Textos y claves. terca realidad.

Compartir

A lo largo de más de dos meses de emergencia sanitaria, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha reiterado la voluntad de su gobierno para proteger al 70 por ciento de los mexicanos y cuidar a los pobres sin sacrificar las finanzas nacionales. De ahí que buena parte de la población, entre ellos contingentes de sus seguidores, se pregunten a que se refiere el mandatario cuando en plena hambruna por la pandemia hay por lo menos tres indicios de que algo no corresponde a ese discurso:
1.- Al iniciar la última semana de abril, las familias de unidades habitacionales, fraccionamientos, colonias, asentamientos suburbanos y comunidades rurales de Acapulco y Chilpancingo, recibieron cobros del servicio de energía eléctrica con incrementos que van del veinte al doscientos por ciento, lo que además de ser gravemente lesivo a su economía después de casi dos meses de no tener trabajo, genera una interpretación de abandono social a los más afectados por el Covid-19.
El punto central de los elevados cobros aplicados por CFE, no ocuparía tanta atención ante el comportamiento sistemático-represivo que desde siempre ha distinguido a esa paraestatal en materia de cuotas por el servicio que brinda; el problema actual radica en la total ausencia de criterios administrativos y políticos de la CFE para entender la agonía económica sobre la que transitan hoy millones de familias, particularmente en un estado pobre y carente de alternativas de producción como Guerrero.
Según datos del Inegi y la Coneval, 96 millones de mexicanos padecen con mayor rigor las afectaciones de la crisis derivada de la pandemia, esto representa un 80 por ciento de la población total; y dentro de este porcentaje cada familia enfrenta de una a cinco carencias sociales, pero el mayor impacto resentido actualmente por este sector se localiza en su incapacidad de pago ante la carencia de empleo o cierre de fuentes de ingresos, en el caso de la economía informal.
En ese sentido, la pregunta obligada al gobierno federal es ¿en qué realidad sustenta sus decisiones en materia de cobros de energía eléctrica la CFE? Cuando no hay dinero ni para comer en los hogares mexicanos.
2.- Desde la segunda semana de febrero, comenzó a crearse un contexto de imprecisiones respecto al manejo de una posible emergencia sanitaria, ya que el propio presidente de la república enviaba mensajes confusos a la población sobre la seriedad de la pandemia y sus efectos: Italia, España y China contabilizaban ya miles de muertos y él recomendaba a los mexicanos darse besos y abrazos sin problema.
Aunque el enfoque inicial varió durante el mes de marzo, los huecos de desatención hacia lo que venía penetraron instituciones federales, estatales y municipales atrapadas en el tsunami de la terca realidad. El reflejo de ese shock envolvió a la Procuraduría Federal del Consumidor, órgano facultado para evitar abusos y arbitrariedades en operaciones de compra venta de insumos domésticos.
En un escenario de incrementos sin control a productos de la canasta básica, la Profeco prácticamente desapareció.
En términos numéricos, el rendimiento de la economía familiar se deterioró en un 37 por ciento en marzo y en lo que va de abril –a dos días de concluir el mes- alcanza ya el 42 por ciento. Obviamente, la Profeco, al igual que la CFE nunca se prepararon para aplicar una estrategia en tiempos de crisis: en Guerrero, la Profeco mantiene cerradas sus oficinas centrales pero su delegado con un cuerpo de diez inspectores que no le alcanzan para cubrir siquiera el municipio de Acapulco, presume estar evitando todo tipo de irregularidades en toda la entidad.
3.- El bombardeo permanente en medio de comunicación electrónicos y digitales, ha centrado el interés de los mexicanos en el universo de la pandemia, por ello el dato pasó un tanto desapercibido; marzo del 2020 es el mes más violento del gobierno de López Obrador y el segundo con mayor número de crímenes de la historia reciente. Tres mil 78 asesinatos, apenas 90 menos de los 3158 registrados en junio del 2018.
Las cifras del México ensangrentado ilustran otra vez la terca realidad. El crimen organizado es más letal que el coronavirus y la Guardia Nacional con sus más de cien mil elementos, según informó en días pasados el General Luis Rodríguez Bucio, carece también de una estrategia que vaya más allá de patrullajes y retenes propios de fotografía pero inútiles para desactivar el funcionamiento de los grupos criminales.
Si bien en esta materia, Guerrero registra una reducción significativa en número de incidencias delictivas, los vecinos estados de Morelos, Michoacán y Estado de México, registran ejecuciones a la alza.
Seguridad, salarios y bienestar, los tres ejes del proyecto del gobierno federal registran alta dosis de vulnerabilidad en plena crisis y sucumben ante los hechos. Por encima de cualquier discurso, siempre aflora la terca realidad.

Comentarios

comentarios