Días normales en semáforo naranja

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«Que todo cambie para que siga igual». Giusepe T. Lampedusa.

Por: Esteban Valdeolívar S.

Segunda semana en semáforo naranja después de cuatro meses de confinamiento y la actividad se normaliza en Guerrero, es decir,
jueves de bloqueo realizado por burócratas sindicalizados del Ayuntamiento de Acapulco en la Costera Miguel Alemán y Avenida Cuauhtémoc, que paralizaron la movilidad, así como la irrupción de «estudiantes» de la Escuela Normal Rural de Ayotinapa, cometiendo actos vandálicos, arrojando petardos, bombas molotov, quemando casetas de vigilancia, entrada principal y fachada del Congreso Local; en un día normal en semáforo naranja.

Nadie hizo el mínimo intento por evitarlo.
Los bloqueadores y vándalos actuaron impunemente con toda libertad. Por enésima ocasión, los «estudiantes» de Ayotzinapa hicieron lo de siempre; el robo de vehículos, la toma de carreteras federales y casetas de cobro de peaje, el daño en propiedad ajena afectando a terceros; en un día normal en semáforo naranja.

El viernes y sábado los burócratas sindicalizados vuelven a paralizar Acapulco, acompañados de «prestadores de servicios» que rentan palapas, camastros, sillas y cabañas en la zona federal de playas a quienes la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y Guardia Nacional, retiraron mobiliario por estar ilegalmente violando la ley en zona federal sin permisos o concesiones; en un día normal en semáforo naranja.

El ciudadano que se atrevió a salir, enfrentó el insulto, la bravuconería, el reto, el desorden, el desafío e irresponsabilidad de los manifestantes que poco les importó las recomendaciones sanitarias indicadas para enfrentar la pandemia del covid19; en un día normal en semáforo naranja.

La humanidad está tratando de volver a la normalidad que vivíamos antes de la pandemia. En México deseamos lo mismo, sin embargo, pareciera que a los mexicanos les da igual rojo, naranja, amarillo o verde, desafiando a la autoridad y a la misma pandemia de salud, económica y social que no se irá, cuyas consecuencias ya estamos viviendo en carne propia; en un día normal en semáforo naranja.

Cómo siempre, usted tiene la mejor opinión.

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