Apuntes de Fernando Pineda Ménez

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Zeferino Va

Se acercan las elecciones. Están a la vuelta de la esquina y pronto tendremos nuevas autoridades es la oportunidad que se nos presenta para ahora sí, dejar atrás este clima de confrontación, de pesadumbre, de decepción y Guerrero pueda levantar el vuelo. Porque ni esta bella entidad suriana ni el hermoso Acapulco pueden ser, en absoluto, botín de tribus, campo de imposiciones, ni herencias de nadie, mucho menos objeto de experimentos o de ocurrencias. Nuestro destino no puede depender ni de manos inexpertas , ambiciosas o corruptas . Lo que está en juego es demasiado importante como para arriesgarlo en caprichos o empecinamientos. Por eso el nombre, no tanto del Partido, sino de la persona que vaya a estar al frente de conducir los esfuerzos y la vida diaria de los acapulqueños es fundamental.
E insisto en que no es tanto el Partido porque finalmente importa poco si el color es azul, verde, rojo o amarillo. Todos los partidos difieren muy poco en cuanto a postulados, compromisos o proyectos. De 100 enunciados, al revisarlos uno por uno, estoy seguro que encontraríamos coincidencias hasta en un noventa y cinco por ciento porque todos por un efecto del peculiar desarrollo democrático del país, tienden hoy hacia el centro del espectro ideológico y ninguno de los viejos partidos o de los recién registrados plantean, por ejemplo, el regreso al ejido o la nacionalización de Telmex o de Televisa o la vuelta a las escuelas de parroquia, por poner un ejemplo.
Coexisten, en todos los partidos políticos tanto del ala moderada como la conservadora o la izquierdista . Por eso el tema de los candidatos es esencial. Han adquirido un enorme peso a la hora de la elección. Ya no es tanto el voto cautivo, o el voto duro, o la inercia antiPRI que convertía al PRD al receptáculo de votos por los que ni siquiera había trabajado o imaginado siquiera. Ya uno de sus dirigentes decía hace tiempo, en el colmo del hartazgo, que si postulaban a una vaca para cualquier cargo de elección, la misma que ganaba.
Hoy, afortunadamente, ya no es así. El tema del candidato es esencial y si bien algunos partidos, sobre todos los nuevos, se inclinan por figuras del espectáculo o artistas, sin ninguna experiencia administrativa ni política pero que, piensan, al ser conocidos, les acarrearán muchos votos, lo cierto es que el asunto están en veremos sobre todo en Guerrero donde la tensión política y las dificultades señalan a esta elección como una de las más difíciles y críticas de su historia.
Por eso cuando Zeferino dice que sí le entra en Acapulco y que el PAN abre sus puertas, después de los remilgos de otros o la falta de visión der sus dirigentes, muchísimos respiramos tranquilos porque ahí, vaya si hay experiencia, dominio del difícil arte de gobernar, honestidad, entusiasmo por servir y ninguna improvisación u ocurrencia. Lo ha demostrado con creces por donde ha pasado. Los acapulqueños lo conocen bien. Ganará, estoy seguro.
Zeferino es una garantía. No estamos frente al azar o una tómbola para a ver si ahora sí el nuevo Presidente Municipal sale bueno y ayuda al Puerto. De sobra sabemos que Z es la mejor carta y que el PAN, con su acierto al postularlo, tendrá niveles de votación como nunca se los había imaginado.
Enhorabuena para este político tenaz y comprometido y enhorabuena para el Puerto que tiene garantizados, para los próximos tres años, una administración de trabajo, honestidad y atención a los graves problemas que le aquejan.

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