– Afirmó que el poder que se aleja de la gente pierde su sentido, porque ocupar un cargo nunca puede convertirse en un fin en sí mismo; debe ser una herramienta para servir y transformar
Acapulco, Guerrero. – La exconsejera jurídica del Ejecutivo Federal, Esthela Damián Peralta, afirmó que el resultado de una encuesta no define su permanencia ni su compromiso con el estado de Guerrero, “sé también que mi presencia puede resultar incómoda para quienes entienden la política desde sus formas tradicionales, porque irrumpí en un escenario donde mi nombre no estaba contemplado y decidí expresar con libertad lo que pienso, lo que siento y aquello en lo que creo”.
Señaló que promesas van y promesas vienen en cada proceso electoral, pero una de las frases que más se escucha cuando se recorren las comunidades es: ganan y no regresan.
“Nuestra gente tiene razón cuando reclama que sus necesidades no pueden aparecer solamente durante las campañas. Si existe un presupuesto, por limitado que sea, la obligación de quien gobierna es identificar prioridades y trabajar para resolver aquello que más afecta a la comunidad”, apuntó.
Al respecto, sostuvo que la congruencia no debería ser una virtud extraordinaria en política, sino una exigencia mínima porque el poder que se aleja de la gente pierde su sentido y ocupar un cargo nunca puede convertirse en un fin en sí mismo; debe ser una herramienta para servir y transformar.
“También tenemos que hablar de algo que durante demasiado tiempo se ha normalizado: la política entendida únicamente como una ruta personal hacia el siguiente cargo. Resulta preocupante observar cómo algunos aspirantes, después de perder una elección o un proceso interno, encuentran inmediatamente acomodo en cualquier fuerza política que pueda ofrecerles una nueva oportunidad”, remarcó.
Este tipo de políticos, agregó Damián Peralta, hoy defienden unos principios, mañana los contrarios y pasado mañana buscarán espacio donde vuelva a existir una candidatura disponible. Entonces la pregunta es inevitable: ¿Cuál es su agenda?¿Qué principios defienden? ¿Qué proyecto colectivo representan?
Hizo énfasis en que cuando la única respuesta posible es ganar, la política deja de ser una causa y se convierte en una ambición personal, el ego puede ser uno de los mayores enemigos del político, cuando coloca sus metas como lo único valioso, lo más relevante y trascendente, la mayor parte de estos políticos tradicionales le rinden culto al dinero, corrupción o prepotencia, aún a costa de la palabra empeñada, de los principios y de la confianza de la gente.
“Frente a eso, la ciudadanía tiene una enorme responsabilidad, pero también un enorme poder: observar, comparar, preguntar y exigir”, concluyó.
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