Crónica: Males encadenados
ABEL SAN ROMÁN
Del latín MALE, el adverbio MAL, contrario al BIEN, lo que es bueno, y no malo para los seres humanos. Bienaventurado, el Ser afortunado y feliz. Desdichado, el Ser desgraciado o desafortunado que padece males que le afectan y lo afligen, pobreza extrema con hambre y hambruna, males pandémicos, y/o una violenta acción o circunstancia de terribles accidentes que suceden.
La desgracia o calamidad trae el mal o males en regiones terrestres. Un gran mal que se padece es la enfermedad crónica o epidémica, por COVID-19, con la actual variante Omicrón. Citemos de las tres virtudes teologales las tres virtudes teologales, fe, esperanza y caridad. La primera y segunda, abrazan seres humanos afligidos por males encadenados, y otros la tercera, la caridad, que imploran por condición paupérrima, muy pobre.
Se desea o anhela un retorno a la normalidad de vida perturbada por males, con el cambio climático global más intenso que provoca sucesivas precipitaciones pluviales con inundaciones desastrosas, y las violentas erupciones volcánicas en regiones de gran impacto por los daños causados.Se dice que los sismos y las erupciones volcánicas se producen por el choque de las placas tectónicas.
¿Un retorno a mejor vida? En opinión del director ejecutivo de la vacuna Pfizer, Albert Bourla “La vida pronto podría a la normalidad…en la estación primaveral, no obstante, advierte que no significa que el coronavirus desaparezca. Tendremos que vivir durante años con virus muy difícil de erradicar. El virus letal que llegó para quedarse.