IRÁN

Abelardo Luna David
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Por Abelardo Luna

El 28 de febrero, el mundo despertó con una noticia preocupante, nuevamente vinculada con el Gobierno de Estados Unidos, situación que, bajo el gobierno de su administración actual, se ha vuelto recurrente. En un bombardeo conjunto con Israel, dieron muerte al líder supremo de Irán, el Ayatolá Alí Khamenei, bombardearon sus instalaciones nucleares y de inteligencia, y en discurso oficial, Donald Trump llamó al pueblo a tomar control de su gobierno; en unas cuantas horas, las provincias de Teherán, Isafahán, Tabriz y varias más fueron bombardeadas, en una operación conjunta, que para los israelíes recibió el nombre de León Rugiente, y para los norteamericanos, Furia Épica. En respuesta, Irán envió ataques aéreos contra Israel y bases norteamericanas asentadas en el Golfo Pérsico, y amenazó con cerrar el Estrecho de Ormuz, paso esencial para el comercio de petróleo y gas natural a nivel mundial; la justificación de Estados Unidos, fue, una vez más; la loable labor de librar a un país de la tiranía opresora de sus gobernantes, sin embargo, diversas reacciones internacionales, ponen en entredicho este discurso, por lo que considero prudente, analizar las situaciones que anteceden a este conflicto.

La vinculación problemática entre Estados Unidos e Irán, se remonta a finales de la Segunda Guerra Mundial, momento tras el cual, el país antiguamente conocido como Persia, salió muy debilitado, pues a pesar de contar, a la fecha, con una de las principales reservas de crudo a nivel mundial, estas, no estaban bajo su control, sino de la empresa británica llamada Anglo Iranian Oil Company, hoy conocida como BP (British Petroleum), nombre que adoptó tras la nacionalización de la industria petrolera Iraní, y que tiene intereses en diversos países del orbe, incluido México. En ese tiempo los ingresos derivados de la extracción y comercialización del petróleo de este país de medio oriente, se repartían en forma sumamente desigual, reportando para beneficio del mismo, alrededor del 16% de las utilidades generadas, y para la empresa, el 84% restante; es en este contexto que se dá la llegada de un Primer Ministro de nombre Mohammad Mossadegh, que tuvo una idea brillante y revolucionaria, nacionalizar el petróleo, es decir, que los recursos de Irán, fueran para los iranies; sobra decir que esta idea, definitivamente no fue del agrado de los ingleses, que raudos y veloces contactaron a su primo norteamericano, y orquestaron, a través de la CIA, en coordinación con el MI6, un golpe de estado, para remover de su cargo a Mossadegh, dicha acción recibió el nombre de Operación Ajax, y fue la primera en la que la CIA derrocó a un gobierno elegido democráticamente, corría el año de 1953. Una vez que removieron a Mossadegh de la ecuación, fortalecieron el poder del Sha Moammad, Reza Pahlavi, quién por poco más de dos décadas, sirvió al interés occidental, acatando la normativa inglesa y norteamericana, haciendo negocios con Israel, y gobernando a su pueblo con mano dura; esta acción se mantuvo presente en la conciencia del pueblo, que nunca aceptó de buen agrado, vivir bajo un gobierno impuesto desde fuera, situación que la CIA reconoció formalmente en el año 2013 con documentos desclasificados podemos afirmar que en el ánimo iraní, esta ha sido una herida, que desde entonces, se ha mantenido abierta.

