
Una persona debe sospechar de COVID-19 cuando presenta al menos dos de los siguientes síntomas:
Tos, fiebre y dolor de cabeza, acompañado de uno de los siguientes: dificultad para respirar, dolor de garganta, escurrimiento nasal, ojos rojo, dolores en músculos o articulaciones.
Si perteneces a alguno de los grupos de mayor riesgo para complicarse, como las personas de 60 años y más, personas que viven con enfermedades como hipertensión o diabetes, las mujeres embarazadas, menores de cinco años y personas que viven con cáncer o VIH acude a recibir atención médica.