De la controversia…

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Rodrigo Juárez Ortiz

El ser humano, en su afán de discernir sobre la  certidumbre gnoseológica, ha creado el concepto del trípode vital del que hemos explicado “n” número de veces que consiste en pensar, sentir y querer.

Es así que el conocimiento obtenido por el pensar, por medio de la ciencia, es un conocimiento objetivo ( que tiene necesidad racional y exigibilidad universal); el obtenido por el sentir, por medio del arte, es subjetivo; y el querer, por medio de las ideologías ( religión y política), es subjetivo. De esta guisa quedan deslindados los campos de la certidumbre cognitiva.

Lo anterior viene a colación porque últimamente se está discutiendo sobre la necesidad incontrovertible de la celebración de las efemérides nacionales en sus fechas correspondientes, por un lado y por otro sobre la permanencia de los llamados fines de semana largos los cuales han hecho desaparecer dichas celebraciones en tiempo.

Es así que de acuerdo con la normatividad jurídica, durante la primera parte de la “docena trágica” panista, desde un punto de vista totalmente ideológico (subjetivo)  hubo una alteración a nuestro calendario cívico al eliminar la celebración –en su fecha correcta- de efemérides nacionales como la del nacimiento del auténtico prócer nacional Don Benito Juárez, el inicio de la Revolución Mexicana, así como la promulgación de la Constitución de 1917, entre otras, disfrazándolas con una supuesta protección a la actividad productiva ( por la utilización de los llamados “puentes” cuando la efeméride caía en una fecha cercana a un principio o fin de semana), así como una promoción a la actividad turística aprovechando tales tiempos.

De esta suerte observamos que fiestas de carácter religioso u otras no fueron consideradas en esta nomenclatura de cambios, de tal manera que resulta evidente la intención ideológica que acompañó a estas reformas, pero ahora se da el caso de que los prestadores de servicios turísticos se rasgan las vestiduras por la apenas iniciativa para desaparecer esos llamados fines de semana largos al celebrarse, en los días correspondientes, las efemérides nacionales.

Creo, al respecto, que a pesar de la desaparición formal de tales fines largos, no se pierde nada en lo turístico y se enriquece mucho en lo cívico, toda vez que de todos modos habrá puentes, y la productividad no se pierde como en el pasado se ha demostrado, sobre todo en las efemérides de tipo religioso en donde no pusieron dichos cambios y otros y la afluencia turística se mantuvo en normalidad.

Se trató, en suma, de una postura estrictamente ideológica que ahora se trata de señalar con un giro total, completa y absolutamente mercantilista, en detrimento de nuestra cultura cívica que también tiene un significado trascendental en nuestra formación ciudadana y no olvidemos que merced a la entrega total de nuestros próceres por las causas vitales para nuestro pueblo, es que ahora se tiene la oportunidad de acceder al mercantilismo que deifican. Ergo, no hay problema al respecto, por lo que pueden coexistir ambas posturas para ello. O Ud., consciente lector, ¿Qué opina?

 

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