Marcial Campuzano
CHILPANCINGO, Gro., febrero 22.- El obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa José de Jesús González Hernández, sostuvo que la ola de violencia y de inseguridad que prevalece en Guerrero y en varias partes del país, con el “secuestro colectivo” de la población por parte de grupos delictivos, ocurre porque el gobierno lo ha permitido y porque desatendió el tejido social que es necesario volver a recomponer con el fomento de los valores y del respeto para que regrese la paz.
En el inicio de la Cuaresma con el tradicional “Miércoles de Ceniza”, el representante de la Iglesia Católica en esta demarcación territorial dedicó en la catedral “La Asunción de María” de Chilpancingo, parte de su homilía al tema de la violencia y la inseguridad que hay en el estado y en varias partes del país, que hace algunos días ventilaron los obispos establecidos en Guerrero.
En entrevista que concedió al término de la ceremonia religiosa, monseñor José de Jesús González dijo que los actuales son tiempos buenos para cambiar y para no permitir que venza el mal, “porque tenemos la fuerza de Dios” y debemos tener confianza entre nosotros mismos y en los demás aunque no seamos perfectos”.
La Iglesia quiere influir en sus fieles y en la sociedad, “queremos poner nuestro granito de arena para que haya paz, confianza, libertad y verdad” depositando la confianza en el ser humano, indicó.
El obispo afirmó que hay actualmente un secuestro colectivo de la sociedad por parte de los grupos delincuenciales, es decir, “colectivamente estamos secuestrados, ya no es un secuestro individual, personal o familiar; ahora los secuestros son por regiones, tal vez haya municipios y estados secuestrados por el crimen, por grupos que tienen mucha fuerza porque el mismo gobierno lo ha permitido”.
Por ello “los obispos de Guerrero alzamos la voz, “aunque no tan fuerte para no generalizar, porque sabemos que no todos están a favor de los secuestros colectivos”, señaló el obispo Chuy como cariñosamente lo ha comenzado a llamar la gente de Chilpancingo.
Por lo que pasa en Guerrero y en otras partes del país, la gente no puede salir de sus casas a comprar productos, “no pueden salir a hacer sus vidas porque están esclavizados por los grupos armados, por los grupos delincuenciales que tienen mucha fuerza porque se les ha dado”, dijo a manera de denuncia.
Pidió a las autoridades de los 3 órdenes de gobierno que no se dejen influir por los grupos delincuenciales, y que cumplan con el deber que tienen de proteger a la población con acciones pacíficas sin rayar en la violencia.
¿En qué región de Guerrero está más complicada la inseguridad y la violencia?, se le preguntó.
–No hay a cuál irle, pero está la Tierra Caliente y la Costa Grande “en donde hay fronteras de control y no estamos para eso, no queremos estar en esa situación, no queremos que nuestra gente se esté debilitando, se esté frustrando, y no queremos que la gente se levante en armas porque viene la muerte. Respondió.
Sin tapujos, el obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa manifestó que lo que está pasando en varias partes del estado y del país, es porque el gobierno lo ha permitido y lo sigue permitiendo, “Así como un abuelo o un padre de familia permite la maldad, el gobierno también lo permite”, aunque admitió que “todos hemos permitido la corrupción, el soborno y la maldad que tenemos en todo el mundo, en México y en Guerrero; nadie puede decir que no ha permitido algo”.
A manera de crítica resaltó que se permitió descoser el tejido social y la pérdida de valores. “Ahora lo que hay que hacer es buscar los hilos que todavía estén buenos para recomponer el tejido social, que se pueden encontrar en la autoridad, en la policía, en la sociedad, en los empresarios para tejer lo que permitimos que se descociera” dijo en sentido figurado.
“Este es el llamado que hacemos en este inicio de cuaresma para nosotros mismos al interior de nuestra Iglesia, y si alcanzamos a influir en la sociedad con la ayuda de los medios de comunicación pues que mejor”, indicó.
El obispo compartió el retiro de los grupos de autodefensa que estaban establecidos en Tierra Colorada y en el Valle de El Ocotito, como parte de la intervención de militares y policías. Se pronunció porque haya una acción permanente para que no regresen, “porque es al Estado al que le corresponde proporcionar seguridad a la población, y las autoridades deben ejercer su autoridad”.
“Queremos tener un gobierno en quien confiar, que haya respeto a la libertad, a los valores, considerando que desde pequeños tuvimos formación militar marchando haciendo los honores a la Bandera”, indicó.
Se pronunció porque los militares actúen, que defiendan la patria y las libertades, “que no respondan a intereses particulares, personales o grupales, sino que piensen en los demás porque están para los demás”.