(En Honor y a la Memoria de nuestro
excelente maestro en periodismo Don
Félix J. López Romero, (qepd).
REPORTAJE DE Héctor
CONTRERAS ORGANISTA
Hace 104 años, el 2 de mayo de 1918, que fue jueves, fue atacado Chilpancingo por las fuerzas zapatistas.
La decisión era tomar Chilpancingo en medio de la violencia.
¿Por qué el “apóstol del agrarismo” fue agresivo con Chilpancingo?
Algunos viejos chilpancingueños decían hace años que los habitantes de esta ciudad no tuvieron necesidad de andar “en la bola” exigiendo tierra y libertad a balazos, con violencia, robos y violaciones, porque aquí tenían tierra y libertad en abundancia.
“Los de Chilpancingo eran campos labrantíos donde abundaban las siembras y las cosechas y había agua en abundancia, la del río Huacapa y muchísimas barrancas”.
Los chilpancingueños de aquellas épocas se unieron, se armaron e hicieron frente a los atacantes.
Varios paisanos cayeron ante la embestida de los revolucionarios.
En la Historia local quedó registrado el acontecimiento, pero jamás fue bien visto por los gobiernos federales en turno, porque el atacante había sido Emiliano Zapata.
El Dr. Raymundo Abarca Alarcón, siendo gobernador del estado, y con el dolor por la muerte de los paisanos, y el orgullo de ser un chilpancingueño bien nacido, mandó construir un monumento para recordar a “Los Mártires del 2 de mayo de 1918”, al sur de la ciudad.
Pero el gobierno federal, informado que de alguna forma era para exhibir un ataque inmisericorde del general Zapata en contra de Chilpancingo, una ciudad trabajadora, llena de gente noble, productiva e inteligente, prohibió al Dr. Raymundo Abarca Alarcón que esa estela que mandó levantar al sur de la ciudad, se dedicara a los mártires, exigiendo al gobernador que la dedicara a otra causa.
Fue así que se le quitó el nombre de “Mártires del 2 de mayo de 1918” y se le impuso el nombre de “Monumento a las Banderas” con un busto en honor a Don Benito Juárez, para aniquilar de parte del gobierno federal de ese entonces, los honores a la memoria de nuestros mártires.
El Dr. Abarca Alarcón gobernó Guerrero de 1963 a 1969, y ahí quedó el monumento, sólo como un propósito de honrar a los chilpancingueños que ofrendaron su vida por defender a su pueblo.
Chilpancingo, desde hacía siglos tenía tierras magníficas, cultivables, había mucha producción, mucho trabajo, cosechas abundantes, agua, la del Huacapa y de otras muchas barrancas que atravesaban la población. Entonces, sus habitantes no tenían por qué andar balaceando gente ya que lo que Zapata buscaba era lo que le sobraba a Chilpancingo.
Zapata atacó Chilpancingo y murieron varias personas, entre ellos un respetable señor de apellido Célis a quien el año pasado se le rindió honores al igual que a otros bien recordados chilpancingueños, cuando fue presidente municipal don Jesús Tejeda Vargas y se levantó un monolito en la esquina que forman la avenida Presidente Miguel Alemán y la calle 18 de marzo, en el barrio de San Francisco para honrar su memoria: “A los Defensores de Chilpancingo el 2 de mayo de 1918. Pueblo y autoridades, en el Centenario de la Victoria. 2018″.
Pero también en la alameda “Granados Maldonado” se hicieron algunos movimientos artísticos y arquitectónicos para reubicar el Monumento a los Mártires de Chilpancingo del 30 de diciembre de 1960. La estela que esculpió don Alfonso Casarrubias Parra, originario de Chilapa, y que era la parte central del monumento, se desprendió y se colocó frente a la entrada de las Escuelas Preparatorias de la Universidad Autónoma de Guerrero.
En su lugar, el brillante artista Dámaso Martínez y sus colaboradores pintaron un mural (“Historia de la UAG”), donde se resume la gesta heroica del 30 de diciembre de 1960.
En uno de sus extremos se colocó una placa con los nombres de los chilpancingueños que sacrificaron sus vidas para defender a la ciudad: Esteban Alarcón, Adelaido Jorge, Francisco Vega Sánchez y Evaristo Castañón.
En la Estela que mandó construir de mármol el gobernador Raymundo Abarca Alarcón, en el reverso, “alguien” mandó escribir con pintura negra, en forma subrepticia, una inscripción: “DEFENSORES del 2 de mayo de 1918”, pero, repetimos, parece haberse hecho en forma subrepticia.
La verdad que no tiene por qué ser así, ya que esa Estela de mármol, originalmente y por decisión del pueblo y del gobernador Abarca Alarcón debe estar dedicado a los DEFENSORES DE CHILPANCINGO, así, simplemente, sin más trámites.
LOS MONUMENTOS A ZAPATA EN CHILPANCNGO:
Han sido colocados hace años, un busto en el andador Zapata, que al parecer mandó elaborar el desaparecido amigo instructor y orientador político priísta Miguel Ángel Mercado; y existe otro monumento de Zapata “ensarapado”, que también hace años el gobierno colocó en la “Fuente de los Monolitos”, cerca del Palacio de gobierno.
Ambas remembranzas se inauguraron sin público, sin invitaciones a las develaciones, porque sus promotores saben cómo Zapata atacó Chilpancingo y asesinó a varios ciudadanos y prefirieron actuar en el anonimato.