Médula. El segundo cuento de gobierno de Adela

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Como en el cuento aquél donde un candidato prometió en un pueblo desconocido construir un
puente, y cuando los habitantes le dijeron que ahí no había río les respondió que también se los
haría, Adela Román Ocampo puso el inexistente puente elevado de Constituyentes y Ejido en un
anuncio espectacular sobre su segundo informe como presidente municipal de Acapulco.
“Pusimos en marcha obras de gran impacto social” da por hecho en los anuncios del puente y en
otro con la maqueta del proyecto Ribera La Sabana existentes solamente en la propaganda oficial
de su arranque de precampaña disfrazado de informe de labores que prepara para el próximo
domingo en el antiguo Palacio Municipal.
También publicita una supuesta inversión de 14 millones de pesos en la planta potabilizadora de El
Cayaco en cuyos alrededores los habitantes se siguen quejando por la falta de agua.
No es novedad que Román Ocampo intente tomar el pelo a los acapulqueños. Ya una vez viajó a
los Emiratos Árabes con el cuento de que traería inversionistas para resolver el problema del agua
potable, y tuvo que salir a rescatarla el presidente Andrés Manuel López Obrador anunciando que
su gobierno pondrá el dinero, ante la inconformidad de los ciudadanos porque el agua del desierto
prometida por Adela jamás llegó a los hogares donde la gente ya tiene más fe en las lluvias que en
su palabra.
En su propaganda es evidente el desinterés por el Ayuntamiento de Acapulco.
Gracias a las nuevas medidas de transparencia de Facebook se advierte que no ha pagado un solo
peso en la página oficial del gobierno municipal donde se esperaría que información sobre
disposiciones viales, de salud por la pandemia, de precaución por lluvias, etcétera, ocupara una
parte importante de los contenidos y tuviera una inversión para informar al mayor número de
usuarios.
La propaganda de su gobierno es tan personalizada que se pauta publicitariamente en la página
personal que Adela Román Ocampo tiene en la categoría de “Político”.
Es ahí donde paga publicidad para su informe de gobierno, y donde ha estado pautando por
ejemplo, sus videos con el presidente López Obrador en uno de los cuales gastó entre 10 mil y 15
mil pesos.
También gastó unos 12 mil pesos en dos videos sobre un evento de danzas regionales que le
ayudarían a ofertar identidad en otras partes del estado, y pautó al menos cinco veces una
publicación para cuidar su imagen ante una denuncia en redes sociales por un vertedero de
supuestas aguas negras a la bahía.
Lo anterior contradice el criterio difundido hace unos meses por la Dirección de Comunicación
Social de asignar presupuesto a los medios con mayor número de seguidores, lo cual por lógica
debería aplicarse a los canales de difusión oficiales.

La página del Ayuntamiento tiene 147 mil 083 seguidores, la de Adela tiene 41 mil 883 seguidores.
La primera en la que no se gasta un peso contiene campañas de concientización sobre el uso de
cubrebocas y acciones de las dependencias de gobierno, la otra para la que se ha contratado a la
agencia de marketing digital Adsocial México y aparte se paga publicidad para que sus
publicaciones se vean en todo el estado es la que propagandiza la figura de Adela Román.
Acapulco y los Acapulqueños están en un segundo término, lo principal es el objetivo personal y
político que ya ha expresado de participar por la candidatura de Morena al Gobierno de Guerrero.
Así se entiende que haya agendado su segundo informe para cuatro días después del inicio formal
del proceso electoral 2020-2021 en Guerrero, que incluya puentes elevados donde no los hay (el
río no lo promete porque no llegó nunca el agua que traería del desierto) en una serie de anuncios
espectaculares y pendones colocados, sin importar, en calles sucias, oscuras, llenas de baches y sin
agua potable que evidencian la ineficacia de su administración.
En Acapulco se preguntan cómo es que ya se quiere ir de candidata a otro cargo cuando ni siquiera
ha comenzado a gobernar… ¡y ya se fueron dos años!
“La representación política incluye la idea de responsabilidad u obligación de los políticos de rendir
cuentas no sólo ante el representado, sino también cumplir con una función eficiente y con una
conducta honesta”, escribió el politólogo Giovanni Sartori.
Adela Román debería tomarlo en cuenta antes de disfrazar como rendición de cuentas un acto
político en el que intenta promoverse para una candidatura engañando al pueblo. Su
administración no ha sido eficiente, ni su actitud honesta. Ahí está su propaganda como muestra.

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