Índice Político. Se dice de izquierda, pero es de la derecha más recalcitrante

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FRANCISCO RODRÍGUEZ 

El comunicado de la UNAM tocó la diana: es inconcebible, dice, que en medio de la pandemia –y el desastre de la 4T–, estando la sociedad mexicana tan afectada, se eliminen los apoyos para la investigación científica, puntal de los programas de salud en el mundo entero. Recuerda mi Alma Mater que México tiene capacidad para producir no sólo vacunas, sino técnicas de diagnóstico y equipos de tratamiento médico.

Pero desde la derecha recalcitrante se dice otra cosa. Consiguen deuda externa para Pemex con un interés cuatro veces mayor y a un plazo más reducido. El 42% por ciento del presupuesto se destina a programas de gasto sin reglas de operación. Se prepara un código fiscal leonino y represor en grado sumo para los causantes cautivos. El aquelarre.

La comunidad francesa recibe a la «no-primera-dama» con sus figuritas olmecas y sus lecturas talentosas de poemas, a pesar del desinterés mostrado por el cáncer en los infantes, gastando en el extranjero lo que ya casi no tenemos, pavoneando un remoquete, el de “primera dama”, tantas veces ‎despreciado… y ofendido.

La incapacidad de pensar estratégicamente, una mercancía que no conoce ni respeta el sistema corrupto, deriva de una actitud de derecha inconsciente y premeditada, que se ha apoderado del régimen que destruye todo sin ofrecer nada a cambio.

Los que no estén en el aparato corruptor son sus enemigos  

El modelo Tepetitán está atrapado por la derecha desordenada y el chairopopulismo fascista. Destrozó la posibilidad de encauzar el desarrollo hacia las actividades agroindustriales productivas, demolió el mercado interno y las bases fundamentales para el progreso.

Destrozó al sindicalismo por proteger a los caciques ladrones de la Nación, postergando la democratización indispensable. Atacó con saña el ecologismo. Desconoció la igualdad entre seres humanos. Fomentó la discriminación y la intolerancia. Bombardeó el laicismo, al mismo tiempo que a las libertades religiosas. Fracturó a la Federación.

Se ha diseñado y puesto en práctica un Estado corporativo sin corporaciones, un Estado de bienestar con demasiado malestar, de monopartidismo sin partido funcional, ni canales de comunicación con el régimen, sin formas de comprensión del sistema. Los que no estén en el aparato corruptor son enemigos. Así, como suena.

Repudian por principio a la derecha, sin saber que son peores  

Regresamos a una velocidad vertiginosa a un Estado feudal sin control ni dirección, a una condición de colonia sin protección imperial, a un régimen ridiculizado, a un país que va a tener que sufrir mucho para poder de nuevo encontrar su lugar en el planeta.

Poderes avasallados y humillados, congresos locales sumisos, caciques del narcotráfico empoderados, Secretarías de Estado –bueno, eso dicen, pues en realidad son Secretarías del Despacho Presidencial– con sujetos inservibles, empresas estatales quebradas, chairos enfurecidos y fanáticos de todo jaez y estofa al servicio ciego de la bancarrota moral, física y material.

‎Un presidencialismo ambicioso, sin sujeto al mando. Dictadura sin vasallos productivos, sin ideólogos arriba del medio pelo, sin magia, sin duende, sin esperanza. Sólo abrazan el izquierdismo fascista y ocurrente porque no saben hacia dónde nos lleva. Repudian por principio a la derecha, sin saber que son peores.

No sólo es Frenaa ni «México Sí», ¡es todo!  

Los comentócratas de lujo se afrentan de la derecha posicionada en la calle, sin reflexionar que es peor la derecha posesionada del Palacio Nacional. El espectro nacional, todo, se ha corrido a la derecha. No sólo es Frenaa ni «México Sí», ¡es todo! En ese charco nos movemos…de ese tendremos que salir, con la ayuda de todos los que se sumen…

… con todas las organizaciones que complementen el esfuerzo de encontrar el camino de regreso adónde estábamos antes de este azote demencial de la derecha enemiga del pueblo. ‎Población, organizaciones, presupuestos, estados de la Federación son jalados cotidianamente al espectro bufo de la derecha recalcitrante. Algo se tiene qué hacer.

