Crónica: Puerto paraíso
ABEL SAN ROMÁN
Puerto de atracción, expectación y contemplación por su belleza natural, con la brisa que acaricia, Acapulco una delicia. Se disfruta con el deleite, vivo e intenso, de lo que causa alegría o placer. La placidez, de lo agradable y tranquilo, en una extensa franja de arena, que serpentea, con ondulaciones de olas de mar, donde “la vida es más sabrosa”, dice canción, más con intenso sol, el intenso calor, más por el cambio climático. Un puerto de perturbaciones, climáticas, o de circunstancias violentas, alteran la tranquilidad o normalidad.
La violenta acción, no solo por la brama- de bramar, del mar agitado por tiempo borrascoso, tempestuoso, con impetuosa oleada que remueve la arena de playa costera. Violenta perturbación en la playa de Manzanillo, el sábado 2 de abril, causó cuatro muertos, y una psicosis de miedo. Cercana al Malecón, la playa, más frecuentada por turistas y acapulqueños. Manzanillo y “Playa Honda”, con frondosos árboles frutales. Todo se pierde, hasta una playa dañada por rocas dinamitadas durante la construcción de la avenida Costera Miguel Alemán. Puerto Marqués, considerada una playa protegida en el Océano Pacífico, fue dañada por obra marina, se redujo espacio de arena, que afectó restaurantes y familias con ingresos de una buena afluencia turística que se redujo por el cambio de imagen de un Puerto Marqués que tenía extensa playa.
La playa de Manzanillo conserva su atractivo natural con vista a la bahía. Una playa de atracción de turistas y acapulqueños. Puerto Marqués que fue propiedad de Hernán Cortés, y en el año 1603, los legítimos dueños lo recuperaron por cédula firmada por el virrey Gaspar de Zúñiga y Acevedo, en nombre del Rey de España, Felipe 111. Y por decreto de expropiación durante el gobierno de Miguel Alemán, a los legítimos dueños arrebataron sus tierras cercanas al mar. Lo que no pueden recuperar , los propietarios de restaurantes de Puerto Marqués, es la extensa playa de arena que se perdió por obra Marina o maligna.
La playa al borde del mar, cubierta de arena, pisa una juncal morena, un remanso de soledad. La poética “Playera”, del campechano Justo Sierra: “Venga la niña risueña y pura, el mar su encanto reflejará…” Playas de Acapulco, con nombres tradicionales, antiguos y actuales, entre otros, Playa “La Desgracia”, playa de Los Hornos, El Morro, de Tambuco e Icacos, Caleta y Caletilla, entre otras. Playas y mar, y la bahía del puerto, constituyen una turística atracción.
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