PUBLICADO EN EL UNIVERSAL

Once días después de la devastación que causó el huracán Otis, la vida nocturna en el puerto de Acapulco comienza a reactivarse.
El pasado fin de semana reabrieron algunos restaurantes y bares de la Costera Miguel Alemán.
Juan Valente, uno de los meseros de La Costeña, dijo a EL UNIVERSAL que el bar resultó con muchas afectaciones por el huracán, pero entre todos los empleados y el dueño lograron levantarlo para reabrir y demostrar que sí se puede y que el puerto volverá a ser grande.
“Abrimos a las 4:30 de la tarde [del sábado] y a la 5 empezamos a dar servicio. La afluencia de clientes ha estado más o menos”, reconoció, pero Juan también espera que poco a poco vayan llegando turistas como antes del ciclón tropical, que hasta ayer había dejado un saldo oficial de 47 personas muertas y 58 desaparecidos.
El restablecimiento de la energía eléctrica y el agua en la zona costera los animó a comenzar de nuevo, aunque sea con menús y bebidas básicas, mientras el abastecimiento de insumos se reactiva en su totalidad.
Martín Andrade, representante legal de los cinco negocios antes mencionados, explicó que decidieron reabrir para que sus empleados no dejen de obtener ingresos.
“El personal ya tiene más de una semana sin trabajo y necesita generar algún tipo de recurso para su día a día, ya que ha habido poco apoyo de las autoridades, tanto para los empresarios como para la misma población. Es muy complicado que la población consiga víveres para el día a día, pero la gente necesita obtener algo para comprar lo que se pueda dónde sea”, expuso Andrade.
Es por ello, aseguró en entrevista, que muchos de los integrantes de la Asociación de Bares, Restaurantes y Discotecas de Acapulco decidieron ir abriendo poco a poco, para salir adelante y reactivar la economía en el puerto lo más pronto posible.
Señaló que están vendiendo comidas corridas, y en su menú internacional sólo tienen alitas y hamburguesas, además de bebidas.
“Damos precios económicos y nos vamos a surtir a Chilpancingo para poder traer los insumos a Acapulco, ya que por los saqueos que hubo se acabó todo”, dijo.
Afirmó que escuchar nuevamente música en la Costera de Acapulco “es un gusto” porque es un “indicador de que podemos volver a levantarnos, de que nos vamos a levantar sin duda alguna.
“Acapulco es un lugar de fiesta, dónde generaciones se le han pasado muy bien y no podemos dejar que esto esté como si fuera un cementerio, tenemos que levantar y echarle ganas”, concluyó.