De Julio Ayala Carlos
DE LOS NUEVE DIPUTADOS federales, correspondientes a igual distritos electorales del estado, sin contar a los plurinominales, en razón de que éstos no responden a los intereses de los guerrerenses, más que a su respectivo partido político, solo tres de estos nueve tienen, al menos, trabajo legislativo y de gestión, esto último, de gran importancia para sus representados.
Es decir, seis de los diputados federales no tienen, o al menos no se les conoce, ninguna acción en favor de los guerrerenses, a seis meses de que asumieron el cargo como tales, algunos de los cuales solo han regresado a algún municipio del distrito que oficialmente encabezan en plan de invitados, pero nunca como representantes populares.
Y es que como candidatos a diputados no solo hicieron compromisos de hacer leyes específicas en beneficio de quienes votarían por ellos, sino de gestionar recursos para obra pública, proyectos productivos y programas sociales, situación que difícilmente pueden cumplir, de tal forma que no solo se han alejado de “sus representados”, sino que les tienen pavor de encontrárselos.
Uno de ellos es el diputado federal por Partido Verde, Arturo Alvarez Angli, que ganó el distrito 08 con el apoyo del Partido Revolucionario Institucional, quien al igual que “el amigo del caballo” en la canción de La Martina, que hiciera popular Irma Serrano, ni por la silla ha vuelto a la Costa Chica, cual cobarde burlador de honras y de promesas de la también historia que cantaran Las Jilguerillas. Por supuesto, el diputado verde no es el único legislador que en vez de visitar a sus representados, cambian de domicilio y se van a vivir a la capital del país o fuera de éste, alegando cuestiones de violencia e inseguridad como el susodicho.
Caso contrario son los diputados Victoriano Wences Real, del distrito 05; Silvia Rivera Carbajal, del 01, y Beatriz Vélez Núñez, quienes no solo han subido a la más alta tribuna del país a proponer acciones en favor de sus representados y los guerrerenses en general, sino que en la discusión y aprobación del presupuesto de egresos del gobierno federal, asignaron recursos, ya para la construcción de carreteras y caminos, escuelas, centros de salud y rellenos sanitarios, entre otros, así como para el campo, la educación y la salud.
Pero no solo eso. Wences Real, por ejemplo, es quizá el único diputado federal que construyó su agenda legislativa y de gestión en reuniones con los pueblos que representa, es decir, los municipios de la región de la Montaña, de tal forma que desde las comisiones legislativas en las que participa, como la de Asuntos Indígenas, encabeza reuniones con dependencias que tienen que ver con el desarrollo de los pueblos originarios.
Y es también, como lo demuestran los hechos, uno de los tres diputados federales que de manera continua se le ve recorriendo los municipios que integran el distrito 05 con cabecera en Tlapa, o en su caso, atiende a sus representados en su casa de gestoría, quienes ven en él a un hombre comprometido y en la atención y solución de los problemas de la gente, y más cuando en gran parte de esa región, los presidentes municipales solo llegaron al cargo para enriquecerse con el presupuesto que reciben para mejoras del pueblo.
Por eso, hay que decirlo, que ante la escasa respuesta del alcalde de Tlapa, por citar un ejemplo, Jesús Noé Abundis, los habitantes de ese municipio recurren en busca del apoyo solidario del diputado Wences Real, del Partido del Trabado, y por eso es que también la diputada Silvia Rivera Carbajal, del distrito 01, con cabecera en Coyuca de Catalán, en la región de la Tierra Caliente, y que abarca además la municipalidad de Heliodoro Castillo (Tlacotepec), también recorre los pueblos que representa, ya entregando apoyos como lo hace Wences Real, sino también anunciando obra pública a favor de sus representados, producto de la gestión de recursos ante las instancias federales y estatales.
Obvio. Un representante popular no hace las obras, como equivocadamente suponen algunos, pero sí las gestiona, como también es el caso de Rivera Carbajal, quien recientemente encabezó una “feria de servidores públicos”, en donde puso al alcance de toda la población, incluidas las autoridades municipales, la atención de las diversas secretarías de despacho del gobierno federal que tienen delegaciones en Guerrero, con el fin de que de manera directa y personal, atendieran las demandas de los habitantes de la Tierra Caliente.
Beatriz Vélez Núñez es otro caso de diputados que sin tanto rollo atienden y gestionan las demandas de los municipios que representa, integrados en el distrito electoral 07 con sede en Chilpancingo, capital del estado de Guerrero. Al igual que Silvia Rivera, la también secretaria general del Sindicato de Trabajadores de la Secretaría de Salud en el estado, también recorre los pueblos que representa, a quienes lleva diversos apoyos y noticias sobre obra pública en sus municipios. Sin duda, la están cumpliendo a quienes votaron por ellos.
Es cierto. La función de un diputado es hacer y aprobar leyes que, en teoría, deben beneficiar a sus representados. También tienen como responsabilidad la fiscalización de los recursos públicos, y por último, la gestión, que ciertamente se ha convertido en una de sus principales actividades debido a la falta de resultados de las autoridades, principalmente municipales. Precisamente por eso es que cada vez más la población recurre a los representantes populares, toda vez que si bien hay alcaldes, es como si no existieran, toda vez que utilizan el cargo para robarse el presupuesto destinado a oba pública, a programas sociales, y a la prestación de los servicios públicos.
Y de los diputados federales que llegaron al cargo por la vía plurinominal, mejor ni hablamos, pues no tienen más compromisos que con su partido. De éstos, hay de todos los partidos, aunque es como si lo fueran de uno solo, porque todos, por desgracia, son iguales.
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