El año de 1953, fue determinante en la historia moderna de Irán, pues tuvo relación con los sucesos sociales prioritarios, inicialmente con la Revolución Chiita y después con la llamada, Crisis de los Rehenes; los refiero. El descontento social iba en aumento, por el autoritarismo del Sha, la desigualdad social, y prioritariamente, por la percepción de que el gobierno de su país, se había convertido en un títere de Estados Unidos, habían generado una gran animadversión, misma que encontró cauce a través del Ayatolá Ruhollah Jomeini, clérigo chiita que desde el exilio, señalaba la corrupción del gobierno y exigía que Irán volviera a gobernarse de acuerdo con las leyes del Islam, y expulsara toda influencia occidental, lo que derivó que, en 1979 tuviera lugar la llamada Revolución Islámica, movimiento civil que logró el derrocamiento del Sha, y el regreso triunfal de Jomeini, para gobernar la República Islámica de Irán, que modificó en forma absoluta al país, ya que no fue un simple cambio de gobierno, sino de sistema, al pasar de ser una monarquía aliada de Estados Unidos, a convertirse en un estado teocrático, es decir, basando su ley, en la religión y con un profundo sentimiento antioccidental, que declaró abiertamente a Estados Unidos como su principal enemigo, y adjetivó a Israel como un cáncer, expulsando inmediatamente a su cancillería, cortando así sus relaciones diplomáticas.

El otro evento, que marcó en forma definitiva la vinculación con Estados Unidos, sucedió el 4 de noviembre de 1979, un grupo de estudiantes revolucionarios, tomaron por asalto la embajada norteamericana en Teherán y mantuvieron rehenes, al principio a 66 y finalmente a 52 personas, diplomáticos y ciudadanos estadounidenses por 444 días, exigiendo la extradición del Sha a Irán y la devolución de su fortuna, lo que fue una humillación para Estados Unidos, al ser incapaz de liberar a sus conciudadanos; esta situación, solo se resolvió a la muerte del Sha, con la firma de los Tratados de Argel, en medio de la guerra que en ese momento se libraba contra Irak, el 20 de enero de 1981, sin embargo, una de las repercusiones de este conflicto, fue la derrota de Jimmy Carter, frente a Ronald Reagan, en las elecciones del país norteamericano. Estados Unidos, como consecuencia, rompió relaciones diplomáticas con Irán y el gobierno Chiita, e impuso sanciones comerciales a través de la ONU y desde ese momento, la vinculación entre estas naciones, ha mantenido una espiral de conflicto permanente.

Hace un momento, hice referencia a la Crisis de los Rehenes, tuvo lugar en medio de la guerra que se libraba entre Irak e Irán, un dato digno de resaltar, es que durante ese conflicto, Estados Unidos apoyo al gobierno iraquí, con logística y armamento, y se hizo de la vista gorda en que este, hiciera uso de armas químicas, en contra de población civil; la ironía reside en que la cabeza del gobierno Iraki, era un carismático político y militar, llamado Sadam Husseín, mismo al que unos años después, abatiría en la operación militar nombrada Tormenta del Desierto, bajo el mismo argumento que esgrime en su avanzada actual, erradicar las armas de destrucción masiva…

Como consecuencia de estas experiencias, Irán decidió que la única vía para evitar que su país fuera intervenido por potencias extranjeras, era desarrollarse bajo dos premisas, la primera, fortalecer grupos afines a su ideología, que de ser necesario, se sumaran a su causa para resistir los embates extranjeros, por lo que comenzó a estructurar lo que se conoce como el Eje de Resistencia; a través de la Fuerza Quds, que es el brazo internacional de la Guardia Revolucionaria, financiando y entrenando diversos movimientos y guerrillas, tales como las Milicias Chiitas Iraquies, Hezbolá en Líbano, Hamás en Gaza, Hutíes en Yemen y apoyo al gobierno de Háfez al Assad en Siria.

La otra vía que abrazó, fue la investigación de energía atómica, bajo el argumento permitido por la ley internacional, de generar tecnología para usos civiles, tales como la generación de energía eléctrica, sin embargo, la preocupación tanto de Estados Unidos como de Israel, de que Irán desarrollara tecnología atómica, reside en que, de lograrlo; podría convertirse en el fiel de la balanza del orden mundial, tanto por su vinculación con Rusia y con China, como por su posición estratégica, lo que los llevó a una pugna permanente, e imposición de sanciones para entorpecer dicho proceso durante los siguientes 20 años, logrando en 2015, un acuerdo histórico, el Plan de Acción Integral Conjunto, (JCPOA por sus siglas en inglés), suscrito por Irán, Estados Unidos, Rusia, China, Alemania, Francia y Reino Unido, donde Irán aceptaba reducir sus reservas de uranio enriquecido en un 98% y limitar el enriquecimiento al 3.67% por 15 años, permitiendo al Organismo Internacional de Energía Atómica, tener acceso regular a las instalaciones atómicas iranies, para verificar que se cumplieran los acuerdos, a cambio de que las naciones firmantes y principalmente Estados Unidos, levantaran la sanciones económicas y financieras impuestas, facultando que Irán se incorporara a la economía global.

