“UNA LEYENDA COMUNITARIA DE ZIHUATANEJO”

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LAS HUELLAS DE LA VIDA
EL PROFR. LÁZARO RAMÍREZ CERVANTES
La tarde fue eminentemente primaveral; en esos momentos vespertinos el puerto entra en un agradable sopor placentero; la cita estaba hecha desde un día anterior, el encuentro fue en su casa, en el viejo y turístico camino hacia playa “La Ropa”, pleno de calor, rebosante de vegetación y una brisa marina envolvía el ambiente de atención, cordialidad y amistad.
De antemano sabemos el cariño y la admiración que le han profesado cientos de ex-alumnos que se expresan, sonrientemente, con el inequívoco sentimiento de la gratitud, algunos como Salvador Valdovinos Reyes guardan un cariño especial, ya sea por el recuerdo magisterial que tienen de él, o bien, por las actitudes filantrópicas que el maestro Lázaro ha diseminado a lo largo de su vida.
Su bienvenida tiene el estilo propio de sus convicciones: abierto, transparente, sincero y, sobre todo, de mucha valentía; se encontraba leyendo los periódicos locales y nacionales, que es una de sus aficiones desde hace mucho tiempo. El saludo fue efusivo, y después del planteamiento de la visita, entra en materia. Su vista se pierde en el horizonte, sus pensamientos se concentran en el tema central, los recuerdos se revuelven gratificantes y caen en cascada, sesenta y tantos años se agolpan en su mente en segundos e inicia un hermoso monólogo, donde desaparece el entorno:
“Egresé de la ya legendaria Escuela Normal “Raúl Isidro Burgos”, de Ayotzinapa, allá por 1954, y una vez que nos indicaban la zona de adscripción, en primer término me asignan a la montaña de Guerrero, específicamente a Tlacotepec, pero por el carácter del Secretario de Educación: Aurelio C. Merino, o en su defecto por mi temperamento, el choque temperamental fue inevitable y frontal… él era la máxima autoridad educativa y yo venía de un centro educativo que ha sido combativo por naturaleza; por último, el maestro decide “castigarme” e inmediatamente me reasigna la plaza, pero ahora a una zona escolar de Zihuatanejo, que en ese tiempo era lugar de “destierro” para los profesores, lo que ahora es un privilegio.
De ahí mismo me encaminé hacia la Costa Grande, el camino fue difícil, ya que no había ni un puente y teníamos que pasar en lanchones o pangas, de donde nomás fue posible llegar a Petatlán.
Días después, el profesor Ciro César Gallardo, supervisor de esta zona escolar, me da órdenes para adscribirme a la población de Coyuquilla, donde estuve 2 años; de ahí me cambian a Zihuatanejo, pero no había un grupo disponible en la única escuela pública que dirigía el maestro Raúl Mora González, por lo que me indican realizar un censo de población el cual arroja 2800 habitantes, en ese momento, por lo que se conforman un grupo de 5º. y otro de 6º., que tuve que atenderlos para quedarme en este puerto y, de ahí para el real …
Pronto me enteré que en tiempos pretéritos se habían organizado algunas asistencias particulares en cuestiones escolares, seguramente bajo aquel sistema didáctico de “La Amiga”, donde un profesor se hace cargo de grupos pequeños de alumnos, bajo un sistema individualizado; entre algunos profesores se encontraban doña Caritina Galeana, el maestro Daniel Sotelo y el Profr. Tabares, si mal no recuerdo, y se ubicaron frente a la playa Principal, donde alguna vez estuvo el edificio que tenía el ayuntamiento.
A la postre, doña Caritina fungiría como la primera regidora femenina de nuestra organización geopolítica.
Más tarde, se organiza la primera escuela pública oficial, siendo la Escuela Primaria “Vicente Guerrero, actual, que ha vivido y vestido de orgullo al suelo y a la comunidad de Zihuatanejo; esta escuela se construyó con la participación de todos los habitantes del puerto, y después, El Club de Leones construye las aulas que ahora se encuentra hacia el lado de la playa, para prestar el servicio educativo de una manera más eficiente.
El tiempo pasa, la población aumenta y surge la necesidad de abrir el turno vespertino, sólo que este pasa a funcionar en la colonia Vicente Guerrero, en un edificio nuevo, y así se funda la segunda escuela primaria, de las cuales se derivan todas las escuelas, que de acuerdo a la exigencia comunitaria, se fueron originando dentro y fuera de Zihuatanejo, como el caso de Barrio Viejo, Pantla y Vallecitos, que empezaron a funcionar con un solo grupo.
