Por: Armando Escobar Zavala
El caso García Luna ilustra con cientos de ejemplos las relaciones entre autoridades y criminales donde el dinero corrupto garantiza una gigantesca impunidad, en anteriores y el actual gobierno. El juicio exhibió nuestra podredumbre en materia de combate a la delincuencia.
«Sigan la ley, apliquen su sentido común y declárenlo culpable”, exhortó la joven fiscal Saritha Komatireddy al jurado, en su alegato final tras 29 días del juicio a García Luna.
Ya basta de impertinencias de gobernantes bananeros que violan impunemente nuestro diseño constitucional y ofensivamente expresan: «Y no me salgan que la ley es la ley».
El presidente de México critica al escritor Mario Vargas Llosa «por conservador», pero cual espejo de príncipes, refleja su figura en el personaje central de «La fiesta del chivo».
Cuánta falta le hacen José María Pérez Gay, Julieta Campos, Don Enrique González Pedrero y el poeta viajero apasionado, Carlos Pellicer.
Por la memoria de sus maestros (usted así me lo expresó) y por la salud de la República, rectifique Señor Presidente, estas últimas palabras tomadas de la obra del escritor guatemalteco y Premio Nobel de Literatura, Miguel Ángel Asturias.
Convocar a la unidad nacional es un buen principio.
Finalmente Señor Presidente, en los pasillos de Palacio, en su solitario andar nocturno, recuerde las palabras de Don Benito Juárez, «Yo y todos los míos somos los más obligados a cumplir con el mandato de la Ley, y los que más severamente debemos ser castigados en caso de incumplirla».
Respetuosamente, para bien de la República, le deseo que Dios ilumine sus decisiones.
Está a tiempo.
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