Acapulco, Gro., a 1 de octubre del 2025 (SG). – El tráfico en la calle José María Iglesias, a una cuadra de la Costera Miguel Alemán y a otra de la Plaza Álvarez, zócalo de esta ciudad, se desquició cuando una veintena de guardias nacionales, armados con rifles de asalto, detuvieron la circulación, se metieron en sentido contrario y se fueron con preciada carga humana.
— ¿A quién cuidan ustedes? ¿A Kennedy o al Peje?, grito un acapulqueño en short y chanclas de pata de gallo, a un muy serio guardia nacional con un metro y noventa centímetros de estatura.

El guardia no respondió. Se puso a la mitad de la calle y aguantó, estoico, los claxonazos con el clásico tatatatata, desde carros de civiles particulares y taxistas, apresurados porque no han alcanzado a juntar para pagar la cuenta diaria al patrón.
Una patrulla salió por la calle Hidalgo, por José María Iglesias, en sentido contrario. Se metió por Benito Juárez, como para ir al restaurante El Amigo Miguel. Esa fue la señal.
Detrás de esa camioneta, cargada con, al menos, ocho uniformados, armados con rifles de asalto, se colocó otra camioneta blanca, con una torreta, como de policía, pero no era policía. La manejaba un joven delgado, vestido con camisa y pantalones de lino. El copiloto, con pelo cortado a casquete corto, vestía una guayabera blanca hermosa de lino.

Tras ese vehículo salió otra patrulla. Otros ocho elementos, de la Guardia Nacional, armados con rifles de asalto, se sumaron al convoy. Jalaron por Benito Juárez, para dar vuelta en la esquina de la calle José Azueta, para llegar a la costera y enfilar con rumbo a la base naval.
El intenso tráfico que dejó esa operación, a una hora relativamente tranquila, entre tres y media y cuatro de la tarde, fue causa de enojos, gritos y claxonazos que repitieron el diezmayino tatatatata.
¿A quién cuidaban con tanto celo y amor esos señores, que debieran cuidar a los ciudadanos, inmersos en una terrible y cotidiana violencia?
Los vecinos, enojados, se enteraron que el operativo tuvo que ver con un señor llamado Jacinto González Varona, dirigente estatal del partido MORENA, quien tuvo el antojo de llegar al centro de Acapulco a causar un caos vial y a comerse un cevichito de popollote.