Asimismo y de recuerdo grato, fue la gestión gubernamental del Lic. Adolfo López Mateos, cuya esposa doña Eva Sámano, hace el favor de visitar este hermoso rincón costeño, y en la “Casa de Piedra”, que hacía las veces del palacio federal, donde ahora se ubica el Museo Regional de la Costa Grande, se desarrolló un programa cívico-cultural para lo cual se había preparado con la interpretación de un poema al alumno Nicolás Rodríguez Luviano, que actualmente es un alto oficial militar en la Armada de México y, una vez presentado, se le pide el apoyo a nuestra primera dama para que otorgue una beca de estudio para Nicolás, a la que la esposa del presidente alude que…
-¿Por qué no asiste a la secundaria local? –
Haciéndole saber que este servicio educativo no existía en nuestro puerto, por lo que inmediatamente y de manera muy sencilla, sugiere su creación por gestión personal. Y aunque posteriormente algunas personas quisieron adjudicarse el mérito, fue como se narra, pues con mucha sencillez la aportación invaluable de doña Eva Sámano de López Mateos hizo posible la secundaria de nueva creación en Zihuatanejo, por lo que en y con su nombre se erige la primera secundaria que tuvo nuestra comunidad.
Y así camina nuestra historia, hasta que un buen día se canaliza la fundación de la escuela de Educación Especial, siendo director estatal de ese rubro el Lic. Corrín y con la participación del Profr. Ignacio Cuevas, entre otros, cumpliendo así con un gran servicio a la comunidad, por lo que este trabajo implica.
Una vez que el sistema de educación básica se fue desarrollando, surgió la necesidad de complementarla con los servicios medios y superiores, y así nace el C.E.T.I.S. No. 45, un tanto tambaleante y ríspido, puesto que se lo quisieron llevar a Ensenada Baja California, porque aquí no había donde instalarlo, hasta que el DIF se decide a prestar sus instalaciones, allá por las Salinas; después de convencer a las autoridades educativas en turno, aduciendo la posición estratégica y turística de la escuela, pero por cuestiones personales y sobre todo políticas, no querían dejarlo funcionar aquí; finalmente el Profr. Félix Echeverría Barrera, que en esos momentos era Director de la Escuela Primaria “ Miguel Hidalgo” de la Colonia La Noria, ofrece las instalaciones de la escuela, y es así como definitivamente se siembra otro lauro educativo más para Zihuatanejo.
En aquellos tiempos, el maestro era un agente social de cambio auténtico, con más compromiso social, donde se obtenía una simbiosis entre la escuela y la comunidad a la que se servía y nutría y, aunque los habitantes eran de distintas esferas sociales, se originaba una comunión para proyectar a la escuela.
Así mismo, el Sindicato Nacional de los Maestros era un baluarte, puesto que el gobierno los veía y trataba con respeto, hasta que se fue prostituyendo por las maniobras políticas, que culminan con la desintegración, de hecho y no de derecho, del SNTE… y lo último que hicieron debería darnos vergüenza y no deberían llamarse maestros, puesto que de manera ventajosa, dolosa y premeditada erigen puestos ilegítimos con la tristemente célebre reforma educativa… son un asco”.
Así terminó el encuentro de amistad con el maestro Lázaro, que hasta la fecha es un símbolo magisterial y comunitario; el hombre que con dignidad y decoro supo empeñar el alma por sus alumnos, el ser que adora a Zihuatanejo y que entre sus mejores recuerdos se encuentra su designación para venir a esta región sureña guerrerense como maestro, donde encuentra a Ema, su fiel, tierna y gran esposa y juntos procrean a sus hijos, cumpliendo el mandato divino y humano bajo este cielo costeño; Lázaro el que participa en la fundación de la columna vertebral de la educación azuetense, y que junto con otros laureados profesores le ponen el corazón, el cerebro y los ojos a su comunidad de arraigo; el maestro que afirma que es hermosa la flor por su perfume, sus colores y su belleza, pero que no debemos olvidarnos de nuestras raíces y que desde que llegó a Zihuatanejo decidió adoptarse como su hijo, teniendo todo arreglado para que su estancia sea eterna; Lázaro el hombre, el político, el deportista, el maestro.

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