Ser de izquierda no puede presumirse desde las “mañaneras”  

Hasta el apodo de infantilistas de izquierda les queda grande a los oportunistas venidos a más de Palacio. Son gente que vacía sus frustraciones contra el colectivo.

Porque ser de izquierda es una etiología, una manera de ser, vivir, pensar, una actitud ante la vida, el universo y las cosas. Ser de izquierda no puede presumirse para la foto, ni desde las “mañaneras”, cuando las acciones se reflejan en la desgracia para los miserables. Si ese sujeto se colara en una manifestación de izquierda resultaría linchado.

Hoy por hoy, las bases sociales para la movilización de la derecha opositora están integradas por las clases, sectores y segmentos perjudicados por la depresión económica nacional que ya lleva dos años. Se suman los pobladores de las regiones desoladas.

Buscan articularse en torno de una visión precisa, alrededor de un programa común que identifique objetivos muy concretos, no dispersiones y ocurrencias de caprichos insulsos y pueriles. Se requiere un lenguaje de unidad, planteamientos constitucionales despreciados, programas regionales y sectoriales de desarrollo, de fortalecimiento del mercado interno, de recuperación del poder de compra, aunque sea para los artículos de primera necesidad.

Todo puede lograrse a base de sensatez, de lógica y de intuición  

El anticomunismo, ‎el antimigracionismo, el cristianismo y el antisemitismo por sí solos, no son banderas autónomas ni viables en esta etapa del desgarriate nacional. México está urgido de planteamientos concretos en el terreno hacendario, en el papel del Congreso, en la renovada lucha contra la miseria.

Reinsertarse en la economía mixta, en un plan realmente estratégico de seguridad, de educación y de salud que se convierta en políticas de Estado, no en expresiones ñoñas de “mañaneras”. Política de Estado para la procuración e impartición de la justicia.

Políticas de Estado que representen un cambio de guardia para detener la militarización descocada, para detener las masacres, para no navegar entre la sumisión y el desencanto. Para asegurar las libertades políticas, religiosas, democráticas y civiles. Para asegurar la dignidad de los mexicanos.

Y todo se puede lograr a base de sensatez, de lógica y de intuición, lo que nos separa de los primates. Recuperar los niveles de inversión y del empleo, sin confrontar más a los mexicanos, sin ir derecho a la hambruna generalizada. Sin obras faraónicas de capricho infantil, sin demoler las bases esenciales de la convivencia pacífica.

Demuelen la confianza de los que luchan en búsqueda del futuro  

Y, con el espectro corrido hacia la derecha, casi no hay para dónde hacerse.

Aprovechemos los gritos de la molestia y confirmemos un mejor país.

Nada se gana demoliendo la confianza hacia los que luchan todos los días en búsqueda del futuro.

Nada se gana deturpando a los que tengan ideas y coraje para enfrentar al desquiciado.

Todos juntos, y a tiempo.

¿No cree usted?

Índice Flamígero: “Hoy se discute vivamente en México si Andrés Manuel López Obrador (AMLO) es realmente un dirigente de izquierda, decidido a conducir el país en esa orientación, o si algo importante ocurrió desde su triunfo arrollador el primero de julio a la fecha que hubiera modificado en alguna medida sus convicciones originales claramente de izquierda, para conducirlo a una situación en que la realidad habría mellado e incluso modificado sus tesis originales. Algunos incluso subrayan su pesar sosteniendo que el gabinete designado actual sería de clara derecha, y que lo mismo ocurre con varias de las  decisiones que ha tomado el presidente electo hasta el momento, que corresponden más a un político de la derecha que a uno de izquierda, o bien, en el mejor de los casos, que muy pronto se encontró AMLO con una ­realidad que estaría muy lejos de parecerse a algunas de sus creencias más arraigadas, y que esa realidad política es también muy renuente a los cambios que ha pensado imprimirle. En una palabra: la realidad política sería mucho más testaruda y resistente a los cambios de lo que pudo pensar algún día Andrés Manuel”: Víctor Flores Olea, 20 de agosto de 2018, en el periódico oficial La Jornada.

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