Crónicas de Abel San Román Ortiz

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 Crónica: La mendicidad

ABEL SAN ROMÁN ORTIZ

Mendicidad, acción de mendigar y/ o situación de mendigo. Del latín mendicare, el verbo transitivo e intransitivo, mendigar, es pedir limosna, dinero o apoyo necesario que se da o se debe dar a un ser en de condición muy pobre. Los adjetivos mendicante y mendigante, se aplican a los que mendigan por las calles de Dios y del diablo.

Y por situación paupérrima, muy pobre, seres humanos recurren a la mendicidad para la diaria subsistencia. En regiones terrestres, aumenta el número de personas, sea hombre o mujer, unos con niños en brazos que imploran la caridad pública. Seres humildes, unos sentados, se observan en calles y avenidas. Piden limosna, unos la dan, otros no.

¿Qué es la compasión? Sentimiento de lástima hacia el mal o desgracia ajenas. Sentir compasión por los enfermos, algunos mendicantes se observan con la salud afectada. El ser compasivo tiene compasión por los enfermos, y los pobres que piden limosna, unos en silla de ruedas, otros con muletas. Los grandes iniciados como Jesucristo, predicaron la caridad ¿Cuántos enfermos sanó, Jesús?. El hombre más grande de todos los tiempos ( libro bíblico ).

Y del gran poeta zacatecano Ramón López Velarde, su poesía “El mendigo”, que ironiza con la expresión: “Soy el mendigo cósmico y mi inopia es la suma de todos los voraces ayunos pordioseros”. Una poética inspiración de López Velarde, por observar en su tiempo, a los seres que pedían limosna, El autor de “Suave patria” que inicia con proemio, y del primer acto, citemos: “El niño Dios te escrituró un establo, y los veneros del petróleo, el diablo….”, y “tu barro suena a plata, y en tu puño su sonora miseria es alcancía…” Alcancía para los que tienen monedas o billetes, no la compran los que carecen de dinero.

En sinonimia, deplorables acepciones de mendicidad: “Mendiguez” o “pordiosería”. Todo ser pobre y enfermo que recurre a la mendicidad, merece respeto, compasión. El ser humanitario, humano, es solidario con seres que necesitan apoyo. Los egoístas no los miran. Y citemos capítulo de “Vagabundos y mendigos ( Gran Enciclopedia Marín ), con la introducción: “En Francia, existieron, sobre todo en la Edad Media, organizaciones secretas de vagabundos y mendigos, regidos por reglamentos y estatutos, con lenguaje especial llamado “argot”, germánico o caló francés, de baja ralea. Los vagabundos integraban el llamado reino argótico, con un rey llamado “Coeste” o “Césaire” que “solemnemente era llevado por un carretón que tiraban varios perros.

El rey tenía la famosa “Corte de los milagros”, una obra literaria del escritor Víctor Hugo. La Corte de los Milagros”, se aplicaba a unos barrios de París habitados exclusivamente por mendigos. Cuando oscurecía, “los ciegos recuperaban la vista”, “los cojos podían andar”, “los lisiados se movían con desenvoltura”, “y los mudos charlaban por los codos”. La realidad en tiempo actual muy crítico, por la extrema pobreza de infinidad de seres en regiones del mundo- Tierra, la mendicidad es una alternativa de subsistencia.

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