Inicialmente, el panorama daba vistos de poder  funcionar, sin embargo en 2018, el acuerdo sufrió un retroceso significativo, cuando Donald Trump en su primer mandato, retiró a  Estados Unidos en forma unilateral, argumentando que los acuerdos eran insuficientes al no cubrir los misiles balísticos ni el financiamiento a grupos armados, situaciones que no formaban parte esencial del planteamiento inicial, que estaba suscrito prioritariamente al desarrollo de energía atómica, y no a la política de seguridad de cada país; imponiendo además las sanciones más fuertes que Irán habría enfrentado en toda su historia. A partir de ese momento, lo relacionado a este tratado, se mantuvo incierto, aunque vigente; hasta este 28 de febrero, día en que las bombas norteamericanas e israelíes, dieron fe de que su política sería el sometimiento y no el acuerdo.

Referí hace un momento la importancia de la situación geográfica de Irán, misma que la convirtió desde tiempos remotos, en paso obligado de la Ruta de la Seda, que era la principal conexión entre Asia y Europa, sin embargo, actualmente su valor estratégico, reside en la colindancia de su frontera sur, pues esta, es bañada por las aguas del Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, y entre estos, el Estrecho de Ormuz, que es un paso marítimo de apenas 54 kilómetros de ancho en su franja más corta, lo que lo convierte en una barrera fácilmente franqueable, y por la que pasan aproximadamente 20 millones de barriles de petróleo al día, es decir poco más del 20% de la producción mundial y cerca del 25% del gas natural licuado,  cabe además decir que un tercio de todo el petróleo que se transporta por mar, pasa por este punto, y que es la salida al océano Índico, de varias naciones petroleras, entre ellas Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Kuwait, Omán, Qatar y evidentemente el propio Irán.

Y ¿cuál es la situación objetiva que impera en Irán?, para analizarla, tenemos que entender varias particularidades en su forma de gobierno, pues a pesar de que tiene un Presidente, un Parlamento y elecciones, el poder no reside en estos, sino en una figura conocida como Líder Supremo, quién hasta su muerte, sucedida en los ataques de febrero, descansaba en la persona del Ayatolá Alí Khamenei, que durante 37 años, había sido el poder regente del Estado Iraní, y tenía bajo su control al ejército, al Poder Judicial, la televisión estatal y las decisiones estratégicas del país,  aunado a él existe un Consejo de Guardianes, compuesto por 6 Alfaquies, que son expertos en la Ley Islámica y son designados por el líder supremo, y 6 juristas, expertos en derecho civil, que son propuestos por el Presidente del Tribunal de Justicia, y ratificados por el Parlamento, que se renuevan por mitad, cada 3 años, y que cuentan con facultades  de Interpretación Constitucional, Supervisión Electoral y Veto Legislativo. La fuerza operativa del Estado, reside en la Guardia Revolucionaria Islámica IRGC, que más que un ejército, podría considerarse un poder más dentro del estado, cuya función primordial es la de procurar la defensa del régimen, controlando las protestas internas, y buscando expandir la influencia iraní en Medio Oriente, apoyando e instruyendo a Hezbolá y diversos grupos en Irak, Siria y Yemen y que además controla gran parte de la economía del país, teniendo injerencia en los sectores primordiales extractivos, petróleo y gas natural, telecomunicaciones, desarrollo carretero, represas e incluso, en la industria automotriz.

