La Neta del Planeta. Lady Aeropuerto

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Karmelynda Valverde

Neta que soy feminista, aunque no no feminazi eh, aclaro. Neta que me gusta reconocer los talentos, dones y atributos físicos en otras mujercitas. Neta que me regocijo con los logros de otras mujercitas…pero neta también que hay féminas (porque mujeres las hizo Dios…aunque ellas mismas se tuerzan los cables) que me la complican y por más que quiero tener aunque sea un argumentito para hablar alguna bondad de ellas, nomás nones como dijo Tom Jones.

Es el caso de Abelina López, la alcaldesa del Acapulquito de mis adolescentes desmanes, que por más que quiero encontrarle algún atributo que me provoque siquiera un ‘’asinita’’, ya no digamos de admiración, sino de respeto, la ñora sin mucho esfuerzo se ha ganado mi animadversión.
Y es que bueno, ni bien empezaba a arrancar motores al frente de la alcaldía porteña cuando se aventó semejante rifirrafe con la cuatitud reporteril, exigiéndoles que se pusieran chitón perico y que no dieran a conocer en sus medios el dismotherment delincuencial que hay en el ex lunamielero Acapulco. ¡Hágame el re C. favor C. Diputado y achichincles que lo acompañan!!. Ah, pero luego pretendió disimularla alegando que no había dicho lo que sí dijo.
Pero donde se exhibió tal cual es…mejor dicho: donde enseñó el cobre y la calaña, fue el pasado miércoles 17 de noviembre en el aeropuerto internacional de Acapulco, cuando al paso de la alcaldesa se activó el detector de metales haciendo sonar la alarma por lo que elementos de seguridad procedieron a revisarla como parte de los protocolos del aeropuerto de Aca.
Pero el irigote comenzó cuando la presidenta municipal de Acapulco se percató que el personal de seguridad pretendía revisarla, pues se fue como hilo de media en insultos, demostrando que también tiene Maestría en lenguaje carretonero: ‘’Cómo me vas a tocar hija de tu p…ta madre, qué no sabes quién soy, soy la presidenta municipal”, amén de que brabucona como siempre ha sido, doña Abe de mal agüero amenazó con demandar al personal del aeropuerto, alegando que para tocar y revisar a una persona, (aunque haya sonado la alarma del detector de metales) se necesita una orden judicial. ¡Hijoelagua!.
Ay hermanito chulo, neta que doña Abelina hace feo y no es Perea (ni Valverde). Porque una de dos: o se le serenó la mollera o ya tan pronto se le subió la cuita a la cabeza. Por lo pronto un consejo no pedido a los asesores de la rijosa alcaldesa acapulqueña: que le compren cantidades industriales de té de pasiflora y la convenzan de que el orégano se come espolvoreado en el pozole, no fumado ¡He dicho!.

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