Martin Luther King, el 28 de Agosto de 1963, en su inolvidable discurso, plasmó para la posteridad “I have a dream” (tengo un sueño) que era un vigoroso deseo de alcanzar un futuro, donde la gente de tez negra y blanca, pudiesen vivir en armonía; su amado deseo se concretó con la llegada de un hombre de su raza en Enero del 2009, Barack Obama…En un interesante paralelismo, Luis Donaldo Colosio Murrieta, también en un discurso memorable del 6 de Marzo de 1994, afirmó: “Veo a un México con hambre y sed de justicia…Veo a ciudadanos angustiados por falta de seguridad…Yo veo un México que está en la hora de las respuestas…” José Antonio Meade, por sus amplios conocimientos y experiencia, por ser el único que ha puesto en práctica principios y valores, por conocer la dinámica del entorno internacional y probada pasión por México, está obligado a retomar y a encarnar el vehemente anhelo de Colosio Murrieta y al fin resolver las demandas más sentidas por todos los mexicanos: la pobreza, la falta de seguridad, los flagelos de la corrupción y la impunidad, mayores oportunidades de empleo, educación efectiva para la comprensión y el desarrollo de facultades, desarrollo de ciencia y tecnología, entre otras…José Antonio Meade es el líder extraordinario que esperábamos.
¿Por qué apoyo a José Antonio Meade? Porque a diferencia de sus adversarios, nunca sus enemigos, el primero recientemente fue presidente de su partido y el segundo, ha andado de aquí para allá, como huyendo de sus propios fantasmas, fue priísta, incluso presidente de este partido en Tabasco, después en varias organizaciones políticas, fue presidente del PRD, hasta crearse su propio partido,Morena, donde nadie le hace sombra, un auténtico aspirante a dictador, ambos llevan consigo las malas artes y por eso se rodean, sobre todo éste último, de personajes de mala reputación; en cambio José Antonio Meade no ha pertenecido ni pertenece a ningún partido, es un precandidato independiente arropado por el PRI y que por sus prendas morales y éticas, le dará la dirección y el rumbo correcto a un partido que pese a sus errores, hoy México tiene una buena reputación en el mundo que se necesita acrecentar y ennoblecer, en la unidad, en el trabajo productivo y creativo, en el respeto y la concordia.
Por: José Nieves Sebastián Pérez.