Sofío Ramírez: el arte de cambiarse la camiseta

En la política mexicana abundan los casos de camaleonismo, pero pocos tan evidentes y persistentes como el de Sofío Ramírez. Originario de Tlalixtaquilla, Guerrero, este personaje ha hecho carrera brincando de partido en partido con una habilidad que nada tiene que ver con la convicción ideológica, y mucho con la supervivencia política y la ambición personal.
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Marcial Campuzano
En la política mexicana abundan los casos de camaleonismo, pero pocos tan evidentes y persistentes como el de Sofío Ramírez. Originario de Tlalixtaquilla, Guerrero, este personaje ha hecho carrera brincando de partido en partido con una habilidad que nada tiene que ver con la convicción ideológica, y mucho con la supervivencia política y la ambición personal.
Sofío Ramírez se formó en las filas del PRI, partido con el que fue alcalde de su municipio y más tarde senador de la República. También dirigió el tricolor en Acapulco, donde supo moverse con soltura en las redes del poder. Sin embargo, cuando el PRI comenzó a desmoronarse, no dudó en buscar refugio en el PRD, intentando lavarse la cara con un discurso renovador. Pero tampoco tardó en abandonar ese barco cuando se hundía, dejándolo a la deriva en una “ruina política” de la que él mismo fue partícipe.
Hoy, en otro giro oportunista, Sofío busca incorporarse a Morena, el partido en el poder. Su intento de ingresar ha provocado críticas severas, tanto por parte de la militancia morenista como de la ciudadanía que no olvida su largo historial de acomodos. Y no es para menos: su trayectoria revela a un político que ha vivido toda su vida del erario público, sin más mérito que saber estar en el lugar adecuado, con la camiseta adecuada, en el momento oportuno.
El caso de Sofío Ramírez no es aislado, pero sí representativo de una vieja clase política que sigue viendo a los partidos como franquicias personales, no como proyectos de nación.

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