Crónicas de Abel San Román Ortiz

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Crónica: Historia de un amor

ABEL SAN ROMÁN ORTIZ

Virtudes teologales, fe y esperanza de vida, para mi esposa Margarita, y otras mujeres- madres enfermas. El festivo 10 de mayo, conmemorativo por la mujer que es vida, sin ella, no existiría en el mundo-Tierra, donde se le violenta. Se desea vida y salud, para mi esposa, y otras mujeres hospitalizadas. Por considerarse una palabra abstracta el amor, se prefiere llamarle el querer ¡Cuánto te queremos!, Margarita, tu familia, y amistades.

Margarita cultivó la amistad, y especies de la flora, diosa de las flores. Un sentimiento de aflicción, corazón, entristeces a los seres que te quieren. Te diré con poema del gran chiapaneco Jaime Sabines: “Alma mía, sangre mía…estoy triste, apagado; triste de mí, pero triste como un perro triste. También los animales son sensibles. Muy lamentable, no obstante inevitable toda enfermedad, que se te internara en Urgencias ( terapia intensiva ) del ISSSTE- Acapulco, con el deseo de lograr tu recuperación de grave enfermedad. Nos provoca un sentimiento de tristeza y angustia que como canción “llenó mi corazón”.

Te dedico con sentimiento letra musical muy sentimental de Carlos Eleta Almarán: “ Es la historia de un amor como no hay otro igual, que me hizo comprender todo el bien, todo el mal, que le dio luz a mi vida apagándola después ¡Hay que noche tan oscura!, sin tu amor no viviré…” Cierto, porque siento, como nunca un sentimiento de tristeza, con el recuerdo de nuestro primer encuentro, y reencuentros. Y te canto canción del poeta compositor veracruzano Agustín Lara ( Aguirre y Pino)- “Humo en los ojos, al encontrarnos, al abrazarnos, el mismo cielo, se estremeció…” Quien bien ama a su esposa, no olvida su entrega amorosa a los hijos.

Y yo quiero, con el verbo intransitivo renacer, de tus plantas y flores en primavera, también de que recobres la salud, y superes tu enfermedad. Se le implora a Dios, y a la ciencia médica, sane a nuestros enfermos, con frase del escritor francés Jean de La Bruyére: “El sentimiento me dice que Dios existe y con eso me basta”. Especialistas, doctoras, doctores, enfermeras y enfermos, en Urgencias del ISSSTE. Aplican sus conocimientos para curar enfermos. Se entregan a la ciencia médica, unos quizá con el juramento hipocrático, de Hipócrates el más famoso médico griego de la antigüedad. El juramento que realizan los médicos se basa en su ética, y con la aplicación de la terapia en un enfermo. Se dice que el buen humor es terapéutico, curativo, te quita el estrés, más no mitiga el sufrimiento de un enfermo y de su familia. Se padece mayor aflicción por un ser querido internado con el deseo que recupere la salud. Qué Dios y la medicina salven a nuestros seres queridos. Y se implora con locución latina: Miserere meis, Deus, ¡Compadécete de mí, Dios!

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