Contexto Político. Las cartas del tricolor para la gubernatura

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La mayoría de los estrategas electorales, columnistas e intelectuales del país coinciden que en la elección de 2021 todos los partidos se enfrentarán a un contrincante real a vencer: el presidente Andrés Manuel López Obrador, aún con todo y los errores que ha cometido desde que asumió el poder.
En efecto, Morena no es el adversario real del PRI, del PAN, del PRD y de Movimiento Ciudadano, sino el inquilino de Palacio Nacional, quien en lugar de gobernar y unificar al pueblo de México, sigue en campaña para fortalecer a lo que él llama la Cuarta Transformación de la vida pública del país… y a Morena, el instituto político que fundó en 2014 luego de abandonar las filas del PRD.
Hay quienes sugieren una gran alianza entre el PRI, el PAN, el PRD y los partidos bonsái para las elecciones del 6 de junio de 2021, en el que estarán en disputa 21 mil 368 cargos, se renovará completamente la Cámara de Diputados (500 escaños), 15 gubernaturas, 30 Congresos locales y mil 900 ayuntamientos.
Las entidades federativas en las que se renovarán gubernaturas, diputaciones locales y ayuntamientos son: Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas.
En el caso particular de Guerrero, es necesario precisar que la lucha real será entre Morena y el PRI. Claro, si es que el PRD no elige a un candidato competitivo, porque es claro que Evodio Velázquez Aguirre y Carlos Reyes Torres no han crecido en las encuestas. La salvación del Sol Azteca será un candidato externo. O sea, alguien que sea bien visto en la sociedad civil y unifique a los perredistas de base, como es el caso del rector de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), Javier Saldaña Almazán.
Si los dirigentes del PRD no llegan a un gran acuerdo para elegir a un candidato de unidad, la militancia apoyará a Morena o a candidatos de otros partidos.
El PRI, que actualmente gobierna Guerrero a través de Héctor Astudillo Flores, se encuentra en una disyuntiva: o eligen a un buen candidato para hacerle frente a un ensoberbecido Morena o se preparan para una derrota igual o peor que la de 2011.
Los tres gallos visibles del tricolor para la gubernatura son: Mario Moreno Arcos, Manuel Añorve Baños y Héctor Apreza Patrón.
Los personajes en comento fueron parte fundamental del regreso del PRI a Casa Guerrero en 2015.
Las dirigencias estatal y nacional deben ser muy cuidadosos a la hora de seleccionar a su candidato para evitar una desbandada y una derrota anticipada.
Sólo es cuestión de analizar el perfil, las debilidades y fortalezas de cada uno de ellos.
Una elección se gana con votos, y para eso se necesita un candidato competitivo y el que no arrastre tantos negativos, porque para tener la lengua larga, se debe tener la cola corta.
El otrora invencible partido no está muerto políticamente. Sigue vivito y coleando. Pero si sus dirigentes no escuchan el sentir de su militancia y optan por el amiguismo y el compadrazgo, simple y sencillamente estarían poniéndole la alfombra roja a Morena o al PRD para entrar a Casa Guerrero.
Mario Moreno, Manuel Añorve y Héctor Apreza han sido alcaldes de Chilpancingo, Acapulco y Olinalá, respectivamente. Y tienen amplia experiencia legislativa y partidista.
El problema de Añorve y Apreza es que solamente han ganado una elección en las urnas.
Es cierto, el “Charrito cabrón” –como se autonombra Añorve– ha sido dos veces alcalde de Acapulco y dos veces diputado federal. Pero la única elección que ha ganado fue la de 2008 en Acapulco. Las derrotas más severas que ha sufrido han sido la de gobernador (2011) y la de senador (2018).
Si llegó a la Cámara Alta fue por el principio de primera minoría, al obtener el segundo lugar en número de votos.
Héctor Apreza, por su parte, la última elección que ganó en las urnas fue en 1993 cuando contendió por la presidencia municipal de Olinalá, allá en la región de la Montaña.
La cúpula priista le reconoce su habilidad como operador político en el Congreso local, en donde ha sido tres veces coordinador parlamentario y presidente de la Comisión de Gobierno en la LVI Legislatura.
Mario Moreno, a diferencia de Añorve y Apreza, ha ganado todas las elecciones en las que ha participado: la de diputado local en el distrito 01 de Chilpancingo y Leonardo Bravo (1999), las dos de diputado federal por el distrito 07 (2003 y 2009) y las dos de presidente municipal de Chilpancingo (2005 y 2012).
Al no contar con un padrino político en las altas esferas de su partido lo ponen en desventaja ante sus adversarios, pero el oriundo de Izotepec le apuesta siempre al respaldo de las bases priistas y al diálogo con los diversos actores políticos del priismo guerrerense.
Actualmente funge como titular de la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno estatal, en donde se ha destacado como un funcionario sencillo y comprometido con las causas sociales.
Mario Moreno cuenta con una trayectoria limpia, lo que le permite caminar con la cara en alto y viendo a los ojos a cualquiera, porque –como lo ha declarado a los medios– no ha cometido actos de los cuales tenga que avergonzarse ni ilícitos que le impidan anhelar cargos más encumbrados como la gubernatura.
También ha sido muy claro al señalar que participará –en la elección de 2021– si ve que tiene posibilidades de obtener la victoria, ya que no es un aventurero de la política. Y que lo más importante es la unidad de la militancia priista y la búsqueda de grandes alianzas con los partidos políticos, pero principalmente con la sociedad.
“Quien sea el abanderado deberá ser alguien que pueda ser punto de encuentro y atractivo para el grueso de la población. Hoy los partidos tienen una merma importante y la gente ahora ve a las personas”. (Quadratín Guerrero, 18-XII-2019).
Así las cosas en el nonagenario tricolor.
Veremos quién es el ungido.
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E-mail: efrain_flores_iglesias@hotmail.com
Twitter: @efiglesias

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