Periódico Este Día de Chilpancingo
**A pesar de evidencias, el criminal se pasea libre por las calles
**Intentó acusar de violación al comunicador para evitar la cárcel
El agresor del periodista Emilio García, un sujeto de nombre David Alejandro González Garduño, goza de la protección de las autoridades de la administración y procuración de justicia, a pesar de que le rompió el tabique nasal, cuatro costillas, la tibia el peroné, que le hizo perder la vista de un ojo, que le fracturó la cabeza a punta de tubazos y machetazos, y que lo dejó minusválido para el resto de su vida.
La golpiza que recibió Emilio García, fue por parte de un sujeto que tiene muchos amigos y conocidos en el poder judicial debido a que es pasante de abogado y merodea por las instalaciones de esos congales, pero que, por su profesión, supo actuar para acusar a Emilio García de violador para librar la cárcel.
La supuesta acusación de violación en contra del periodista Emilio García Cárdenas, no se pudo comprobar, pero a pesar de ello, el reportero y trabajador del Congreso del Estado de Guerrero, tuvo que pasar unos días en la cárcel, hasta que se comprobó que las acusaciones de la novia de su agresor, fueron una artimaña para que los agresores se deslindarán de la brutal agresión.
En el estado de Guerrero, encontramos que las agencias del Ministerio Público no cuentan con la suficiente preparación, porque surgieron de un sistema podrido, corrupto y convenenciero, nacieron para mantener el statu quo, y no para brindar justicia, pronta y expedita.
En un caso de violación, donde este es considerado un delito grave, inmediatamente el acusado a pesar de no ser culpable, es sujeto a una prisión preventiva, que no a una sentencia, pero en este caso Emilio García Cárdenas, fue víctima de un Fiscal de Morelos, Uriel Carmona Gándara, quien, a petición de un Ministerio Público de Chilpancingo, anunció con bombo y platillo la captura de un violador. De victima pasó a ser victimario.
Todo acusado tiene derecho a la protección de la ley y a la presunción de inocencia, pero desde el mismo momento de la acusación se le tildó de delincuente y se dio por hecho que era un consumado violador.
De todo ello se encargó el Fiscal de Morelos, que cuando se le notificó el apoyo para la detención de Emilio García Cárdenas, mandó a traer la prensa local, nacional e internacional para verificar que esa dependencia estaba haciendo su trabajo.
En el caso del intento de asesinato de Emilio García Cárdenas, por parte de un experto en artes marciales, que además es un abogado que tiene muchas amistades y conocidos en el Poder Judicial, y quien no fue detenido a pesar de que se ha comprobado que intentó matar a su amigo y conocido, quien le habría brindado hospedaje en su casa, no se actuó con celeridad.
Ante las evidencias de que podría pasar muchos años en la cárcel, el agresor del periodista, David Alejandro González Garduño, un técnico en transmisiones, experto en artes marciales, pasante de abogado, junto con su padre, un sujeto originario de la localidad de Tlapa de Comonfort, y quien fue concesionario del canal diez de Tlapa, ante el cumulo de evidencias que apuntaban a que se comprobaría el delito de intento de homicidio, se les ocurrió la tenebrosa idea de convencer a la novia para que declarará en contra de Emilio y lo acusara de violación.
La denuncia del periodista por el intento de asesinato, tardó varios días para que el Ministerio Publico juntase las pruebas, pero cuando se interpone la falsa acusación de violación, cuatro días después de la agresión, el Ministerio Público actuó raudo y veloz, por lo que se giró una orden de aprehensión, sin contar con la mínima prueba, más que con la acusación de la novia y del papá del agresor del periodista Emilio García Cárdenas.
Después de que las autoridades realizaron una investigación de forma científica y seria, se pudo conocer que la violación de que se le acusó al periodista Emilio García Cárdenas, se trató de una acusación falsa, pero el daño estaba hecho.