que digerir el trago amargo de la derrota electoral, de ese hecho fui testigo cercano pues estuve en su campaña, pero sobre todo, tuvo el valor de levantarse con dignidad y seguir adelante. A diferencia de la escuela, la vida te somete a prueba, te sacude y luego obtienes el aprendizaje.
Su experiencia y formación política le permitirán enfrentar con eficacia el reto de la pobreza en Guerrero. Este fenómeno social es creado por el hombre, por el tamaño de sus sueños, por lo que hace, cómo lo hace y lo que deja de hacer. Entonces superar la pobreza está en nuestras manos, en nuestros proyectos, en las estrategias que adoptemos y en nuestras acciones. Combatir la pobreza más que generosidad es un imperativo de justicia social.
Crear una mística de servicio, esto es que se configure un servicio público con el que los responsables de las diferentes áreas abandonen la indiferencia, el estado de confort y el egoísmo que provoca que no cumplan el cometido de servir bien a todos los ciudadanos.
Construir la paz, como uno de los bienes más preciados. En lugar de odiar, aprendamos a sentir las necesidades de los demás. Hagamos que nuestros actos generosos y matizados por el respeto y consideración a los que nos rodean sean el fermento de la paz que tanto anhelamos. Para alcanzar la paz se requiere voltear la vista a la familia porque la violencia es una pequeña flama que se inicia en el hogar y que al sumarse a otros eventos negativos llega a provocar incendios trágicos en la sociedad. Necesitamos incidir en los demás grupos sociales, en los pueblos y colonias populares para derribar los muros de la necedad y la incomprensión que nos dividen y en su lugar construir puentes que lleven mensajes de motivación, de alegría y esperanza que generen armonía social. Pensemos que la paz puede empezar con un cambio de actitud, en lugar de un gesto adusto, retador y arrogante, adoptar una sonrisa franca. Utilicemos la paz como estrategia para desactivar conflictos, para conciliar intereses, para volver a vernos como hermanos. Amado Nervo expresó alguna vez: “Hay algo tan necesario como el pan de cada día y es la paz de cada día, la paz sin la cual el pan es amargo.” Todos trabajemos por la paz.
Encauzar fuertes inversiones a todos los rubros económicos, para generar los empleos que se requieren urgentemente para reactivar la economía, especialmente al medio rural y a las colonias populares donde habita la gente más desamparada; en el turismo que es generador de los mayores ingresos del Estado; en la educación, la cultura, el deporte y la recreación. No obstante las limitaciones económicas se tiene que ver lejos, pensar en grande, elegir las mejores estrategias, actuar con audacia y romper los paradigmas que ya no funcionan.

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