Una vez mas tratamos este tema habida cuenta del impresionante aumento que está teniendo en nuestra vida cotidiana el fenómeno del “pochismo”, esa execrable mixtura de la mexicanidad con lo extranjerizante y en nuestro caso, muy particular, con lo gringo. En términos generales el Larousse Ilustrado nos dice que pocho es un término usado en México para designar a una ” persona de origen mexicano que vive en EUA, y ha adoptado las costumbres norteamericanas, especialmente aquella que habla el español con acento norteamericano”.
Sin embargo, por extensión, este término se aplica a toda postura, acción u omisión, usos, modismos, lenguaje, y un largo etcétera, de nuestros nacionales no solamente a quienes viven allá sino a aquellos que viven aquí y que se dejan llevar por una conducta y especialmente un lenguaje extranjerizante.
En efecto, estamos invadidos por lo gringo, a tal nivel, que cuesta trabajo ya diferenciar entre lo local y lo que no lo es, por lo profundo que se ha arraigado en nuestra vida cotidiana. Es obvio el resultado por la invasión tremenda que hemos padecido en todos los órdenes habida cuenta de que estamos compartiendo la frontera con el país, actualmente mas poderoso del mundo y parece inevitable que esto suceda, sin perjuicio también de que lo nuestro también tenga repercusión y haya invadido culturalmente y sociológicamente a aquél país, con la diferencia de que a nuestros paisanos les ha llevado años terribles de sufrir discriminación, padecer violencia física y verbal, injusticias, mal trato, pérdida de la libertad, avasallamiento de sus usos y costumbres, y un sin número de restricciones y castigos, incluso por hablar nuestro idioma entre ellos mismos, con el pretexto gringo de que allá el idioma oficial es el inglés.
Lo hemos dicho “n” número de veces, nos invade su moda en el vestir, en la comida, en la música, en la literatura, en el cine, en la TV, en el ordenador ( ya que la informática trae consigo una infinita cantidad de neologismos que en nuestro idioma no tienen aún traducción). Los neologismos son enriquecedores en cualquier idioma, sobre todo cuando no existe su traducción en el lenguaje nacional, pero es inadmisible, si en el lenguaje local existen las palabras que denotan lo que queremos expresar.
Se entiende que cuando haya marcas registradas no se puede pedir una traducción al lenguaje local, pero en los casos en que existe su equivalente, hay que usarlo, pero mucho menos aceptable es que en el lenguaje oficial del país se usen los términos ( en nuestro caso) gringos. Incluso cuando se trata de eventos internacionales, sería dable aceptar que se denominen en ese idioma, cuando podría agregarse nuestro idioma, sin embargo, un misterioso fantasma nos hace creer que dicho en inglés todo es “mucho mas mejor” y adquiere mas categoría (?). Me doy.
No soslayamos, tampoco, el hecho de que simplemente hojeando los periódicos o revistas o cualquier medio de comunicación masiva se encuentren, especialmente en el área de espectáculos o de deportes, infinidad de denominaciones en inglés, tanto de personajes como de grupos o de obras artísticas ( musicales, literarias, etc., y al respecto muy reciente leímos Outlet Acapulcazo 2017 ( alguien dirá que es un término aceptado internacionalmente en turismo), pero la pregunta sería si no hay una palabra en nuestro idioma que substituya a este anglicismo, sobre todo si es algo propiciado por las autoridades ad hoc, todo ello en términos generales.
En suma son infinitas las áreas en donde la influencia gringa es evidente, pero si observamos a nuestra gente que poco a poco ha ido perdiendo el habla porque ahora es solo lector de lo que ve en un ordenador o en un móvil, es urgente que se reinstale el uso de nuestra idioma y así tener un soporte de nuestras costumbres y tradiciones. O usted, hispanoparlante lector, ¿ Qué opina?