Crónica: Raudal de lágrimas
ABEL SAN ROMÁN ORTIZ
El verbo intransitivo y transitivo LLORAR, derramar lágrimas, El ser humano muy afligido por una desgracia, con ojos llorosos. El lloro es llanto, efusión de lágrimas con lamentos y sollozos. “Llorar de lágrima viva”, llorar mucho de manera ostensible, por padecimientos o adversidades que padecen mujeres y varones en regiones donde la violencia, la extrema pobreza con hambre, y letales enfermedades, son la gran preocupación o mortificación humana.
¿Qué mortal estoico soporta grandes penas ¿, con letra musical de Álvaro Carrillo: “Ni cadenas ni lágrimas me ataron…” Un raudal de lágrimas, a raudales, por calamidades y hostilidades que son el principio de una guerra entre grupos o países probélicos, con la agresión violenta armada. Y el llanto, por un quebranto, pérdida o daño en salud que empeora como la crisis económica. En regiones terrestres, una mayoría de seres sufren un quebranto económico.
Aumenta la mendicidad con la caridad muy escasa. En el Deuteronomio bíblico, lectura: “ “Si se encuentra algún pobre entre tus hermanos…no endurezcas el corazón ni le cierres tu mano, sino ábrela y préstale lo que necesita. ¡Codos duros o sensibles a la penuria ajena, por vías de la amargura! ¿Quién escucha “La voz del inválido” ( Antonio Plaza ).- “Ser avariento, avaro, egoísta sin filantropía, no ama al prójimo/ el avariento pasa como el viento, rápido y veloz frente al hambriento. No ve ni oye súplica de pobres/ los que visten de harapos, de la hilacha o el andrajo, ¡los manda al carajo…” Y diremos que los que mendigan con niños por calles, derraman lágrimas por situación paupérrima, muy pobre y lastimosa.
Y conforme a la doctrina y a la moral del cristianismo, por una vida sufrida y el dolor por una sentida muerte. Lloran los cristianos. Lloró el gran futbolista Cristiano Ronaldo, por la derrota de su selección de Portugal ante Marruecos, en los cuartos de final de la Copa del Mundo de Qatar 2022. Lloran los niños. En un encuentro de amigos, en poesía “El llanto” del mexicano ( Monterrey ) Alfonso Reyes, contemplan atónicos y se van quedando mudos, “porque la vocecita no deja de llorar… El llanto de niñas y niños, muy sensibles, con lágrimas en los ojitos. Los niños lloran, cariño imploran, con el llanto que conmueve como lectura poética de Alfonso Reyes: “La vocecita no deja de llorar…”