Crónica: Matar a un niño
ABEL SAN ROMÁN ORTIZ
Locución latina: In memoriam, en recuerdo de nuestros niños muertos. Con máxima de advertencia sobre los peligros que acechan a los niños, de Sor Juana Inés de La Cruz ( Juana Inés de Asbaje ), gran poeta mexicana: “A la rorro, niño, a la ro… durmamos antes que despierten enemigos tantos…” El adjetivo enemigo, aplicable al que tiene mala voluntad hacia los niños, y les desea o les hace un mal.
El odio se define sentimiento que impulsa a desear el mal de un adulto, joven o niño de ambos sexos, y alegrarse de sus desgracias. De niños y jóvenes, la madre y el padre que los pierden por una acción violenta, y les causa un gran dolor moral. La acción criminal de un ser violento, malo, que no tiene compasión alguna cuando sacrifica a un niño.
Inocente infancia, de un conjunto de niños, destinada en tiempo pasado y presente, a los peligros, en situación o circunstancia fatal que les priva de su existencia. Vulnerables los derechos humanos de los niños cuando un criminal atenta contra sus vidas. Por lo trágico existencial, de lo infausto, funesto o muy desgraciado, también se pierde la tranquilidad en un hogar, o de una familia. En una Tierra de calamidades, los sufrimientos encadenados. La terrible tragedia se vive y sufre en una realidad de vida y como narrativa impactante del novelista sueco Stig Dagerman, en su cuento “Matar a un niño”: “ Es la mañana feliz de un día desgraciado, porque este día un niño será muerto…” Diremos que todo criminal que mata a un niño, es malvado, cruel y despiadado que no conserva buen recuerdo de su infancia. Otra aberrante acción es el infanticidio, muerte dada violentamente a un niño, sobre todo si es recién nacido o está próximo a nacer.
¿Por qué violentar y matar a un niño? Si bien lo dijo el político y escritor cubano José Martí: “Los niños son los únicos que saben querer”. Niños y niñas enfermos, profunda tristeza con el desvelo. “Esta niña dulce y grave”, del poeta nayarita Amado Nervo, con versos de metáfora, tropo que consiste en usar palabras con significado no habitual, más lectura de la niña grave motiva una expresión de un sentimiento de dolor moral por nuestros niños y niñas enfermos.
¡Cuántos niños mueren por letal enfermedad, por violencia o guerra sin tregua! Y con cita de poesía del jalisciense José Rosas Moreno, ¡Quién pudiera vivir siempre soñando!, aludimos los sueños de dos niños hermanos en “Fusiles y muñecas”, del poeta mexicano Juan de Dios Peza: “Sueña el niño con armas y caballos; la niña con velar junto a la cuna”. Seres pro bélicos arman a niños para un cruel destino cuando mueren. Y venga del poeta mexicano Vicente Riva Palacio, la poesía “A mi madre”, con frases: “En su blando regazo me dormí”, y “al recordar tu celestial cariño, de mis cansados ojos brota el llanto, porque pensando en ti me siento niño”. Un niño que llora y gime por su mamila ¿Cuál será su destino? Deseamos un camino bueno y no malo.