El último eslabón de esta cadena, son los Bonyads, que son organizaciones que surgieron inicialmente con fines caritativos, para ayudar a pobres y veteranos de guerra, pero han evolucionado hasta convertirse en monopolios privados paraestatales, que controlan alrededor del 20% del PIB iraní, operando en sectores clave como hotelería, farmacéutica, manufactura, bienes raíces, bancos y aseguradoras, con  poca o ninguna supervisión gubernamental y exentas de impuestos, lo que genera corrupción y competencia desigual con el sector privado. Toda esta estructura de poder, como ya puntualizamos, le reporta directamente al Líder Supremo, pero ¿en que afecta todo esto al ciudadano común iraní?, vamos a eso Lector Querido.

A pesar de que Irán posee el 10% de las reservas mundiales de petróleo y el 15% de las de gas natural, el ciudadano común vive una economía adversa, derivada de dos factores principales, el primero, una ineficiente gestión de la economía, por un régimen que destina los mayores presupuestos al aparato militar, las fundaciones religiosas, el financiamiento de conflictos exteriores y sus negocios internos, y el segundo, las sanciones económicas y financieras impuestas principalmente por  Estados Unidos a través de la ONU, que dificultan, encarecen o impiden su integración en el comercio global, en un esquema similar al que impera en Cuba; aunque aquí podrás increparme, Lector Querido, “pero Irán comercializa su petróleo”, lo que es cierto, aunque derivado de las sanciones impuestas en 1979 y su recrudecimiento en 2018, este es consumido a precios por debajo del mercado y principalmente por Rusia, la India y China, todos productores importantes a nivel mundial, aunque de entre estos, es China de quien más depende el mercado iraní, (cerca de un 70%), ya que esta para librarse de las sanciones norteamericanas, emplea la técnica de “buques fantasma”, es decir, hace el intercambio de crudo en altamar y paga las transacciones en yuanes, ahorrando miles de millones al año, mismos que disminuyen el ingreso iraní, a pesar de la alta calidad de su hidrocarburo.

Otro momento que es importante destacar para poner en perspectiva la crisis reinante en este momento en Oriente Medio, se da en Junio de 2025, cuando Israel inicia una ofensiva llamada Operación León Naciente, que consistió en una serie de ataques aéreos masivos contra Irán, argumentando que este, había incrementado su capacidad de enriquecimiento de uranio, Irán respondió los ataques devolviendo el fuego, mediante la operación Promesa Verdadera III, sobre instalaciones industriales y militares, con lo que se desencadenó la llamada Guerra de los 12 días. Cabe destacar, que la agresión inicial, la llevó a cabo el Estado Israelí, y que esto fue señalado como injustificado, más aún cuando el 22 de junio, Estados Unidos se unió al ataque, bombardeando instalaciones en las provincias de Natanz, Fordow e Isfahan, con la operación Martillo de Media Noche (hago aquí un paréntesis para señalar la creatividad manifiesta, para ponerle nombre a las acciones bélicas de cada país…), a la fecha la retórica occidental, intenta señalar a Irán como responsable de este conflicto; sin embargo, un dato que no debemos dejar de lado, es que en abril de este mismo año, el Presidente Trump había enviado una carta al Ayatolá Khamenei, estableciendo un plazo de 60 días, para lograr acuerdos de paz, y estos se iniciaron en una primera ronda, lo que deja de manifiesto que Estados Unidos, llevó a cabo estos ataques, en medio de esta fingida iniciativa por lograr acuerdos sin violencia.

Todo este contexto, facultó qué a finales de 2025, Irán se viera envuelto en una serie de manifestaciones sociales, que protestaban por la inestabilidad financiera que atravesaba el país, al punto de que el 28 de diciembre, los comerciantes del Gran Bazar de Teherán, corazón comercial de la capital, y uno de los más grandes y antiguos del mundo, que en sus más de 30,700 m2, atrae entre 250,000 y 400,000 visitantes diariamente, cerrara sus puertas en rechazo a la situación económica, lo que se  percibió como un síntoma preocupante. La temperatura social escaló rápidamente, a esta se sumaron campesinos, estudiantes, población en general y al cabo de unos días, ya había manifestaciones en varias ciudades del país, en este punto, considero importante destacar que ni los ataques de Estados Unidos e Israel se dieron por las manifestaciones, ni estas, por los ataques, aunque es innegable que ambas se retroalimentaron.

