Crónica: Diálogo imaginario entre Tláloc y Morfeo
ABEL SAN ROMÁN ORTIZ
Una oleada de calor, como embate o golpe por temperatura elevada, sofocante, para dos extraños en playa de Puerto Marqués, que entablan un diálogo como émulos de Tláloc, Dios de la Lluvia entre los pueblos nahua de la meseta de México, y venerado en Teotihuacan como un símbolo de la fertilidad agrícola que afecta la sequía, y Morfeo, Dios Griego de Los Sueños, hijo de la noche y el sueño.
-“Duermes y roncas Morfeo”, lo despierta Tláloc, con respuesta del gran señor de Los Sueños: “Estoy fastidiado, abrumado, y exudado por el intenso calor que calienta mi cuerpo. Y le pide a Tláloc: “Como Dios de La Lluvia, has que llueva en la Región Acapulco, y en otras regiones donde sus habitantes padecen un clima muy caluroso que también afecta la sequía a la flora y a la fauna. Tláloc: “Por el cambio climático global, las lluvias se anticipan en regiones, y otras retardan su caída pluvial”. Y agrega: “No es culpa mía que no llueva en algunas regiones, se debe al calentamiento global…”
¿Qué sueñas?, le pregunta a Morfeo, que contesta adormilado: “Sueño con la lluvia favorable para la vida humana, vegetal y animal, y tengo pesadilla, si la caída pluvial causa un desastre en una región. E inquiere a Tláloc: “Tú como Dios de La Lluvia, no tienes el poder para mejorar el clima, y que llueva, mucha gente sufre el intenso golpe de calor, Tláloc responde: “Te diré que mi poder está limitado para cambiar el clima con la temperatura elevada para bien de los seres humanos y de las especies de flora y fauna.”
¿Qué hacer, entonces?, pregunta Morfeo que bosteza. Tláloc responde: “Seguir durmiendo en nuestros laureles, como tú, y soñar que en cualquier momento lloverá en la Región Acapulco, con el riesgo del calentamiento global y retraso pluvial, de que las precipitaciones pluviales sean muy intensas, acompañadas de fuertes tormentas, huracanes y ciclones”. Y Morfeo expresa su sentir: “¡Qué tormentosa vida de seres en el planeta- Tierra!”
Tláloc dice: “Seré casi un mitológico Dios de La Lluvia, pero hay un Dios eterno, como expresa locución latina: “ab acterno, desde la eternidad, Dios Todopoderoso tiene todo dispuesto…” “¡Dios, o el diablo!, señor Tláloc, porque el clima con el calor que se padece, semeja un infierno ( según diversas religiones), lugar donde los condenados sufren un castigo eterno. Tláloc le responde a un Morfeo empapado en sudor: “El infierno, amigo dormilón, también aplicable al mundo actual donde hay más alborotos, discordia, odio, aborrecimiento, y disputas acaloradas y violentas entre seres que domina la pasión del poder sobre otros. Morfeo grita a Tláloc: “¡Ay señor Dios de la lluvia, has que llueva, no me he bañado!”.” Entra al mar, más no duermas, te puedes ahogar”, sugiere Tláloc. Ya no es un “Diálogo en el infierno”, entre el italiano Nicolás Maquiavelo y el francés Montesquieu, obra literaria del francés Maurice Joly, es una divagación de mi parte por el intenso calor que me provoca sueño.