De Frente. La zanahoria presidencial (video).

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Por: Miguel Ángel Mata Mata

Es posible que éste fin de semana México rebase la cantidad de cincuenta mil muertos a causa de contagios por el COVID 19.

En ésta etapa, México, que es tercero mundial en muertes, pelea codo a codo con Brasil por el segundo lugar, una vez que ha rebasado a Reino Unido y existe la sensación de que la meta es arrebatar la medalla de oro a Estados Unidos.

— ¡Sí se puede!

México es gobernado por un populista de izquierda. Brasil, Estados Unidos, y Reino Unido, tiene mandatarios que son populistas de la derecha. Éstos varones del buen vivir dicen amar al pueblo y despreciar a los ricos. Se ven a sí mismos, como el pastor del rebaño de las ovejas que van, con singular alegría, al matadero.

EL TRATO A LA PANDEMIA

Japón es un país similar a México en cuanto a demografía se refiere. Ellos cuentan con 126 millones 529 mil cien habitantes; México, 126 millones 200 mil.

Cuando se aplicó el siguiente estudio, México tenía 390 mil 516 contagiados por COVID; Japón, treinta mil 769.

México llevaba, en ese entonces, 43 mil 680 muertos; Japón contaba con 998.

¿Por qué la diferencia? Allá hay otra cultura… y otro gobierno, pero, lo fundamental, el 99.9% de los japoneses usaron cubre bocas, siguiendo el ejemplo que les pusieron sus líderes.

LA FOBIA AL CUBRE BOCAS

El nueve de julio, Jair Bolsonaro, el populista de Brasil, dijo que usar cubre bocas “es cosa de gays”. Hasta antes del 20 de julio, Donald Trump, sostenía que usar cubre bocas   «da una imagen de debilidad». Y Boris Johnson recomendaba no usarlo, hasta antes de ser internado a un hospital, víctima del COVID.

En México la populista línea de la derecha contaminó al populista de la izquierda:

— “¿Saben cuándo voy a usar el cubre bocas? Hasta que acabe la corrupción”, dijo el presidente.

HISTORIA DE LA CORRUPCIÓN

Samuel P. Huntington y Adam Smith, afirman que la corrupción ha sido el arma que permitió socavar los cimientos y las leyes del antiguo régimen, y permitir que surgieran proyectos e ideas nuevas que sostienen el mundo tal cual lo conocemos.

Esto es que, los sobornos o el tráfico de influencias… no nacieron ayer. Existen documentos que demuestran que la corrupción estaba arraigada en las sociedades antiguas.

Se ha descubierto que el primer caso conocido de corrupción se remonta al antiguo Egipto, y se lo conoce como el Tebasgate.

El investigador egipcio Ahmad Saleh descifró la inscripción de un papiro en el que se cuenta la historia de un funcionario de Tebas llamado Peser que, en tiempos del faraón Ramsés IX, dirigía una trama en connivencia con una banda de saqueadores de tumbas.

En Grecia, al arquitecto que construyó el Partenón, sus contemporáneos echaron en cara quedarse con parte de los fondos destinados a las obras.

El gran orador, Demóstenes, fue acusado de delitos tan variopintos como chantajear a jóvenes adinerados con los que mantenía relaciones o quedarse con el dinero depositado en un tribunal como prueba de un delito.

MAS CORRUPCIÓN HISTÓRICA

En la antigua Roma la corrupción se institucionalizó hasta el punto de que: “Lo malo no era que se realizasen estas prácticas, sino que fueran demasiado evidentes”.

En la Edad Media y el Renacimiento la ruptura de Lutero con el Vaticano se debió, entre otros motivos, a lo mucho que le escandalizaba la práctica de conceder indulgencias a cambio de dinero.

En España el duque de Lerma se enriqueció al convencer en 1601 al rey Felipe III para que trasladase la corte de Madrid a Valladolid. Fue una perfecta operación de especulación inmobiliaria ya que meses antes, el duque había adquirido terrenos que luego vendió a precio de oro a la corona.

HASTA EN LA REVOLUCIÓN FRANCESA

Tras la Revolución Francesa, el auge de la sociedad burguesa y el nacimiento del capitalismo hicieron vislumbrar una luz de esperanza, en la creencia de que el triunfo de una nueva clase social supondría el fin de los abusos de la nobleza, la monarquía y la iglesia, pero no fue así.

La corrupción, mediante las asignaciones de contratos llegó a movilizar, en algunos países, más del 20% del dinero público, poniendo en entredicho el principio de igualdad entre las personas y, en ocasiones, a la misma democracia”.

LOS MÁS CORRUPTOS

Según un informe sobre la corrupción global realizado por la institución Transparencia Internacional, ha revelado a los cinco líderes políticos más corruptos del siglo XX. Los cinco han sido o son aún dictadores populistas.

En esa lista no aparece un solo mexicano, lo que implica que, la excusa de cubrirse la boca hasta que termine la corrupción, no es sino una zanahoria ofrecida para que alguien tire de la carreta.

En la referida clasificación aparecen Mohamed Suharto, de Indonesia quien robó hasta 35.000 millones de dólares; Ferdinand Marcos, de Filipinas, quien se llevó 10.000 millones; Mobutu Sese Seko, de Zaire, quien se clavó 5.000 millones; Sani Abacha, de Nigeria, que se quedó con 5.000 millones y Slobodan Milosevic de Serbia, quien se embolsó 1.000 millones.

LA ZANAHORIA DEL BURRO

Dice la fábula que para que un burro tire de la carreta hay que ponerle una zanahoria adelante, lo bastante cerca para que crea que la va a alcanzar, pero, a su vez, lo suficientemente lejos para que no lo logre.

El burro piensa que alcanzará la zanahoria y realiza el mayor esfuerzo, pero, al final del día y habiendo cumplido su cometido, la zanahoria aún está frente de sí. El amo lo mira y le dice que mañana, por la mañana, seguramente tendrá más fuerza y conseguirá su merecida recompensa.

HASTA QUE ACABE LA CORRUPCIÓN

— “Hasta que acabe la corrupción”, es una frase que parece una buena zanahoria para jalar una carreta, pero es, en realidad, una quimera que ofendería al más iletrado de los ciudadanos. Pero no.

Hay quienes defienden su derecho a perseguir la zanahoria.

Hasta entonces, cuando acabe la corrupción, se pondrá el cubre bocas el presidente de México y dará ejemplo para que millones se cuiden para evitar el COVID 19, como han hecho los japoneses, y han evitado criminales muertes por negligencia u omisión.

— Hasta entonces. Vaya consuelo presidencial.

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