Es tras todo esto, que llegamos al análisis de los eventos ocurridos el 28 de febrero de este 2026, cuando ya se habían llevado a tres rondas de diálogos, presumiblemente encauzados a retomar los acuerdos establecidos en 2015, desvirtuados en 2018, debilitados en 2025 y que sin embargo, habían mostrado una posibilidad verdadera de dirimir los conflictos en un clima de alianza y concordia, en las tres primeras rondas de 2026, para ello se solicitó la mediación del Sultanato de Omán, que descansó la encomienda en su Ministro de Asuntos Exteriores Badr bin Hamad Al Busaidi, acudiendo por Estados Unidos, Steve Witkoff, enviado especial y negociador principal, Jared Kushner, asesor de Donald Trump y el Almirante Brad Cooper, representante del CENTCOM (Comando Central, encargado de la planificación, operaciones militares y cooperación de seguridad en una región de 27 naciones, que abarca Medio Oriente, Asia Central y el Cuerno de África entre otros), y por parte de Irán Abbas Araghchi, Ministro de Asuntos Exteriores y negociador principal, Ali Larinaji, Secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Masoud Pezeshkian, Presidente de Irán, e incluso Ali Khamenei, Lider Supremo.

Los diálogos se abrieron el 6 de febrero, en Mascate, Omán, en el planteamiento de las posturas, Estados Unidos exigía el cese total de enriquecimiento de uranio, el desmantelamiento del programa de misiles, y el fin del apoyo a grupos armados, Irán mostró disposición a aceptar nuevos controles, a cambio del levantamiento de sanciones, pero defendió su derecho a desarrollar tecnología atómica, con fines pacíficos, no se radicalizaron las posturas, lo que dio paso a una segunda reunión en la Haya el 18 de febrero, misma que se llevó a cabo, nuevamente en un clima de consolidar acuerdos, por lo que se programó una tercera ronda el 26 de febrero, en esta, la paz se mostraba como una realidad tangible, al término de la misma, ya comenzado el día 27, Hamad Al Busaidi declaró en conferencia de prensa, mostrándose optimista:

  • “El acuerdo se encuentra al alcance, si damos espacio a la diplomacia…, si el objetivo final es garantizar para siempre que Irán no pueda tener una bomba nuclear, creo que hemos resuelto ese problema a través de estas negociaciones al acordar un avance muy importante que nunca antes se había logrado”

Al Busaidi comentó que se había acordado que Irán no almacenaría más uranio enriquecido y que degradaría el que posee actualmente hasta niveles neutrales, lo que de facto, imposibilitaría el desarrollo de un artefacto nuclear, dijo que incluso se abria a la posibilidad de inspecciones regulares por parte del Organismo Internacional de la Energía Atómica, OIEA.

  • “Incluso inspectores de EE UU podrían tener acceso, si hay un acuerdo justo; considero que Irán está abierto a esto”, puntualizó

Sin embargo tras los sorpresivos ataques, el contexto cambió radicalmente, por segunda ocasión, Estados Unidos, en alianza con Israel, habían roto los diálogos por la paz, con un ataque sorpresivo, tras un discurso falaz a la luz de los hechos, mal intencionado desde un inicio, en concordancia con las declaraciones del propio Ministro de Seguridad Israelí, Israel Katz, tras los primeros bombardeos, en una visita a la División de Inteligencia de las Fuerzas Armadas Israelíes:

  • “se había planeado una operación para mediados de año, con el mismo objetivo fijado, pero debido a los acontecimientos y circunstancias, especialmente a lo que ocurrió dentro de Irán y la posición del presidente de Estados Unidos, y la posibilidad de crear una operación conbinada, surgió la necesidad de adelantarlos a febrero”

Aprovechó para elogiar la labor de inteligencia en la evolución de la ofensiva contra la República Islámica.

El clima se volvió turbio nuevamente, los logros alcanzados fueron desechados, ¿qué se hace ante una demanda que, a todas luces no es más que un pretexto para avasallarte?, incluso cuando públicamente, muestras tu disposición a acatar una normatividad cuestionable, pues concretamente es la exigencia de dos países, para que no desarrolles la tecnología con la que ellos mismos te están atacando, no dejemos de lado que tanto en los ataques de junio de 2025, como de febrero de 2026, se utilizaron, al menos submarinos abastecidos por energía nuclear; las propias declaraciones de Hamad Al Busaidi tras los ataques, son una muestra de la desesperanza que estas acciones han generado:

  • “Estoy consternado, una vez más, unas negociaciones activas y serias se han visto socavadas. Esto no beneficia ni a los intereses de Estados Unidos ni a la causa de la paz mundial. Y rezo por los inocentes que sufrirán. Insto a Estados Unidos a no dejarse arrastrar más. Esta no es su guerra”

La paz es un asunto serio y que nos compete a todos, en alguna ocasión he citado la máxima del Dr. Martín Luther King, que en mi entender, deberíamos tener todos, tatuada en nuestra conciencia, principalmente cualquier persona que detente un cargo público; “No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los que no tienen ética, lo que más me preocupa, es el silencio de los buenos”, no es mi intención denostar al gobierno de Estados Unidos, mucho menos a su gente, que vale decir, vive  en estos momentos una crisis social y una persecución racial en su propio territorio, solo quiero hacer un llamado a analizar objetivamente las acciones de su Presidente Donald Trump, que se ha valido de su posición para violentar  a todos los sectores, dentro y fuera de sus fronteras, con un discurso cínico y provocador, que ha denostado fehacientemente el derecho nacional e internacional, deportando a sus propios ciudadanos, llevando a cabo acciones a espaldas y en franca oposición de su propio Congreso, que ha violado el derecho internacional y hace gala de ello; los tiranos se construyen con la complicidad, la complacencia o el silencio de la sociedad, no justifico los gobiernos teocráticos, principalmente por su desvinculación de los derechos humanos y la subordinación a un criterio divinizado de la ley, que asume que el hombre debe servirla y no al revés, suscribo que un principio básico de la ley, es que puede reformarse, pues en esto reside la aceptación de que nuestras ideas son perfectibles; sin embargo no puede violentarse el marco legal en forma unilateral, no podemos aceptar que un individuo vaya en contra del esquema sobre el que basamos nuestras certezas sociales, incluso si existe una estructura que violenta un núcleo social, debemos modificarla mediante las instancias conducentes, porque solo es cuestión de tiempo, para que un vengador, se convierta en un perpetrador, pero bueno, ese es mi criterio; ¿cuál es el tuyo Lector Querido?.

LA DEL ESTRIBO

Donald Trump sustenta cargos criminales por el ataque al Capitolio, días antes de los bombardeos del 28 de febrero, fue señalado como el mayor número de veces nombrado en los Archivos Epstein, hay menciones, testimoniales e imágenes que lo presentan como violador y pedófilo, el Ministro de Seguridad Israelí declara que la operación se tuvo que adelantar “por la posición del Presidente de Estados Unidos”, ¿consideras descabellado suponer que exista una relación en estos hechos?, te leo en los comentarios

Enlaces periodísticos:

https://elpais.com/internacional/2026-02-28/el-mediador-omani-asegura-que-el-acuerdo-de-paz-entre-ee-uu-e-iran-estaba-al-alcance.html

https://www.eluniverso.com/noticias/internacional/el-ataque-a-iran-estaba-planeado-para-mediados-de-ano-pero-fue-adelantado-segun-israel-nota/

https://elpais.com/planeta-futuro/2026-03-08/los-bombardeos-y-el-miedo-a-la-represion-amordazan-a-los-iranies-no-voy-a-protestar-y-les-digo-a-mis-amigos-que-no-vayan-queremos-seguir-vivos-despues-de-la-guerra.html

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